Cada vez más conductores apuestan por los coches automáticos atraídos por su comodidad y facilidad de uso. Sin embargo, algunas costumbres que parecen inofensivas al aparcar pueden no ser las más recomendables para la mecánica.
Detener el vehículo, mover la palanca y apagar el motor parece suficiente. Pero detrás de ese gesto cotidiano existe un detalle técnico que muchos propietarios desconocen y que puede influir en el desgaste de determinados componentes.
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El error a la hora de parar
Una de las mayores diferencias entre un coche manual y uno automático aparece al aparcar. Mientras que en los vehículos tradicionales resulta habitual accionar el freno de estacionamiento y en algunos casos, dejar una marcha engranada, numerosos conductores de automáticos confían exclusivamente en la posición ‘P’ (parada) de la transmisión.
La lógica parece razonable. Al seleccionar esa posición, el vehículo queda inmovilizado y deja de avanzar. Por ese motivo, muchos usuarios consideran que no es necesario realizar ninguna otra operación antes de abandonar el coche.
Sin embargo, los especialistas explican que la posición de aparcamiento no funciona exactamente como un freno convencional. Su cometido principal es bloquear mecánicamente la transmisión mediante una pequeña pieza interna conocida como trinquete de estacionamiento.
Este mecanismo actúa como un pasador que se introduce en un engranaje para impedir el movimiento de la transmisión. El sistema resulta eficaz para evitar desplazamientos involuntarios, pero no fue concebido para soportar continuamente todo el peso del automóvil, especialmente cuando existe una pendiente.
El pequeño componente que soporta una gran peso
Cuando un vehículo queda detenido únicamente mediante la posición ‘P’, la masa del coche puede acabar recayendo sobre ese mecanismo interno. La situación es más evidente cuando se aparca cuesta arriba o cuesta abajo.
Muchos conductores han escuchado alguna vez un golpe seco al sacar la palanca de la posición de estacionamiento. Ese ruido suele producirse porque la transmisión está sometida a tensión y necesita liberar la carga acumulada antes de cambiar de posición.
Esta circunstancia no implica una avería inmediata, pero sí puede provocar un desgaste innecesario con el paso del tiempo. Cuanto mayor sea el peso soportado por el trinquete, mayor será el esfuerzo que deberá realizar cada vez que el vehículo se inmovilice de esa manera.
La situación también puede complicarse si el coche recibe un impacto estando aparcado. En ese escenario, la transmisión podría verse sometida a una fuerza para la que no fue diseñada como elemento principal de retención.
Utilizar el freno de estacionamiento
Los profesionales del sector coinciden en que el freno de mano, ya sea mecánico o electrónico, continúa siendo el sistema pensado específicamente para mantener inmóvil un vehículo estacionado.
Su función consiste precisamente en soportar el peso del automóvil una vez detenido. Por ello, utilizarlo reduce la carga que recae sobre los componentes internos de la caja automática y evita tensiones innecesarias en la transmisión.
El procedimiento recomendado
Varios mecánicos han mostrado la forma concreta de aparcar los vehículos automáticos para que el peso del coche no recaiga directamente sobre la transmisión.
El proceso comienza deteniendo completamente el vehículo con el pedal del freno pisado. A continuación se selecciona la posición ‘N’ (neutro), correspondiente al punto muerto.
Después se activa el freno de estacionamiento y se libera suavemente el pedal de freno para comprobar que el coche queda sujeto únicamente por ese sistema. Una vez verificado que el vehículo permanece inmóvil, se vuelve a pisar el freno y se coloca la palanca en la posición ‘P’.
De esta forma, el peso queda apoyado sobre el freno de estacionamiento y no sobre el mecanismo interno de bloqueo de la caja automática.
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Nació en Madrid y desde pequeña soñaba con conducir. Estudió Periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos y amplió su formación en Barcelona con un máster en Periodismo Deportivo en la Universitat Pompeu Fabra. Especializada en motor y también en competición, combina la redacción con la radio y la cobertura de grandes premios de motociclismo.
