Durante años, buscar una alternativa al diésel tradicional implicaba asumir prácticamente siempre un precio superior. Las opciones capaces de funcionar en motores ya existentes podían resultar interesantes pero difícilmente conseguían competir en coste.
Esa diferencia, sin embargo, acaba de desaparecer en uno de los principales mercados europeos. Los últimos datos muestran un cambio que parecía difícil de imaginar hace apenas unos meses y que podría terminar trasladándose también a los surtidores.
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El HVO100 ya cuesta menos que el diésel
El protagonista es el HVO100, un combustible renovable que desde mediados de agosto es más barato que el diésel fósil en el mercado mayorista alemán. Es la primera vez que ocurre desde que comenzó a comercializarse ampliamente en el país en mayo de 2024.
La diferencia todavía era pequeña en agosto. El diésel convencional registró un precio medio de 170,32 euros por cada 100 litros, mientras que el HVO100 se situó en 169,68 euros. Apenas 64 céntimos de distancia, pero suficientes para invertir por primera vez sus posiciones.
Septiembre ha ampliado considerablemente esa brecha. Con los datos disponibles, el promedio provisional alcanza los 187,96 euros por cada 100 litros para el diésel y 183,85 euros para el HVO100. Son algo más de cuatro céntimos por litro a favor del combustible renovable.
En determinadas jornadas la distancia ha sido todavía mayor. El 18 de septiembre llegó a superar los seis céntimos por litro en el conjunto de Alemania y, en algunos puntos de distribución, se han registrado diferencias puntuales cercanas a los 10 céntimos.
De ser 34 céntimos más caro a adelantarlo
La evolución adquiere otra dimensión al retroceder menos de dos años. En diciembre de 2024, 100 litros de diésel costaban en el mercado mayorista alemán 119,06 euros, frente a los 153,37 euros del HVO100.
La diferencia superaba entonces los 34 céntimos por litro. En septiembre de 2025 todavía era de aproximadamente 15,5 céntimos y, al comenzar 2026, se había reducido hasta algo más de siete.
Durante los siguientes meses, ambas cotizaciones fueron acercándose. En julio todavía había 4,62 euros de diferencia por cada 100 litros a favor del diésel tradicional. Un mes después, el orden ya se había invertido.
El cambio resulta especialmente significativo porque el precio había sido precisamente uno de los principales inconvenientes del HVO100 desde su llegada a las estaciones de servicio alemanas.
¿Por qué ha cambiado tanto la situación?
La explicación no está únicamente en un abaratamiento del HVO100. El diésel fósil ha sufrido con mucha mayor intensidad las tensiones que atraviesa actualmente el mercado energético internacional.
El primero se obtiene a partir del petróleo y está directamente expuesto a su cotización, a la disponibilidad de las refinerías y a las dificultades de suministro. El HVO utiliza una materia prima diferente, principalmente aceites usados, grasas animales y otros residuos y materias de origen biológico.
Eso permite que sus costes evolucionen de manera distinta. A ello se añade el sistema alemán de reducción de emisiones, que favorece económicamente la utilización de determinados combustibles renovables y penaliza progresivamente las contaminaciones asociadas a los productos fósiles.
La combinación de ambos factores ha permitido cerrar una diferencia que durante años parecía difícil de salvar: mientras el gasóleo se ha encarecido con fuerza, el HVO100 ha resistido mejor esa escalada.
¿Es ya más barato en las gasolineras?
Aquí aparece el principal matiz. Los precios anteriores corresponden al mercado mayorista, es decir, al combustible antes de incorporar todos los costes que terminan formando el importe mostrado al conductor en una estación de servicio.
El cambio todavía no se ha trasladado de forma generalizada a las gasolineras alemanas. El HVO100 continúa siendo aproximadamente entre cuatro y ocho céntimos por litro más caro en numerosos establecimientos, aunque la distancia se ha reducido considerablemente.
Ya existen incluso estaciones concretas donde ambos combustibles tienen un precio similar o el renovable resulta ligeramente más económico. El mercado mayorista suele adelantarse al surtidor, por lo que la evolución de las próximas semanas permitirá comprobar hasta dónde llega el cambio.
Todo dependerá también de cuánto dure la actual diferencia. Los costes de transporte, almacenamiento, impuestos y los márgenes comerciales hacen que una ventaja de varios céntimos en origen no tenga que trasladarse necesariamente en la misma proporción al consumidor.
En España todavía ocurre lo contrario
La situación española está bastante lejos de la alemana. Los datos correspondientes al 28 de septiembre sitúan la mediana del HVO en 2,129 euros por litro, calculada a partir de los precios comunicados por 1.617 estaciones.
El Gasóleo A se encuentra en 1,969 euros por litro, por lo que utilizar HVO supone actualmente pagar alrededor de 16 céntimos adicionales. La diferencia alcanza aproximadamente el 8,1%.
En un depósito de 50 litros, tomando esas referencias, llenar con HVO supondría unos 106,45 euros, frente a aproximadamente 98,45 euros con gasóleo convencional. Son cerca de ocho euros adicionales.
La disponibilidad, en cambio, ha aumentado considerablemente. En mayo de 2025 aparecían 890 estaciones españolas comunicando precio de HVO en los registros utilizados para elaborar esta serie; actualmente son más de 1.600 repartidas por las 50 provincias.
Los precios tampoco son homogéneos. La referencia más baja registrada el 28 de septiembre era de 1,619 euros por litro, mientras que la más elevada alcanzaba 2,499 euros. La mitad de las estaciones se situaba entre 2,099 y 2,149 euros.
Qué es realmente el HVO100
Las siglas HVO proceden de Hydrotreated Vegetable Oil, un combustible parafínico obtenido mediante el tratamiento con hidrógeno de aceites, grasas y otras materias primas.
Aunque su nombre hace referencia a los aceites vegetales, actualmente puede fabricarse utilizando residuos como aceites de cocina usados o determinadas grasas animales. La procedencia concreta de la materia prima influye también en su balance ambiental.
Su principal particularidad frente a otras alternativas es que puede utilizarse en numerosos motores diésel sin necesidad de modificar el vehículo, siempre que el fabricante haya autorizado expresamente su uso.
Tampoco debe confundirse su reducción de gases de efecto invernadero durante el ciclo de vida con la ausencia de emisiones. El motor continúa produciendo gases durante la combustión; la ventaja climática depende fundamentalmente del origen de la materia prima y de todo el proceso de producción.
Cómo saber si un coche puede utilizar HVO100
Que un vehículo funcione con diésel no significa automáticamente que pueda repostar HVO100. La compatibilidad debe estar reconocida por el fabricante, especialmente en modelos antiguos.
Una de las pistas más sencillas se encuentra junto a la propia boca del depósito. Muchos vehículos homologados para utilizar combustibles diésel parafínicos incorporan la identificación XTL.
Si el símbolo no aparece, es recomendable consultar el manual del vehículo o las especificaciones proporcionadas por el fabricante antes de llenar el depósito. La ausencia de la etiqueta tampoco permite concluir por sí sola que un determinado modelo sea incompatible.
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Nació en Madrid y desde pequeña soñaba con conducir. Estudió Periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos y amplió su formación en Barcelona con un máster en Periodismo Deportivo en la Universitat Pompeu Fabra. Especializada en motor y también en competición, combina la redacción con la radio y la cobertura de grandes premios de motociclismo.
