El pasado mes de abril, Volkswagen presentó su última propuesta libre de emisiones: el nuevo ID. Polo. A finales del mismo mes comenzó a aceptar pedidos de clientes españoles, que recibirán su coche a partir de septiembre, cuando empezarán a salir unidades de la fábrica del Grupo VW en Martorell (Barcelona). Pero antes, la marca ha exhibido en Madrid un primer ejemplar del vehículo que supone un punto de inflexión para la compañía en lo que se refiera a productos 100% eléctricos.
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Como se anunció en su puesta de largo, el ID. Polo se ofrecerá, de forma progresiva, en tres motorizaciones (116, 135 y 211 CV) y dos baterías con capacidades de 37 o 52 kWh, para homologar una autonomía media de hasta 449 kilómetros, según versiones. Pero este automóvil utilitario de 4,05 metros es mucho más que una simple propuesta añadida a la gama de Volkswagen, ya que supone todo un cambio de paradigma para su estrategia de movilidad sostenible.
Es así porque el ID. Polo corrige varios de los errores que la marca cometió en los inicios de la electrificación de su oferta. Una rectificación que dice mucho en su favor, ya que han sido capaces de escuchar al mercado y sus clientes para solventar aquellas decisiones que quizá penalizaban a productos tan solventes como impersonales.
Para empezar, VW ha decidido recuperar para todos sus eléctricos, comenzando por este que ahora llega, la nomenclatura clásica en detrimento de la numérica. Poco acertado se antojaba mirar al futuro renunciando a nombres míticos como Polo, mientras que otras marcas (véase Ford) recurrían a sus denominaciones legendarias para los nuevos eléctricos.
Un diseño reconocible y con personalidad
En el mismo sentido se encuentra el diseño del nuevo ID. Polo. Los ID conocidos hasta el momento pueden gustar más o menos, pero lo evidente es que no destacan por su personalidad. En la marca se han replanteado esta apuesta y su último producto respira estilo por los cuatro costados.
No se trata de la reinterpretación del Polo clásico, como se podría decir del Renault 5, pero el ID. Polo es claramente identificable y rebosa el carácter propio por los cuatro costados, incluso con referencia a otro modelo esencial en VW como es un pilar trasero que retrotrae a un Golf. Es un coche moderno, atractivo en incluso deportivo, pero sobre todo es un Volkswagen y se desmarca de otras muchas carrocerías impersonales que están llegando al mercado.

Otra decisión poco aclamada, aunque muy extendida en la industria del automóvil, fue la supresión de la mayoría de los botones físicos en la gama ID. En aras del minimalismo y la eficiencia (quizá mal entendidos), los conductores debían recurrir a menús y pantallas para realizar funciones básicas que antes tan solo exigían una pulsación. Ahora, se rectifica y el Polo eléctrico vuelve a tener los botones necesarios para mejorar la funcionalidad de manejo, incluso la seguridad al requerir la operación menos atención del usuario.
Además, el ID. Polo se presenta con pulsadores independientes para cada elevaluna eléctrico, sin compartir los delanteros y traseros el mismo como ocurría en otros eléctricos de la marca. Una configuración que se antojaba más compleja, ya que exigía, previamente a su accionamiento, selecciona la ventanilla que se quería subir o bajar. Y es que no siempre menos es más…
Un eléctrico accesible
Las expectativas comerciales de Volkswagen con el ID. Polo son optimistas. La mitad de los compradores de coches en España los eligen con una longitud en torno a los cuatro metros, además de con precios lo más ajustados posible. Dos condiciones que se concitan en el nuevo modelo de la marca, que con todas las ayudas posibles (el adelanto del Plan Auto + aún por aprobar, el CAE y un descuento directo), se puede comprar en su versión básica desde 24.330 euros.
Enrique Pifarré, director general de @VW en España, da la bienvenida al nuevo ID. Polo, el utilitario 100% eléctrico que abre una nueva etapa para la electrificación de la marca. @elmotorcom @vw_es_prensa pic.twitter.com/kpgvdQvqNQ
— Raúl Romojaro (@Raul_Romojaro) May 28, 2026
Enrique Pifarré, director general de Volkswagen España, insistió en la trascendencia del ID Polo para la marca y el crecimiento de su cuota de ventas de eléctricos puros. Lo calificó como un coche accesible para muchos más clientes, capaz de satisfacer cualquier necesidad de movilidad urbana e interurbana y con una clara identidad nacional: no sólo se fabrica el vehículo en la planta catalana del VW, en su momento montará también las baterías que se producirán en la fábrica que construyen en Sagunto (Valencia).
En esa intención de acercar la electrificación al mayor número de personas posibles, hay que reseñar que en el mes de julio se unirá a la gama la versión con batería de 37 kWh, que con equipamiento básico Match y las ayudas ya mencionadas romperá la barrera de los 20.000 euros. Será una opción ideal para aquellos que prioricen el precio y tan solo requieran de una herramienta de movilidad sin emisiones en la ciudad.
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