Hubo un tiempo en el que bastaba con abrir la puerta de un coche para saber si era un modelo de lujo. El olor del cuero, las molduras de madera, el grosor de las alfombrillas o el sonido de un gran motor bastaban para justificar esa etiqueta. Era una forma de entender el automóvil que apenas cambió durante décadas.
Hoy las reglas son diferentes. Los fabricantes ya no solo compiten por ofrecer más potencia o mejores acabados. Cada vez dedican más esfuerzos a conseguir que el tiempo que se pasa dentro del coche resulte tan agradable que casi dé igual si el viaje dura diez minutos o cuatro horas.
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El nuevo Zeekr 9X es probablemente uno de los ejemplos más llamativos de esta nueva filosofía. Se trata de un SUV chino que no solo presume de cifras, sino que intenta convertir cada desplazamiento en una experiencia mucho más cercana a la de un jet privado que a la de un automóvil convencional.
El lujo ya no consiste solo en acelerar más
Sobre el papel, el Zeekr 9X impresiona por sus cifras. Su sistema Super Hybrid desarrolla hasta 897 CV, acelera de 0 a 100 km/h en 4,1 segundos, utiliza una arquitectura eléctrica de 900 voltios y anuncia una autonomía de hasta 737 kilómetros.
Sin embargo, ninguna de esas cifras es el verdadero argumento del coche. Lo que Zeekr quiere vender no es únicamente rendimiento. Quiere vender una experiencia, una forma distinta de entender los viajes y el tiempo que se pasa dentro del vehículo.
Por eso, con solo pulsar un botón, los asientos pueden reclinarse, desplegar el apoyo para las piernas y activar funciones de masaje, calefacción y ventilación, mientras el habitáculo reduce el ruido exterior y crea un ambiente pensado para descansar durante el trayecto.
Detalles que buscan acercarse más a las sensaciones de subir a un jet privado o a la zona business de un avión comercial que a un automóvil convencional. El objetivo ya no es únicamente llegar antes al destino, sino conseguir que el viaje resulte tan cómodo que el conductor y los pasajeros apenas quieran que termine.
Un cine sobre ruedas
Uno de los detalles que mejor resume esta nueva forma de entender el lujo está en el techo. Una pantalla OLED de 17 pulgadas permanece completamente oculta hasta que los pasajeros deciden utilizarla.
Al pulsar un botón, la pantalla desciende automáticamente, las cortinillas de privacidad se cierran, la iluminación ambiental cambia y el habitáculo adopta el aspecto de una pequeña sala de cine. Todo sucede de forma automática para transformar el interior en un espacio de entretenimiento.
La experiencia se completa con un sistema de sonido Naim, formado por 32 altavoces, 40 canales de amplificación y dos subwoofers. El resultado busca ofrecer una sensación inmersiva más propia de un salón de alta gama que del interior de un coche.
El silencio también se ha convertido en un lujo
Durante muchos años, el sonido de un motor de gran cilindrada era uno de los mayores símbolos de exclusividad. Cuanto más refinado sonaba un V8 o un V12, mayor era la sensación de estar ante un automóvil especial.
Ahora ocurre prácticamente lo contrario. Los fabricantes invierten grandes recursos para que el habitáculo sea lo más silencioso posible mediante cancelación activa de ruido, mejores materiales aislantes y un cuidadoso trabajo sobre las vibraciones y la acústica.
El silencio ha pasado de ser una simple consecuencia del confort a convertirse en un argumento de venta. Hoy resulta tan importante como la calidad de los materiales o la suavidad de la suspensión.
Tecnología que apenas se ve
La evolución también ha cambiado la forma de integrar la tecnología. Ya no se trata de llenar el salpicadero de pantallas, sino de hacer que todas las funciones trabajen de manera discreta para facilitar la conducción.
El Head-Up Display, los sistemas ADAS, el LiDAR, el asistente de navegación en autopista o el aparcamiento remoto permanecen en segundo plano hasta que hacen falta. La tecnología deja de ser protagonista para convertirse en un apoyo constante.
Incluso se mantienen algunos mandos físicos para las funciones más habituales, una solución que muchos fabricantes están recuperando después de haber apostado durante años por concentrarlo todo en una pantalla táctil.
Del coche al salón privado
Quizá esa sea la mayor transformación que está viviendo el automóvil de lujo. Antes, el objetivo era impresionar desde fuera. Hoy, cada vez más marcas ponen el foco en lo que ocurre cuando se cierran las puertas.
Asientos inspirados en la aviación ejecutiva, frigoríficos integrados, funciones de masaje, enormes pantallas, sistemas de sonido de alta fidelidad e iluminación ambiental forman parte de una tendencia que no deja de crecer entre los modelos más exclusivos.
El Zeekr 9X lleva esa filosofía hasta uno de sus extremos más ambiciosos. Lo que cueste esta ‘filosofía’ es otro tema… y de momento, no se ha desvelado.
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Periodista especializado en motor desde hace más de 20 años, ha trabajado en diferentes gabinetes de prensa (Federación Española de Automovilismo o Circuito del Jarama) y medios especializados (Motor 16, Marca Motor o Auto Bild). Apasionado de coches, motos y, ahora también, de los cacharros con alas.
