El Mercedes Clase S vuelve a utilizar la tecnología como herramienta para reforzar su papel de referencia en el segmento, esta vez con una evolución notable de su sistema de luces Digital Light.
La berlina recibe una generación completamente revisada de faros, fruto de años de trabajo orientados a mejorar la precisión, el rendimiento y el mantenimiento. La clave reside en la incorporación de 25.000 microledes por faro, un volumen que permite un control del haz más fino y funciones inéditas en la gama.
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Alta tecnología
El módulo emplea un chip de altas prestaciones capaz de gestionar un campo de luz aproximadamente un 40% más amplio que el de su antecesor.
Esta evolución se traduce en una iluminación más homogénea, mejor transición en curvas y un recorte más preciso del haz. El conjunto, además, reduce su peso en más de un 25% gracias a un diseño interno más compacto y a una electrónica simplificada, ahora integrada en una única unidad de control dentro de la arquitectura MB.OS.

Uno de los datos más llamativos es su capacidad para proyectar luz hasta 605 metros por delante del vehículo, casi seis campos de fútbol. No se trata únicamente de potencia, sino de la precisión con la que adapta el haz.
El sistema analiza en tiempo real la información de cámaras y cartografía para modular la trayectoria de las luces largas evitando deslumbramientos sin renunciar a la máxima visibilidad. El haz parcial, mejora la detección de usuarios en entornos poco iluminados.

Y proyecta advertencias
El Mercedes Clase S introduce además una función de proyección sobre el asfalto, incluida en el paquete Digital Extra. El sistema puede mostrar advertencias de salida de carril, alertas de sentido contrario o un símbolo de copo de nieve cuando la calzada presenta riesgo por frío extremo.
También incorpora una iluminación especial para zonas de obras, capaz de adaptar el ancho del haz de forma automática. En el uso cotidiano, el conductor puede activar secuencias animadas (como ‘Digital Rain’ o ‘Star Wave’) que acompañan la apertura o el cierre del vehículo.

Otro avance relevante es la eficiencia. Pese al incremento de luminosidad y funciones, los nuevos faros reducen a la mitad el consumo energético. Paralelamente, Mercedes ha trabajado para facilitar las reparaciones y sustituciones: la nueva generación recurre a fijaciones atornilladas en lugar de adhesivos, lo que permitirá reemplazar componentes sin necesidad de cambiar el conjunto completo.
Todo el desarrollo ha sido validado en el túnel de iluminación del centro de pruebas de Immendingen, una instalación de 100 metros que reproduce condiciones reales de carretera con absoluta precisión. Allí se afinan la dispersión del haz, el rendimiento de la proyección y la interacción con la señalización horizontal.
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