Dejar un coche eléctrico enchufado en el aeropuerto mientras se está de viaje puede parecer una forma práctica de aprovechar el tiempo. Al regresar, el vehículo está listo para continuar y, aparentemente, solo queda pagar la recarga.
Eso mismo hizo un conductor austríaco antes de marcharse durante dos días por trabajo. Recogió después su vehículo sin ningún contratiempo, pero varias semanas más tarde recibió una factura difícil de imaginar.
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Dejó el coche cargando mientras viajaba
El caso ocurrió en el aeropuerto de Graz, en Austria. Antes de tomar su vuelo, el hombre conectó su vehículo a uno de los puntos disponibles en el aparcamiento y se marchó pensando que el coste dependería fundamentalmente de la electricidad consumida.
No era una decisión especialmente extraña. Los cargadores del aeropuerto están pensados también para los viajeros que quieren aprovechar su ausencia para recuperar la batería antes de regresar.
Dos días después, el conductor volvió, recogió el automóvil y continuó su camino. La sorpresa no fue inmediata, sino que apareció varias semanas más tarde, cuando recibió la liquidación correspondiente al servicio utilizado.
El importe superaba los 2.000 euros. Una cantidad extraordinaria para una única recarga y que, además, resulta imposible de explicar únicamente por los kWh que puede almacenar la batería de un turismo eléctrico.
¿Cómo puede una recarga superar los 2.000 euros?
La explicación estaba en la forma utilizada para activar y pagar el cargador. El conductor había empleado una tarjeta de un proveedor de roaming, cuyas condiciones no tenían por qué coincidir con las tarifas directas del punto utilizado.
Este tipo de servicios permiten utilizar cargadores pertenecientes a diferentes redes mediante una misma tarjeta o aplicación. Resultan especialmente cómodos durante los viajes, aunque el precio final puede estar determinado por las condiciones del proveedor contratado.
En este caso, la tarifa contemplaba un componente vinculado al tiempo durante el que el automóvil permanecía conectado. Las aproximadamente 48 horas que pasó en la instalación hicieron que el importe terminara superando los 2.000 euros.
El propio aeropuerto advierte de que utilizar una tarjeta externa puede cambiar las condiciones. En esos casos, el precio depende del proveedor elegido por el usuario y puede ser diferente al disponible mediante pago directo.
El precio directo era muy diferente
Las tarifas publicadas por el aeropuerto permiten entender la enorme diferencia. En algunos de sus puntos, el pago directo tiene un precio de 0,48 euros/kWh y no incorpora un coste adicional por ocupación bajo esas condiciones.
En otros cargadores, el precio directo asciende a 0,69 euros/kWh y existe un periodo de cortesía de 48 horas antes de comenzar a aplicar un importe adicional relacionado con el tiempo.
La electricidad consumida, por tanto, explica únicamente una pequeña parte del importe. La diferencia estaba en las condiciones del servicio utilizado y, especialmente, en el tiempo durante el que el automóvil permaneció conectado.
¿Me pueden cobrar si el coche ya ha terminado de cargar?
El caso plantea una duda importante para cualquier propietario de un eléctrico: si la batería alcanza el 100% pero el vehículo continúa enchufado, ¿pueden seguir aumentando los costes? La respuesta es sí, dependiendo de las condiciones del punto utilizado.
Pagar por la energía y pagar por ocupar el cargador son dos conceptos diferentes. Algunos operadores establecen una tarifa adicional cuando el automóvil permanece conectado después de finalizar la recarga o una vez superado determinado tiempo.
Son las conocidas como tarifas de ocupación o inactividad. Su finalidad es evitar que un vehículo permanezca durante horas utilizando una plaza cuando ya no necesita electricidad e impida que otro conductor acceda al cargador.
En España también pueden cobrar
Esta posibilidad no es exclusiva de Austria. En España también existen puntos públicos en los que el precio final puede incorporar costes relacionados con el tiempo o la ocupación, además de los kWh consumidos.
El propio Ministerio para la Transición Ecológica contempla diferentes conceptos en la información sobre la infraestructura pública: el precio de la energía, el correspondiente al tiempo de recarga y el asociado a la ocupación.
Las condiciones cambian de un punto a otro. Algunos pueden establecer un periodo de cortesía después de terminar la sesión, mientras que otros empiezan a contabilizar un coste adicional una vez transcurrido determinado tiempo con el vehículo conectado.
También existen puntos donde ese importe se calcula por minutos, por lo que dejar el automóvil varias horas después de terminar la carga puede incrementar notablemente la factura aunque durante ese periodo no haya entrado prácticamente más electricidad en la batería.
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Nació en Madrid y desde pequeña soñaba con conducir. Estudió Periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos y amplió su formación en Barcelona con un máster en Periodismo Deportivo en la Universitat Pompeu Fabra. Especializada en motor y también en competición, combina la redacción con la radio y la cobertura de grandes premios de motociclismo.
