La escena no es nueva, pero sí cada vez más visible: mujeres al volante de camiones. Sin embargo, la normalización todavía está lejos de completarse.
En un acto celebrado en Madrid, Midas ha presentado una nueva edición de su iniciativa #EllasConducen, acompañada por un estudio que vuelve a poner cifras a una realidad difícil de ignorar: tres de cada cuatro españoles consideran que siguen existiendo barreras de género en la automoción.
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Un sector que arrastra inercias históricas
La automoción continúa siendo percibida como uno de los ámbitos más masculinizados. De hecho, según los datos presentados, ocupa el segundo lugar en esta clasificación, solo por detrás del sector de la construcción.
La percepción social juega un papel clave: el estudio revela que el 83,5% de los encuestados cree que persisten prejuicios sobre la capacidad de las mujeres para conducir profesionalmente.
Los prejuicios, todavía al volante
La cuestión no es únicamente estructural, también emocional. Casi la mitad de los españoles reconoce que sigue resultando inusual ver a una mujer conduciendo un vehículo de gran tamaño, y una parte significativa admite que esa imagen aún genera desconfianza.
Este dato, aparentemente anecdótico, refleja un sesgo arraigado que trasciende generaciones. El análisis demográfico aporta más matices. Las mujeres perciben con mayor claridad estas barreras: más de un tercio considera que siguen plenamente vigentes, mientras que entre los hombres crece el porcentaje de quienes creen que han desaparecido.
También hay diferencias por edad, con los jóvenes mostrando una mayor sensibilidad hacia la desigualdad, frente a una visión más optimista en los mayores de 55 años.
Todo ello se traduce en un escenario contradictorio: avances indiscutibles en presencia femenina, pero con resistencias culturales que continúan condicionando su desarrollo profesional en determinados ámbitos del motor.
Historias reales
Uno de los ejes centrales de la jornada fue la proyección de un documental que pone rostro a esta realidad. Las protagonistas, María Dolores Jiménez y Andrea Fernández, dos mujeres camioneras y creadoras de contenido, relatan en primera persona su día a día en un entorno laboral todavía dominado por hombres.
Sus testimonios no buscan dramatizar, sino mostrar con naturalidad las dificultades: desde comentarios paternalistas hasta la necesidad constante de demostrar su valía. Un relato que conecta con muchas otras historias invisibles y que resulta clave para generar referentes.
Ambas coincidieron en que lo más importante es seguir visibilizando su situación, actuar con naturalidad y, sobre todo, normalizar el hecho en sí mismo. Además, pusieron énfasis en que lo verdaderamente relevante es la capacidad de cada persona, y no el sexo.
Un símbolo del cambio
La presentación contó además con la participación de Cristina Gutiérrez, campeona del Dakar y nueva embajadora de la iniciativa. Su intervención aportó una visión desde la élite del automovilismo, donde la desigualdad también ha sido históricamente evidente.
Durante la mesa redonda, la piloto defendió la importancia de la visibilidad: contar con referentes, dijo, es fundamental para que nuevas generaciones de mujeres se planteen su futuro en el sector. Su trayectoria, marcada por la superación, refuerza el mensaje de que el talento no entiende de género, pero sí necesita oportunidades.
Un camino que aún necesita recorrido
La automoción avanza, pero no al ritmo que cabría esperar en un contexto social cada vez más igualitario. Prueba de ello es que actualmente solo el 2% de los camiones en España son conducidos por mujeres.
Iniciativas como #EllasConducen buscan acelerar ese proceso desde la concienciación y la visibilidad. Porque más allá de las cifras, el verdadero cambio llegará cuando deje de ser noticia ver a una mujer al volante de un camión o liderando un equipo en el mundo del motor. Ese día, probablemente, este tipo de estudios dejarán de ser necesarios.
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Historiador de formación, periodista deportivo de vocación y apasionado del motor por elección. Terminé contando carreras en vez de guerras. Entre libros, crónicas y gasolina he ido encontrando el camino. Ahora intento comunicarlo sin levantar el pie del acelerador.
