Actualmente resulta difícil imaginar un coche nuevo sin airbags. Están integrados en el volante, el salpicadero, los laterales de los asientos e incluso en otras zonas del habitáculo. No obstante, hubo una época en la que la idea de esconder una bolsa capaz de inflarse automáticamente durante un accidente parecía una auténtica revolución.
Para encontrar uno de los momentos fundamentales de esta tecnología hay que viajar hasta Estados Unidos y principios de los años setenta. General Motors llevaba años trabajando en esta tecnología y en 1973 dio un importante paso adelante: fabricó 1.000 Chevrolet Impala equipados con airbags. Aquellos coches, sin embargo, estaban destinados a una flota experimental y no podían considerarse todavía el estreno comercial del invento.
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El Oldsmobile Toronado hizo historia
El vehículo que protagonizó aquel paso fue el Oldsmobile Toronado, un enorme y lujoso cupé estadounidense que ya era peculiar por otros motivos. El Toronado se convirtió en el primer automóvil de producción destinado a la venta al público equipado con una bolsa de aire, dentro del programa que General Motors denominó Air Cushion Restraint System (ACRS). Las experiencias iniciales se remontan a 1973 y el sistema pasó a ofrecerse comercialmente para el ‘año modelo’ 1974.
Era una tecnología extraordinariamente avanzada para una época en la que incluso el cinturón de seguridad todavía estaba lejos de tener la consideración social que posee actualmente.
Un airbag diferente a los actuales
Aquel dispositivo tenía poco que ver con las pequeñas bolsas perfectamente integradas que llevan los coches modernos. El sistema ACRS contaba con protección inflable para el conductor y el pasajero delantero, además de cinturones abdominales y un indicador para conocer el estado del sistema.
También partía de una filosofía diferente. Mientras actualmente el airbag trabaja como complemento del cinturón, aquellas primeras aplicaciones buscaban ofrecer un sistema de retención pasivo, que protegiera a los ocupantes sin exigirles realizar ninguna acción antes de iniciar la marcha.
Para detectar una colisión se empleaban sensores situados en la parte delantera. Una vez reconocido un impacto de suficiente intensidad, el sistema activaba las bolsas para crear una superficie de protección delante de los ocupantes.
El Mercedes que perfeccionó aquella idea
Por eso la historia del airbag suele estar también estrechamente relacionada con Mercedes-Benz. En diciembre de 1980 comenzaron a entregarse unidades del Clase S W126 dotadas de airbag para el conductor y pretensor del cinturón, desarrollados por la entonces Daimler-Benz junto con Bosch. Más de un centenar de unidades equipadas con estos sistemas salieron de producción entre enero y febrero de 1981.
La tecnología fue presentada públicamente en los salones de Ámsterdam y Ginebra de 1981 y posteriormente se extendió por la gama. En 1992, el airbag del conductor ya formaba parte del equipamiento de serie de todos los modelos de la marca alemana.
Pero el primer gran paso comercial había ocurrido años antes al otro lado del Atlántico. El Oldsmobile Toronado demostró que una bolsa escondida dentro de un automóvil podía desplegarse durante una colisión para proteger a sus ocupantes. Una tecnología que entonces apenas convenció a los compradores terminó convirtiéndose, décadas más tarde, en uno de los elementos fundamentales de la seguridad de cualquier coche.
Tipos de airbag
La evolución tecnológica ha permitido a los fabricantes de automóviles desarrollar distintos tipos de airbag. Algunos modelos integran hasta 10 airbags diferentes.
- Airbag frontales. Son los dos obligatorios desde 2006 y sirven para proteger al conductor (situado en el volante) y al copiloto (en el salpicadero). Se activan normalmente a velocidades superiores a 30 km/h.
- Airbag laterales. Están situados en el lateral de los asientos o en el panel de las puertas. Su objetivo es proteger el tórax y la cadera de los ocupantes.
- Airbag de cortina. Se ubica en los laterales del techo. Se activa en combinación con el airbag lateral, descolgándose como una cortina para proteger la cabeza y el cuello.
- Airbag en el cinturón de seguridad. También conocido como Air Belt, va incorporado en el cinturón de seguridad de las plazas traseras. Se despliega para repartir la carga ejercida sobre el pecho, reduciendo la presión que soporta el tórax. Además, minimiza las lesiones del pecho y del abdomen.
- Airbag de rodillas. Se ubica bajo el volante para evitar lesiones en la parte baja de las piernas.
- Airbag delantero central. Una de las últimas bolsas de aire implantadas. Estrenada por Hyundai, se integra en el lado interior del asiento del conductor y se despliega en caso de impacto lateral, ocupando el hueco existente entre ambas plazas. El objetivo es proteger las cabezas del conductor y el copiloto de impactos entre sí.
- Airbag frontal para las plazas traseras. El Mercedes Clase S es el primer coche del mundo en equipar este tipo de airbag. Integrado en el respaldo de los asientos delanteros, tiene forma de u para rodear cabeza de los pasajeros. Su funcionamiento puede adaptarse a las sillas infantiles, trabando en este caso de manera conjunta con los cinturones de seguridad que también son inflables.
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Historiador de formación, periodista deportivo de vocación y apasionado del motor por elección. Terminé contando carreras en vez de guerras. Entre libros, crónicas y gasolina he encontrando el camino. Ahora lo comunico sin levantar el pie del acelerador.
