Una gasolinera desalojada, una enorme columna de humo visible desde varios kilómetros y un amplio despliegue de bomberos. Esa fue una de las imágenes más llamativas del incendio declarado este jueves en el distrito madrileño de Villaverde.
La evacuación de la estación de servicio cercana fue una de las primeras medidas adoptadas por los equipos de emergencia. Una actuación habitual cuando un incendio de grandes dimensiones se produce junto a instalaciones donde se almacenan carburantes.
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Aunque muchos conductores asocian automáticamente una gasolinera con una posible explosión, los riesgos reales son diferentes. Precisamente por eso existen protocolos específicos que se activan mucho antes de que las llamas alcancen los surtidores.
Incendio en Villaverde
El incendio se declaró alrededor de las seis de la mañana en una nave de trasteros situada en la calle San Mamés, en Villaverde. La intensidad del fuego obligó a movilizar hasta 15 dotaciones de bomberos y generó una densa nube de humo visible desde distintos puntos de Madrid.
Las llamas llegaron a comprometer la estabilidad de la estructura afectada, lo que obligó a los equipos de extinción a trabajar desde el exterior debido al riesgo de colapso. La Policía Municipal estableció además un amplio perímetro de seguridad en toda la zona.
Entre las instalaciones incluidas dentro de ese perímetro se encontraba una estación de servicio. Aunque el combustible almacenado no se vio afectado directamente, la proximidad del incendio obligó a adoptar medidas preventivas de forma inmediata.
El problema del fuego en una gasolinera
La imagen de una estación de servicio rodeada por humo suele generar inquietud inmediata. Sin embargo, los especialistas recuerdan que el principal peligro no está necesariamente en los depósitos de combustible, que permanecen enterrados y protegidos bajo estrictas medidas de seguridad.
La preocupación se centra especialmente en los vapores inflamables que pueden generarse durante determinadas circunstancias. Cuando existe una fuente de calor intensa o una llama cercana, cualquier posibilidad de ignición obliga a extremar las precauciones.
Por este motivo, las gasolineras cuentan con protocolos específicos para situaciones de emergencia. Entre ellos figuran sistemas de parada inmediata del suministro, mecanismos para cortar la energía eléctrica y procedimientos de evacuación diseñados para actuar en cuestión de minutos.
La rapidez es fundamental. En este tipo de escenarios, los servicios de emergencia no esperan a que exista una amenaza directa sobre la instalación. Actúan antes para evitar que una situación controlable pueda transformarse en un problema mucho más complejo.
¿Puede explotar una gasolinera?
Es una de las preguntas más repetidas cada vez que se produce un incendio cerca de una estación de servicio. La respuesta corta es que no ocurre con la facilidad que muestran algunas películas o series.
Para que se produzca una deflagración deben coincidir circunstancias muy concretas relacionadas con la concentración de vapores y la presencia de una fuente de ignición. Además, los depósitos modernos incorporan múltiples sistemas de seguridad diseñados para evitar este tipo de situaciones.
Eso no significa que el riesgo sea inexistente. Precisamente por la presencia de carburantes, las estaciones de servicio forman parte de las infraestructuras que reciben una atención prioritaria durante cualquier gran incendio.
El error que cometen muchos conductores al repostar
Aunque incidentes como el ocurrido en Villaverde son poco frecuentes, los expertos recuerdan que los riesgos relacionados con el combustible aparecen con más frecuencia durante acciones cotidianas.
Uno de los descuidos más habituales sigue siendo repostar con el motor encendido. Se trata de una práctica prohibida que incrementa las posibilidades de que una chispa o una superficie caliente entren en contacto con vapores inflamables.
Las normas de seguridad también exigen apagar determinados dispositivos eléctricos y evitar cualquier actividad que pueda generar una fuente de ignición. Son medidas que muchos conductores conocen, pero que no siempre se respetan con el mismo rigor.
La mayoría de los repostajes se realizan sin incidentes gracias a los sistemas de protección actuales, pero los protocolos siguen siendo estrictos porque el combustible continúa siendo uno de los elementos más sensibles presentes en cualquier vehículo.
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Nació en Madrid y desde pequeña soñaba con conducir. Estudió Periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos y amplió su formación en Barcelona con un máster en Periodismo Deportivo en la Universitat Pompeu Fabra. Especializada en motor y también en competición, combina la redacción con la radio y la cobertura de grandes premios de motociclismo.
