No es lo mismo el uso que se hace del coche en el día a día que en los viajes de vacaciones. De unos kilometrajes contenidos se pasa a largas tiradas, así que la preparación del vehículo debería ser mayor en el segundo caso. El problema está en que muchos conductores no comprueban aspectos básicos y muchos de los que dicen que sí lo hacen, en realidad mienten.
Según una investigación realizada por Kwik Fit, una empresa de mantenimiento de automóviles basada en el Reino Unido, uno de cada 11 conductores (9%) admite haber dicho a su pareja o a su familia que había revisado a fondo el coche antes de salir, cuando en realidad no era así. Exactamente el mismo porcentaje admite haberse puesto en marcha sabiendo que el vehículo tenía algún problema mecánico, pero que simplemente esperaba que el coche aguantara hasta la vuelta a casa.
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Lo llamativo es que se tiene esta actitud poco recomendada y que entraña cierto peligro pese a que parte importante de los encuestados ha tenido problemas por esta causa. El 13% (uno de cada ocho) ha tenido en alguna ocasión una avería durante el trayecto de ida o vuelta de sus vacaciones y un 12% directamente señala que los problemas estuvieron relacionados con los neumáticos.
En esta época del año se dan viajes mucho más largos de lo habitual, en los que puede surgir cualquier tipo de imprevisto, lo que debería llevar a los conductores a extremar las precauciones, pero no termina de ser así. Uno de cada seis (16%) admite que no revisará la presión de los neumáticos antes de salir y casi tres de cada 10 conductores (29%) señalan que tampoco comprobarán el nivel del líquido refrigerante.

Lo habitual que sea mentir en este aspecto depende bastante de la edad. Son los conductores jóvenes son los que con mayor frecuencia reconocen haber engañado a sus familiares: uno de cada cinco (21%) entre 18 y 34 años lo ha hecho, mientras que entre los mayores de 55 años el porcentaje se reduce a solo el 2%.
Es algo que también se refleja en lo mucho que confían en la suerte para que no pase nada pese a saber que su coche tiene algún problema mecánico: el 19% de los conductores de entre 18 y 34 años se ha puesto en marcha en estas circunstancias, pero solo lo ha hecho el 3% de los mayores de 55 años.
La presión a la que tienen que ir los neumáticos
Llevar la presión correcta es clave por cuestiones de seguridad. Aunque no hay una cifra homogénea, en términos generales se recomienda una presión de entre 2 y 2,5 bares. Sin embargo, como cada coche tiene cifras distintas, lo que hay que hacer es mirar la pegatina que suele haber en el marco de la puerta del conductor.
En ella se puede ver la presión que hay que poner de manera independiente en las ruedas delanteras y en las traseras en función de diversos parámetros, tales como el tamaño de la llanta y el neumático, cuántos pasajeros vayan en el vehículo y qué carga se tenga en el maletero.

Dan Joyce, director de operaciones de Kwik Fit, ha declarado: “Muchos coches actuales ya no incorporan rueda de repuesto, por lo que cualquier problema con un neumático puede alterar seriamente un viaje de vacaciones. Gran parte de las incidencias que vemos podrían evitarse con unas comprobaciones muy sencillas. Los conductores deben asegurarse de que los neumáticos tienen la presión adecuada (que puede necesitar ser superior a la habitual si el coche viaja completamente cargado), suficiente profundidad de dibujo y un desgaste uniforme”.
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