Millones de conductores llenan el maletero hasta arriba para emprender largos viajes por carretera, aún más en verano. Maletas, neveras portátiles, bolsas, sombrillas e incluso pequeños electrodomésticos acaban formando parte del equipaje habitual del verano. Sin embargo, hay un detalle relacionado con toda esa carga al que casi nadie presta atención.
La Dirección General de Tráfico (DGT) ha recordado una práctica poco conocida: abrochar los cinturones de seguridad de las plazas traseras aunque no viaje ningún pasajero en ellas. Una medida que puede parecer extraña a primera vista, pero que tiene una importante explicación relacionada con la seguridad vial.
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Un consejo pensado para verano
La recomendación de Tráfico está dirigida especialmente a quienes viajan con el maletero muy cargado. Según explica la DGT, cuando el equipaje ocupa buena parte del espacio de carga, es aconsejable mantener abrochados los cinturones de los asientos traseros.
El objetivo no tiene nada que ver con los pasajeros, sino con los propios respaldos de la banqueta. En caso de impacto o frenazo brusco, toda la carga almacenada en el maletero se desplaza hacia delante con una fuerza enorme.
El equipaje puede convertirse en un proyectil
Muchos conductores asocian el cinturón exclusivamente a las personas, pero la física actúa exactamente igual sobre cualquier objeto que viaje dentro del vehículo. Una maleta de varios kilos puede multiplicar su peso durante una colisión. Lo mismo sucede con mochilas, cajas o cualquier otro elemento transportado en el maletero.
Si la fuerza generada es suficiente, esos objetos pueden golpear violentamente la parte trasera de los respaldos de los asientos y penetrar dentro del habitáculo en caso de choque. Por eso, el riesgo aumenta especialmente cuando el coche viaja completamente cargado para las vacaciones.
El ‘efecto elefante‘
La DGT suele utilizar un concepto muy gráfico para explicar estos fenómenos. No es otro que el denominado efecto elefante.
Según este principio, una persona de 75 kilos sin cinturón puede llegar a impactar contra el respaldo delantero con una fuerza equivalente a varias toneladas durante un accidente a velocidades relativamente moderadas.
Con los objetos ocurre algo parecido. Aunque una maleta pese quince kilos cuando está parada, durante una colisión esa masa se multiplica de forma extraordinaria debido a la desaceleración. Por este motivo, los elementos transportados dentro del vehículo deben ir correctamente sujetos y distribuidos.
Por qué ayuda abrochar los cinturones traseros
Cuando se abrochan los cinturones de las plazas traseras, estos contribuyen a reforzar la sujeción de los respaldos. Si durante un impacto la carga ejerce una gran presión desde el maletero, los cinturones ayudan a mantener la estructura en su sitio y reducen la posibilidad de que el respaldo ceda o se desplace.
De esta forma, se crea una barrera adicional entre el equipaje y los ocupantes de las plazas delanteras. Es decir, añaden una protección extra.
La importancia de colocar bien las maletas
La primera barrera de seguridad sigue siendo una correcta distribución del equipaje. Los expertos aconsejan:
- Colocar los objetos más pesados en la parte inferior.
- Situarlos lo más cerca posible del respaldo posterior.
- Evitar dejar bultos sueltos en el habitáculo.
- Repartir la carga de forma equilibrada.
De esta manera se reduce el riesgo de desplazamiento y se mejora además la estabilidad del vehículo durante la conducción.
Lo curioso de esta recomendación es que apenas requiere esfuerzo. Abrochar los cinturones traseros lleva solo unos segundos y no implica ningún coste para el conductor. Sin embargo, puede aportar un refuerzo adicional en una situación extrema.
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