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La aparición de los ‘resto-mod’: coches clásicos con el corazón joven

Los modelos restaurados pero modernizados irrumpen cada vez con más fuerza entre la nueva generación de coleccionistas.

Coches clásicos

Un Corvette vendido en la subasta anual del Monehan Sun Arena en Uncasville (Connecticut, EE UU).

Un coche clásico bien restaurado, para quien sabe apreciarlo, es una obra de arte. Las líneas de un Aston Martin DB4 GT Zagato del 62, un Ferrari 250 GT Spyder del 61 o un Mercedes-Benz 300 SL Roadster del 63, por decir algunos, son inconfundibles, hipnóticas. Muchas veces, coches como estos se compran para exhibirse o admirarse en un garaje. Son caros de adquirir, costosos de mantener (los recambios originales son muy difíciles de conseguir) y hay que pagar seguros astronómicos por ellos.

Aun cuando uno pueda echarse a la carretera con uno de estos coches, su conducción dista de ser la más segura o la que mejor resiste a las inclemencias o los baches. ¿Y para qué quiere alguien un clásico si no puede fardar de ello?

Tal vez esta es la primera pregunta que se hace un futuro cliente del mercado de los denominados ‘resto-mod’, coches clásicos restaurados con las prestaciones más modernas que pueda tener un vehículo: motores, frenos, cajas de cambio, suspensión… Tecnología de vanguardia para automoción en el cuerpo esbelto de un coche fabricado hace décadas. Lo mejor de los dos mundos.

Estados Unidos, el mercado más exuberante para casi todo lo que se refiere a vehículos, es la meca de los resto-mod. Allí no parecen tener muchos reparos en ponerle un par de llantas gruesas a un Corvette de los 60 o a un Dodge Challenger de los 70. Al contrario, es un segmento cada vez más popular que atrae a una nueva generación de coleccionistas, a aquellos que poco a poco irán reemplazando a los nacidos en el baby-boom, mucho más tendentes a comprar clásicos originales de preguerra o de los años 50 y 60, sobre todo europeos. En las primeras subastas de 2019 en Arizona y Florida, por ejemplo, los resto-mod hicieron furor junto a los supercoches (McLaren, Ferrari, Lamborghini, Bugatti…) entre los compradores más jóvenes.

En su blog, Craig Jackson, consejero delegado de Barrett-Jackson, la conocida casa de subastas organizadora de Scottsdale y Palm Beach, dos citas anuales clave del circuito de coleccionistas, enfatizó el tirón que habían tenido las pujas de clásicos modernizados por verdaderos profesionales. «La tendencia de los resto-mod la vimos emerger hace unos 15 años y tuvimos la visión de incorporar estos vehículos a nuestras subastas. Hoy no solo son uno de los segmentos de este negocio que más crece en adeptos sino también en valor». Y es que los mejores alcanzan fácilmente las seis cifras. En Scottsdale se subastó un Chevrolet Corvette Convertible de 1958 por 440.000 dólares mientras que en Palm Beach la cifra más alta fue para un Buick Super 8 Convertible de 1947: 412.500 dólares.

coches clásicos

Un Buick Special Coupe de 1954 subastado por 220.000 dólares (unos 196.000 euros).

«Las compras de automóviles clásicos que se hacen con el corazón, y no con la cabeza, tienden a tener un vínculo emocional con el modelo que se adquiere. Tal vez fue un póster en la pared de su dormitorio cuando era adolescente o un miembro de la familia tuvo uno. Esto significa que la próxima generación de compradores definirá sus propios coches clásicos y no necesariamente tendrá el mismo apetito por los que son venerados actualmente. El crecimiento de los resto-mod tiene sentido ya que encaja con las tendencias al alza en otras áreas para las generaciones X e Y: un crecimiento en la personalización de artículos, productos artesanales a medida y una mayor demanda de experiencias analógicas en un mundo digital. Los resto-mod dan a los compradores la oportunidad de personalizar sus coches y reunir lo mejor de ambos mundos, un estilo vintage con lujos modernos. Sin embargo, también crece el riesgo de que una excesiva personalización de un resto mod no encaje con los gustos de futuros compradores, lo que puede provocar una fuerte depreciación de muchos de esos modelos», explica Robert Johnson, director general de Classic & Sports Finance, una empresa británica decana en evaluar y financiar compras en el mercado de clásicos.

coches clásicos

Chevrolet Nova II SS Coupe de 1966, subastado en Palm Beach por 286.000 dólares (unos 255.000 euros).

