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Alerta en las carreteras: el motivo real por el que la Guardia Civil está sacando combustible de los depósitos de coches particulares

Madrid |

Una reciente operación destapa el uso ilegal de carburante subvencionado en vehículos privados, una práctica penada con multas de hasta 6.000 euros.

Guardia Civil extrayendo combustible

Las autoridades de tráfico han intensificado las inspecciones en las carreteras españolas con un objetivo claro: detectar el uso indebido de carburantes en coches particulares. Esta campaña de vigilancia ya ha dado sus primeros resultados en la provincia de Guadalajara, encendiendo las alarmas en el sector.

En este sentido, la Guardia Civil ha confirmado la detección de múltiples infracciones tras descubrir que una estación de servicio local suministraba de manera ilegal gasóleo bonificado a conductores de turismos no autorizados. El modus operandi consistía en saltarse los protocolos de registro exigidos por la ley para favorecer a clientes particulares con un combustible mucho más barato.

El objetivo prioritario de este despliegue es frenar un fraude fiscal al alza debido al incremento del precio de la energía. Para lograrlo, los agentes realizan controles aleatorios a pie de pista, sirviéndose de una revisión visual de la boca de llenado del vehículo y, si existen sospechas fundadas, procediendo a la posterior retirada de muestras del interior del depósito en pleno control de carretera.

¿Qué es el gasóleo bonificado?

El gasóleo bonificado —conocido como gasóleo agrícola o de tipo B— es un carburante idéntico en sus propiedades físicas y de rendimiento al diésel convencional de tipo A. La gran diferencia radica en su fiscalidad, ya que goza de una fuerte reducción de impuestos estatales para aliviar los costes de producción de sectores estratégicos como la agricultura, la ganadería o la pesca.

Para beneficiarse de este menor precio por litro, la normativa de Hacienda exige que su uso quede restringido de forma exclusiva a maquinaria pesada, tractores y motores industriales autorizados. Con el fin de evitar su desvío al mercado general de utilitarios, la ley obliga a los fabricantes a teñir este combustible con un potente aditivo trazador de color rojo. Este componente químico permite identificarlo al instante con el ojo humano y resulta imposible de camuflar o filtrar, permaneciendo sus trazas en el depósito durante meses.

La Guardia Civil está legitimada para extraer combustible

Muchos conductores creen erróneamente que los agentes no pueden manipular sus vehículos, pero la realidad es muy distinta. En el transcurso de estas verificaciones en las vías públicas, las patrullas policiales se encuentran plenamente legitimadas por la ley para exigir al propietario que facilite el acceso al compartimento del combustible, incluyendo la apertura del tapón del depósito si fuera necesario.

Ante la más mínima sospecha de que se está utilizando este diésel subvencionado fuera del ámbito profesional, los agentes disponen del derecho legal para extraer una pequeña porción del líquido. Esta muestra se introduce en envases especiales y se guarda de forma hermética bajo cadena de custodia. Posteriormente, es enviada a un examen de laboratorio que certifique su procedencia real, sirviendo este análisis químico como prueba irrefutable del fraude cometido.

Amparados por la ley

La potestad de la Guardia Civil para realizar de forma aleatoria esta clase de fiscalizaciones y extracciones forzosas no es un abuso de poder, sino que se encuentra firmemente respaldada por el ordenamiento jurídico español. Ningún conductor puede negarse a colaborar, ya que dicha negativa podría acarrear sanciones adicionales por desobediencia.

El amparo legal combina las competencias en materia de seguridad ciudadana con las atribuciones específicas de la Ley de Impuestos Especiales. Esta legislación otorga a los agentes la condición de inspectores delegados de la Administración Tributaria, con la misión de vigilar que las energías protegidas por exenciones impositivas no terminen alimentando los motores de vehículos comunes y corrientes.

Multas muy cuantiosas para infractores y gasolineras

Utilizar diésel del tipo B en turismos particulares representa una falta administrativa calificada como muy grave por la Agencia Tributaria, al considerarse una evasión directa de impuestos. Aunque este tipo de conductas no acarrea la pérdida de puntos en el carné de conducir de la DGT, las penalizaciones económicas en España son severas y oscilan entre los 600 y los 6.000 euros.

Además de la multa al conductor, la normativa persigue con dureza a los puntos de suministro que facilitan la picaresca. Así lo refleja el caso de Guadalajara, donde las gasolineras que consienten este trasvase ilegal se exponen a sanciones financieras multimillonarias y al precinto inmediato de sus instalaciones.

@amantes.de.los.autoss

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Rubén Pérez Perfil de Rubén Pérez en Linkedin

Entusiasta del motor en toda su magnitud, preferiblemente los V12. Le dijeron que cuatro ruedas eran mejor que dos, por eso se compró otra moto. Claro que también le apasiona cuando van las cuatro juntas. Ha trabajado como creativo publicitario para muchas marcas de coches y motos e hizo la mili en esto de juntar letras en la editorial Luike.

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