Pruebas

Land Rover Defender, un icono 4×4 que ahora vale también como familiar

El nuevo modelo mantiene el ADN campero, pero añade confort y una mejor conducción en asfalto para cumplir en el uso diario y los viajes.

Land Rover Defender

El Defender 2020 se ofrece con dos carrocerías: 90 o de tres puertas (4,3 metros) y 110 o de cinco (4,7 metros; imagen).

Conserva el nombre y el ADN del modelo de 1948, pero con los avances y tecnologías de estos 72 años. Y aunque mantiene su planteamiento de todoterreno puro para superar los usos más duros, el nuevo Land Rover Defender ya no es solo un 4×4 pensado solo como herramienta de trabajo. Ahora ofrece esas capacidades, suma también aptitudes como familiar y acerca más su imagen y calidad a las de sus hermanos de marca, empujado asimismo por unos precios superiores: desde 54.980 euros.

La sustitución del Land Rover Defender ha sido uno de los pocos obstáculos que no lograba pasar el histórico fabricante británico.

Y es que su mecánica sencilla e indestructible, los recursos para superar los terrenos más difíciles y unos precios ajustados habían creado una ecuación imposible de resolver para Land Rover. Sobre todo, con las nuevas normas de seguridad y contaminación, las tecnologías y equipamientos actuales y los costes de producir en Reino Unido.

Había que sacrificar algo y, como era previsible, ha sido el precio. Pero a cambio de una calidad muy superior, desde la imagen hasta la conducción, los acabados y el confort.

El Land Rover Defender 2020 tiene dos carrocerías: 90 (tres puertas) de 4,32 metros de largo, poco más que un Golf, y 110 (cinco puertas) que sube a 4,75, como un BMW X3. Ambas comparten un frontal imponente y una línea de trazos cuadrados y laterales casi planos que actualizan el estilo inconfundible del original. Pero ha crecido en todas las direcciones con unas formas más musculosas y presenta una imagen robusta que fusiona con clase elegancia y contundencia e integra multitud de detalles y adornos que le convierten en un todoterreno único.

Por dentro busca la funcionalidad y el 90 reúne seis plazas, tres delante y tres detrás, mientras que el 110 puede equipar siete (2+3+2). Aparte de su amplitud y buenos maleteros, incluye materiales sólidos y sufridos, pero con la calidad de acabado y el ambiente elegante y refinado que se espera en una marca de lujo.

Las dos carrocerías del Land Rover Defender se venden con cuatro motores: 2.0 SD4 de 200 CV (desde 54.980 y 61.480 euros) y 240 CV en diésel (59.580 y 66.080). Y Si4 de 300 CV (61.890 y 68.590) y Si6 de 400 CV en gasolina (72.290 y 78.990). Todos llevan cambio automático de ocho marchas, tracción 4×4 con reductora y el sistema Terrain Response 2, que ajusta la mecánica al terreno por donde se circule.

Cámara para ver debajo del coche

El chasis de largueros, los bloqueos mecánicos de los diferenciales y la suspensión trasera de eje rígido del viejo Land Rover Defender han dado paso a un chasis monocasco de aluminio un 300% más rígido, bloqueos electrónicos y suspensión posterior independiente. Y estos avances mejoran de forma abismal el comportamiento y confort en carretera, y no comprometen su eficacia 4×4.

Entre el programa Terrain Response 2, que adapta el coche a cualquier piso, la reductora, el control de descenso y la suspensión neumática regulable –permite hasta 29,7 centímetros de altura al suelo y vadear cauces de 90 centímetros de profundidad– será difícil que el Defender pase apuros en el campo.

Además, estrena ayudas innovadoras como la cámara ClearSight para ver el suelo debajo del motor, o el programa Wade, que indica la hondura del agua en los pasos.

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