Con la gasolina y el diésel cerca de los dos euros por litro, reducir unas décimas el consumo puede marcar la diferencia. Incluso con las ayudas fiscales del Gobierno, llenar el depósito continúa suponiendo un importante desembolso.
Mientras estas medidas intentan contener el impacto de los precios, el mecánico Juan José Ebenezer señala varios hábitos cotidianos que pueden ayudar a gastar menos combustible sin necesidad de modificar el coche.
La presión de los neumáticos
El primero de los consejos puede comprobarse sin abrir siquiera el capó. Ebenezer recomienda prestar atención a la presión de los neumáticos, especialmente antes de realizar un viaje.
Circular por debajo de los valores recomendados por el fabricante aumenta la resistencia a la rodadura. El motor tiene que realizar un esfuerzo mayor para desplazar el vehículo y ese trabajo adicional termina repercutiendo en el consumo.
No se trata de inflarlos más para intentar gastar menos. La referencia debe ser siempre la presión indicada por el fabricante, que puede variar dependiendo del modelo, la carga y las condiciones de utilización del coche.
El propio mecánico insiste en que puede parecer algo muy común, pero es precisamente una de esas pequeñas medidas que, sumadas al resto, terminan teniendo efecto sobre el gasto final.
El motor, mejor cuando alcanza su temperatura
El segundo punto está relacionado con la temperatura del motor. Cuando está frío, su funcionamiento no alcanza todavía las condiciones de máxima eficiencia y el consumo puede ser superior.
Por eso, especialmente durante los primeros kilómetros, conviene evitar exigirle más de lo necesario. Una conducción suave y progresiva permite que el conjunto alcance correctamente su temperatura de funcionamiento.
Esto no significa dejar el automóvil largos minutos al ralentí antes de comenzar a circular. En los coches modernos resulta preferible iniciar la marcha con suavidad y evitar fuertes aceleraciones mientras la mecánica todavía está fría.
Ventanillas o aire acondicionado
Otro de los puntos que aborda Ebenezer es una duda recurrente cuando llega el calor: qué consume menos, utilizar el aire acondicionado o bajar las ventanillas.
La respuesta depende de las circunstancias. En ciudad, donde las velocidades son reducidas, abrir las ventanillas puede evitar el consumo adicional que supone mantener conectado el sistema de climatización.
La situación cambia cuando se circula por autovía o carretera a velocidades más elevadas. Llevar las ventanillas abiertas altera el flujo de aire alrededor de la carrocería y aumenta la resistencia aerodinámica, obligando al coche a emplear más energía para avanzar.
Con la llegada de los meses más fríos, también conviene recordar que la calefacción aprovecha principalmente el calor generado por el motor. Utilizarla de forma razonable no tiene el mismo impacto sobre el consumo que conectar el aire acondicionado.
Todo lo que sobra en el maletero también viaja
El cuarto consejo obliga a mirar detrás. Un maletero lleno de objetos que no se necesitan añade kilos que el vehículo tiene que transportar cada vez que se pone en movimiento.
Cuanto mayor es el peso, más energía necesita el coche para acelerar y desplazarse. La diferencia provocada por unos pocos objetos puede parecer insignificante en un trayecto, pero se repite durante todos los kilómetros recorridos.
Por eso Ebenezer recomienda retirar aquello que se haya quedado permanentemente en el vehículo sin necesidad. No se trata de renunciar al equipaje cuando hace falta, sino de evitar convertir el coche en un almacén durante todo el año.
Utilizar marchas largas, pero sin forzar el motor
La forma de conducir también aparece entre sus recomendaciones. En un vehículo con cambio manual, utilizar marchas más largas cuando las condiciones lo permiten ayuda a mantener el motor funcionando a un régimen más bajo.
Circular innecesariamente revolucionado incrementa el consumo, especialmente cuando podría utilizarse una relación superior sin exigir un esfuerzo excesivo al propulsor.
Pero tampoco conviene llevar esta recomendación al extremo. Una marcha demasiado larga a muy pocas revoluciones puede obligar a pisar mucho más el acelerador y someter al motor a una carga innecesaria.
La clave está en anticiparse al tráfico, acelerar progresivamente y utilizar la relación adecuada para que el motor trabaje de forma eficiente, sin mantenerlo constantemente alto de vueltas ni hacerlo funcionar ahogado.
El combustible también entra en sus recomendaciones
El último punto señalado por el mecánico tiene que ver directamente con lo que entra en el depósito. Ebenezer aconseja utilizar combustible de calidad y recurrir a estaciones que ofrezcan garantías.
Aquí conviene diferenciar calidad de octanaje o de combustible premium. Utilizar una gasolina de 98 octanos en un coche diseñado para funcionar con 95 no implica automáticamente que vaya a consumir menos, del mismo modo que elegir el producto más caro no garantiza por sí solo un ahorro.
Lo importante es utilizar el combustible que especifica el fabricante y repostar un producto que cumpla las normas de calidad correspondientes. El mantenimiento del propio vehículo también resulta fundamental para que la combustión y el resto de sistemas funcionen correctamente.
Ninguno de estos hábitos permite reducir de golpe varios litros de consumo. Es precisamente la suma de pequeñas diferencias la que puede acabar reflejándose en los kilómetros que el coche consigue recorrer con cada depósito.
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Nació en Madrid y desde pequeña soñaba con conducir. Estudió Periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos y amplió su formación en Barcelona con un máster en Periodismo Deportivo en la Universitat Pompeu Fabra. Especializada en motor y también en competición, combina la redacción con la radio y la cobertura de grandes premios de motociclismo.
