Tras un accidente de tráfico, la mayoría de los conductores cree saber exactamente qué hacer. Sin embargo, los abogados especializados aseguran que miles de personas pasan por alto un detalle que puede resultar determinante.
La advertencia se está multiplicando en redes sociales. Según estos expertos, desconocer determinados derechos puede traducirse en una indemnización inferior a la que realmente correspondería reclamar.
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La cuestión gira alrededor de una creencia muy extendida. Muchos asegurados piensan que, tras un accidente, deben aceptar automáticamente al abogado designado por la compañía. Sin embargo, la legislación y las propias pólizas suelen contemplar una alternativa que no siempre es conocida por los usuarios.
Un derecho que aparece en muchas pólizas
Los especialistas en responsabilidad civil y tráfico recuerdan que gran parte de los seguros incluyen la denominada cobertura de defensa jurídica. Esta cláusula permite al asegurado elegir libremente al profesional que defenderá sus intereses durante una reclamación.
Se trata de una posibilidad que suele aparecer recogida en las condiciones del contrato, aunque no siempre recibe la misma atención que otras coberturas más populares, como la asistencia en carretera o los daños propios.
Precisamente por ese desconocimiento, numerosos afectados dejan toda la gestión en manos de los servicios jurídicos de la aseguradora sin plantearse otras opciones. Los abogados especializados sostienen que muchos conductores descubren la existencia de este derecho cuando el procedimiento ya está muy avanzado.
La diferencia económica puede ser importante
Uno de los argumentos que más se repite entre los profesionales dedicados a este tipo de reclamaciones tiene que ver con la cuantía final de las indemnizaciones.
Según explican, las ofertas iniciales pueden variar considerablemente en función de cómo se valoren las lesiones, los periodos de baja, los gastos derivados del accidente o las posibles secuelas. Por ello, consideran fundamental que el perjudicado conozca todas las alternativas antes de aceptar una propuesta económica.
La indemnización por un accidente de tráfico no depende únicamente de los daños visibles en el vehículo. También influyen aspectos médicos, laborales y personales que, en ocasiones, requieren una evaluación detallada para determinar su alcance real.
El error que puede complicar una reclamación
Más allá de la elección del abogado, los especialistas también coinciden en otro consejo que aparece con frecuencia en sus publicaciones: documentar todo lo ocurrido en el lugar del accidente.
Las fotografías tomadas inmediatamente después del siniestro pueden convertirse en una prueba fundamental cuando surgen discrepancias entre los implicados. La posición de los vehículos, las marcas de frenada, el estado de la vía o la señalización existente pueden resultar determinantes meses después.
Muchos procedimientos terminan dependiendo de detalles aparentemente insignificantes que, en el momento del accidente, pasan desapercibidos para los conductores. Por esa razón, los expertos recomiendan recopilar toda la información posible antes de abandonar el lugar.
Incluso cuando existe un parte amistoso firmado, las imágenes pueden ayudar a reconstruir con mayor precisión las circunstancias del choque si aparecen versiones contradictorias durante la investigación.
Las lesiones que aparecen después
Otro de los aspectos sobre los que más insisten los abogados tiene relación con las consecuencias físicas que no se manifiestan de forma inmediata.
Tras un impacto aparentemente leve, algunas molestias cervicales, musculares o articulares pueden aparecer horas o incluso días después del accidente. Esta circunstancia es especialmente frecuente en determinados alcances urbanos a baja velocidad.
Por ese motivo, los especialistas recomiendan acudir a un centro sanitario aunque el afectado considere inicialmente que no ha sufrido daños relevantes. La valoración médica temprana puede resultar clave para acreditar posteriormente la relación entre las lesiones y el accidente.
Los informes clínicos, las pruebas diagnósticas y los tratamientos de rehabilitación suelen convertirse en elementos esenciales cuando llega el momento de justificar una reclamación. Sin esa documentación, demostrar determinadas secuelas puede resultar considerablemente más difícil.
El teléfono móvil una herramienta imprescindible
Hace apenas unos años, la principal recomendación tras un accidente era localizar testigos presenciales. Hoy, el protagonismo ha pasado al teléfono móvil.
La generalización de los smartphones ha cambiado por completo la forma en que se analizan muchos accidentes de tráfico. Cada vez es más habitual que una reclamación se apoye en material audiovisual obtenido por los propios conductores en los primeros instantes tras el choque.
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Nació en Madrid y desde pequeña soñaba con conducir. Estudió Periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos y amplió su formación en Barcelona con un máster en Periodismo Deportivo en la Universitat Pompeu Fabra. Especializada en motor y también en competición, combina la redacción con la radio y la cobertura de grandes premios de motociclismo.
