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Por qué comprar un turismo puede ser mejor que un SUV

Los SUV ganan por diseño y espacio, pero salen bastante más caros y consumen también más. Sus ventajas pueden no compensar frente a sus inconvenientes.

Por qué comprar un turismo puede ser mejor que un SUV

Los modelos de estilo campero cuestan de 4.000 a 6.000 euros más que los turismos equivalentes.

Más de cuatro de cada 10 coches nuevos vendidos en Europa es un SUV, con porcentajes que se acercan ya al 43%, según las últimas estadísticas. Y el fenómeno se repite en casi todo el mundo, desde China (el mayor mercado mundial) hasta EE UU y Europa, España incluida.

Estos modelos ofrecen el conocido diseño de estilo todoterreno, que a tenor de las ventas está resultando un argumento comercial insuperable, y suman también algunas ventajas prácticas. Pero salen claramente más caros, y además presentan consumos superiores, por lo que no siempre compensan y constituyen la mejor opción de compra.

Un SUV, frente a un turismo equivalente, suma beneficios prácticos, como un mayor desahogo interior y una altura superior que refuerza la visibilidad al volante y permite controlar mejor al resto del tráfico, o atender con más soltura a los niños.

Pero sus ventajas acaban ahí (solo unos pocos añaden aptitudes 4×4), y un turismo similar ofrece más prestaciones, menos consumos, mejor comportamiento dinámico e interiores, que aunque menos amplios, resultan todavía plenamente válidos para el uso familiar.

En el fenómeno del auge de los SUV parece haber un componente práctico y sobre todo otro más emocional, que es el que puede comprometer la eficacia de la compra. Y es que los modelos de aires camperos tienen además precios bastante más elevados, de entre 4.000 y 6.000 euros respecto a los turismos .

Es el triunfo del diseño, que vuelve a poner de relieve que la imagen predomina sobre casi cualquier otra consideración en la decisión de compra de un automóvil.

Seis modelos, emparejados tres a tres, con sus correspondientes variantes de turismo y SUV, permiten establecer comparaciones y cuantificar las diferencias. Son los Toyota Corolla y C-HR, con motor híbrido de 122 CV; Seat León y Ateca, con propulsor turbo de gasolina de 150 CV, y BMW Serie 3 Touring y X3, en su caso con motorización diésel de 150 CV.

Toyota Corolla y C-HR

El Corolla homologa un consumo medio oficial de 4,5 litros, mientras que su equivalente campero el C-HR sube a 4,9 litros. Casi medio a favor del turismo. La merma en el rendimiento viene provocada por la peor aerodinámica del formato SUV, y también por su mayor peso. Y se aprecia asimismo en las prestaciones, porque el Corolla acelera de 0 a 100 km/h en 10,9 segundos, frente a los 11 del C-HR, y certifica una velocidad máxima de 180 km/h, quedándose el otro en 170 km/h.

El dato de la velocidad no tiene relevancia en un uso normal, pero sí demuestra la peor eficiencia de estos coches a la hora de penetrar en el aire. Aparte del consumo, una buena aerodinámica reduce también la sonoridad del viento sobre la carrocería en los viajes por autopista, reforzando así el confort acústico y la comodidad global.

El Corolla se vende desde 21.550 euros, y el C-HR sube a 25.500. Y los casi 4.000 euros de sobreprecio, junto con su mayor consumo, hacen que su rentabilidad parezca imposible frente al familiar compacto tradicional.

Seat León y Ateca

En los Seat León y Ateca, con motor de gasolina de 150 CV y cambio manual, las diferencias se acentúan. El León registra un consumo promedio homologado de 5,7 litros, mientras que el Ateca sube a 6,5. Un salto de 0,8 litros más que, cada 10.000 kilómetros, implica por si solo un coste extra de unos 130 euros, 1.300 a lo largo de 10 años.

La aceleración es casi igual, 8,4 y 8,5 segundos, respectivamente, pero la velocidad máxima (la eficiencia aerodinámica) no: el Ateca se queda en 200 km/h, mientras que el León llega a 218. Y la subida de precio roza los 5.000 euros: 24.200 el León y 29.080 el Ateca.

BMW Serie 3 y X3

En estos dos BMW (el Serie 3 elegido tiene la carrocería familiar o Touring) los motores son diésel de 150 CV y el cambio automático. Y los resultados, parejos a los anteriores. El 318d Touring gasta 4,8 litros, que suben a 5,6 en el X3, otros 0,8 más. La ranchera pasa de 0 a 100 km/h en 8,7 segundos, mientras que el SUV tarda 9,4 segundos, y la velocidad asciende a 215 km/h en el Touring y se queda en poco más de 200 en la opción de traje campero.

Y, si la comparación se realiza con el Serie 3 berlina, gana ya por goleada, porque el consumo baja a 4,5 litros y la velocidad, de nuevo como medida de la eficiencia aerodinámica, se dispara hasta 225 km/h.

El Serie 3 Touring cuesta 45.900 euros, y el X3, 51.200, es decir, 6.000 más. 

Además, todos los turismos son más bajos que los SUV, balancean y pesan menos, y ofrecen un comportamiento dinámico más afinado que aumenta el disfrute al volante. Circulan con mayor soltura por carreteras reviradas y presentan asimismo menor sonoridad en los viajes por autopista.

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