El creciente interés por los resto-mod en una generación más joven que la que adquiere un clásico puro se atribuye en buena parte a la influencia de los programas de televisión dedicados a la renovación de coches clásicos, sobre todo los muscle cars estadounidenses. Fast n’ Loud (Gas Monkey), Counting Cars (Locos por los coches) o Wheeler Dealers (Joyas sobre ruedas) son tal vez los más populares entre esos programas que desde hace varios años contribuyen a la popularidad de los resto-mod.

Los dos primeros debutaron en 2012 en Dallas (Texas) y Las Vegas (Nevada), respectivamente, mientras que el último comenzó en 2003 en Reino Unido y poco más de una década después se expandió a Huntington Beach (California). En sus inicios, el programa británico se dedicaba a restaurar coches clásicos europeos manteniendo al máximo su originalidad, pero ya en tierras californianas se decantó por las modificaciones en más de un coche deportivo estadounidense o japonés.

coches clásicos

Un ‘pick-up’ Chevy Apache de 1958 exhibido en Reno (Nevada, E EUU).

La moda de los resto-mod, sin embargo, no se ciñe a los turismos. Todoterrenos como el Ford Bronco, Jeep Wagoneer o la Chevrolet Blazer y camionetas como las Ford F-100 o las Chevrolet de los años 50 hasta los 60 están entre las más deseadas del mercado. No hay más que ver los precios en el portal de subastas Bring a Trailer, donde una Bronco del 68 renovada y modificada se vendió por más de 43.000 dólares a mediados de abril pasado, mientras que una Chevrolet C10 de 1970 modificada se pagó más de 25.000.

Hay, sin embargo, modelos de Bronco restaurados y modificados que han superado los 200.000 dólares, generalmente porque son ediciones especiales y porque en su interior llevan motores muy potentes (V8) como un Ford Boss o un Coyote, además de una nueva transmisión, suspensión, frenos, neumáticos y hasta Bluetooth. Es más, en la cuarta temporada de Gas Monkey venden una Chevrolet del 49 (premio revelación en la gran feria tejana de las pick-ups Lone Star Throwdown) por 150.000 dólares y en la que habían invertido unos 65.000. Hagan el cálculo, hasta el propio Richard Rowlings, alma mater del programa, lo exclama: «¡Hemos ganado 85.000 dólares!».

Una pasión casi imposible en España

«Un resto-mod es como uno de esos edificios históricos en los que se mantiene la fachada y se cambia todo por dentro. Pero mientras en una vivienda eso está permitido, con un automóvil casi que no», dice Jorge Juan de la empresa Resto Mod en Madrid, una de las que se dedica a este negocio en España. La firma atiende a un minoritario y selecto grupo de clientes españoles, aunque también trabaja con compañías y usuarios de Reino Unido y EE UU a las que, por ejemplo, exporta kits para modificar coches clásicos. «El problema es que la Administración no contempla la actualización de un vehículo, algo absurdo si se tiene en cuenta que un coche clásico, es decir de más de 25 años, es mucho más seguro y fiable, tanto en ciudad como en carretera, si está modernizado», añade Juan.
«Un vehículo calificado o catalogado como histórico no puede modificarse. Una vez que se ha matriculado este vehículo en España no hay otro control que las revisiones rutinarias de ITV, en las que se verifica que el vehículo se ajusta a la Ficha Técnica y, por consiguiente, que no ha sufrido cambios», explica Javier Fadrique, responsable técnico en el Laboratorio Central Oficial de Electrotecnia (LCOE), de la Fundación para el Fomento de la Innovación Industrial; el organismo encargado de catalogar y homologar los vehículos históricos una vez que verifican que no ha sido modificado con piezas o dispositivos no originales del vehículo. «Si se producen cambios en un vehículo no histórico se le exigiría legalizar ese cambio mediante a una reforma según el Real Decreto 866/2010 y esta normativa no se aplica para vehículos históricos, por tanto, no es viable reformar o modificar un vehículo histórico», añade Fabrique. El experto comenta que «si se reforma un vehículo (luces, interior, motor), este deja de ser histórico y pasa a un régimen normal de turismo convencional y se le aplica el real decreto mencionado, el cual conlleva la presentación del proyecto de reforma por parte de un ingeniero, ensayos de homologación de un servicio técnico designado por el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo; y el informe de conformidad de los técnicos oficiales».
Para poder entregar un coche actualizado, Juan explica que se hacen las máximas modificaciones permitidas, como la optimización del motor, la renovación del sistema eléctrico, etcétera. En definitiva, todo lo que se puede para lograr la homologación. La empresa busca y compra coches para modificar, recibe peticiones expresas de modelos por parte de algunos clientes o actualiza coches a demanda de sus dueños. ¿Costes? Un Mini modificado lo han vendido por unos 35.000 euros y un Mustang, por 180.000.
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