Los vehículos autónomos llevan años prometiendo transformar el transporte de mercancías. Ahora, uno de estos proyectos ha abandonado los entornos cerrados para incorporarse a una operación cotidiana.
El escenario elegido está junto a un supermercado y el protagonista poco tiene que ver con un camión convencional. Su diseño prescinde incluso de algunos elementos que hasta ahora parecían imprescindibles.
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Un camión sin cabina
Lidl ha comenzado a probar en Edermünde, cerca de Kassel (Alemania), un vehículo eléctrico autónomo desarrollado por la empresa sueca Einride para llevar mercancía desde su centro de distribución hasta una tienda cercana.
Su diseño rompe con la imagen tradicional de un vehículo pesado. No tiene cabina, volante ni pedales, porque no existe un puesto desde el que una persona pueda manejarlo de la manera convencional.
El sistema dispone de automatización de nivel 4 SAE, suficiente para encargarse íntegramente de la conducción dentro de un entorno y unas condiciones previamente establecidos. La operación cuenta además con la correspondiente autorización del Kraftfahrt-Bundesamt (KBA), el organismo federal alemán competente.
Según Lidl, es la primera empresa de distribución alimentaria del país que utiliza un eléctrico de estas características para abastecer una tienda en una operación real a través de vías públicas.
La primera ruta tiene unos 400 metros
La peculiaridad aparece al observar el mapa. Pese a la sofisticación del vehículo, el primer recorrido elegido es extremadamente corto: la parte realizada sobre vías públicas ronda los 400 metros.
El trayecto conecta el centro administrativo y logístico de Lidl en Edermünde con un establecimiento situado en las inmediaciones. En esta etapa, además, la velocidad máxima está limitada a 25 km/h.
La compañía ha optado así por comenzar en un entorno muy controlado antes de afrontar operaciones de mayor complejidad. Durante esta fase también circula detrás un vehículo de acompañamiento, desde el que puede supervisarse la prueba.
Gran parte de los desplazamientos se realizan por la noche, aprovechando momentos de menor intensidad de tráfico y coincidiendo con las necesidades habituales de reposición del establecimiento.
15 palés en cada viaje
Que el trayecto sea corto no significa que el camión viaje vacío. El objetivo es comprobar la tecnología realizando una tarea que hasta ahora requería un vehículo pesado convencional.
Eliminar la cabina cambia más cosas que la apariencia. En un pesado tradicional, una parte considerable de la longitud está reservada al conductor, sus mandos y todos los componentes necesarios para proteger y acomodar a una persona.
Einride puede prescindir de esa arquitectura. El modelo empleado por Lidl mide aproximadamente siete metros de longitud y dedica su configuración a la mercancía y a los sistemas necesarios para desplazarse automáticamente.
Tiene capacidad para 15 europalés y está previsto que complete hasta tres viajes diarios. De esta forma puede asumir el suministro de productos secos correspondiente a esa conexión entre el almacén y la tienda.
La primera etapa se prolongará durante cuatro meses. Los cálculos de Lidl apuntan a que en ese periodo podrá desplazar más de 3.000 palés, proporcionando suficientes recorridos para analizar su comportamiento dentro de una actividad logística repetitiva.
La electrificación añade otro elemento al experimento. No solo se pretende retirar al conductor de esta operación concreta, sino comprobar cómo encaja un vehículo diseñado desde cero alrededor de la propulsión eléctrica y la automatización.
El experimento crecerá en 2027
Los pocos cientos de metros de Edermünde son solo el comienzo previsto por las dos compañías. Si la validación termina con resultados satisfactorios, la siguiente fase llegará a partir de 2027.
El proyecto evolucionaría entonces hacia un modelo denominado ‘milkrun’. En lugar de conectar únicamente un almacén con una tienda, el camión tendría que completar una ruta con varias paradas, aumentando considerablemente la dificultad de la operación.
Lidl cuenta con una estructura especialmente grande para estudiar una futura expansión. Solo en Alemania dispone de 39 centros administrativos y de distribución y más de 3.250 supermercados.
Una red de esas dimensiones ofrece multitud de conexiones repetitivas en las que, según los resultados obtenidos, podría estudiarse la incorporación de vehículos similares.
La compañía también vincula el ensayo con uno de los principales problemas que afronta el transporte europeo: la escasez de conductores profesionales. Automatizar determinados recorridos permitiría reservar trabajadores para operaciones donde su presencia siga siendo necesaria.
De momento, el cambio empieza a una escala mucho menor: hasta tres veces al día, un vehículo eléctrico cargado con 15 palés abandona un centro logístico alemán y se dirige hacia un supermercado cercano sin que nadie vaya sentado al volante porque, sencillamente, no existe.
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Nació en Madrid y desde pequeña soñaba con conducir. Estudió Periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos y amplió su formación en Barcelona con un máster en Periodismo Deportivo en la Universitat Pompeu Fabra. Especializada en motor y también en competición, combina la redacción con la radio y la cobertura de grandes premios de motociclismo.
