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¿Me pueden multar por usar un parasol lateral o uno trasero mientras conduzco?: esto dice la normativa

Madrid |

La normativa no prohíbe todos los casos, pero sí establece límites que muchos desconocen.

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Foto: Amazon.

Con la llegada del calor, el uso de parasoles en el coche es poco menos que esencial. Protegen el interior y, sobre todo, reducen la temperatura del habitáculo del coche. Sin embargo, lo que muchos conductores desconocen es que no todos los parasoles están permitidos mientras se circula, y que su uso indebido puede acarrear sanciones.

La clave no está tanto en el tipo de accesorio como en un principio básico que rige toda la normativa: la visibilidad. Y ahí es donde entran en juego las dudas más frecuentes, especialmente con los parasoles laterales o traseros.

La norma principal

El punto de partida lo marca el Reglamento General de Circulación. La normativa establece que la superficie acristalada del vehículo debe permitir una visibilidad diáfana del conductor sobre toda la vía, sin interferencias de elementos añadidos.

Esto significa que cualquier objeto colocado en los cristales ya sea un parasol, una lámina o un adhesivo será legal o ilegal en función de un criterio claro:

Al proteger el volante del calor excesivo, el parasol contribuye a mejorar la comodidad y seguridad de la conducción.

Parasol lateral: qué puedes hacer y qué no

En el caso de las ventanillas laterales, la situación depende de su ubicación. Los parasoles en las ventanillas delanteras están especialmente controlados. Si reducen el campo de visión, no se pueden utilizar mientras se conduce. Sin embargo, en las ventanillas traseras la normativa es más flexible.

Se permite el uso de parasoles siempre que el vehículo disponga de dos retrovisores exteriores en buen estado. Esto es fundamental, ya que el conductor puede seguir controlando lo que ocurre alrededor del coche sin depender de la visibilidad directa trasera. La diferencia está en si afectan o no a la percepción del entorno inmediato del conductor.

Parasol trasero: permitido con condiciones

El uso de parasoles en la luneta trasera también está permitido, pero con matices. Al igual que en las ventanillas traseras laterales, la clave es que no comprometa la seguridad ni la capacidad de percepción del tráfico.

Si el vehículo cuenta con espejos exteriores operativos, el uso de elementos que reduzcan la visibilidad trasera directa no está automáticamente prohibido. No obstante, si el parasol genera reflejos, distorsiona la visión o dificulta maniobras como cambios de carril o marcha atrás, puede ser motivo de sanción. El límite vuelve a ser la visibilidad eficaz y segura.

Este elemento ayuda a proteger el interior del vehículo de los rayos solares.

Cuándo sí puedes usar parasoles sin problema

Existe un escenario en el que no hay dudas: cuando el coche está parado. En ese caso, el uso de parasoles es completamente libre. Se pueden utilizar modelos delanteros, laterales o traseros sin restricción, ya que no afectan a la conducción. Esto incluye los clásicos parasoles reflectantes o incluso soluciones improvisadas.

La sanción

El uso incorrecto de parasoles puede conllevar una multa de hasta 200 euros, al considerarse una infracción relacionada con la visibilidad y la seguridad vial.

No implica retirada de puntos, pero sí es una sanción económica relevante. Además, en caso de accidente, utilizar elementos que limiten la visión podría influir en la responsabilidad del conductor. La visibilidad no es negociable en términos de normativa.

Consejos para usarlos correctamente

Para evitar problemas, conviene seguir algunas pautas básicas:

Además, alternativas como aparcar a la sombra o ventilar el coche antes de conducir ayudan a reducir la necesidad de estos dispositivos.

Si hay un hueco a la sombra, mejor aprovecharlo.

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Antonio Ramos del Olmo Perfil de Antonio Ramos del Olmo en Linkedin

Historiador de formación, periodista deportivo de vocación y apasionado del motor por elección. Terminé contando carreras en vez de guerras. Entre libros, crónicas y gasolina he ido encontrando el camino. Ahora intento comunicarlo sin levantar el pie del acelerador.

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