Los coches clásicos suelen aparecer abandonados en graneros, garajes olvidados o naves industriales cubiertas de polvo. Pero muy pocas veces la historia empieza a 17 metros de profundidad, en el fondo de un lago.
Eso es exactamente lo que ha ocurrido en el estado de Maine, en Estados Unidos, donde un explorador submarino encontró un Chevrolet Camaro Z/28 de 1974 hundido desde hace décadas en el lago Sebago. Y desde entonces, la historia no ha dejado de crecer.
Porque aquí no hablamos solo de un coche clásico recuperado. Hablamos de un auténtico misterio alrededor de uno de los modelos más icónicos de la era dorada de los muscle cars americanos.
El hallazgo que nadie esperaba
Todo comenzó de forma bastante rutinaria. Jason Smith, un aficionado a la exploración submarina con drones, estaba buscando una vieja moto de nieve hundida cuando detectó algo completamente distinto en el fondo del lago.
A unos 17 metros de profundidad, entre Frye Island y la costa, apareció la silueta de un coche clásico. Y no era cualquier coche.
Las imágenes mostraban un Chevrolet Camaro Z/28 de segunda generación, uno de los modelos más representativos del automovilismo americano de los años setenta.
Lo realmente sorprendente fue el estado general del coche. Después de pasar décadas bajo el agua, gran parte de la carrocería seguía reconocible y relativamente entera. El vehículo sufrió daños durante la extracción, pero aun así conservaba suficientes elementos para identificarlo.
Un Camaro Z/28 con más preguntas que respuestas
Las autoridades consiguieron localizar parte del número VIN y reconstruir la identidad completa del vehículo. Sin embargo, lo que todavía no está claro es cómo terminó allí abajo.
La primera apuntaba a un posible accidente relacionado con el ferry de la zona, pero esa opción perdió fuerza rápidamente porque no existen registros de un coche cayendo al lago ni operaciones de rescate similares.
La segunda teoría habla de un posible fraude al seguro. Un coche hundido intencionadamente para cobrar una indemnización décadas atrás. Pero demostrar algo así tantos años después parece casi imposible.
La hipótesis que más fuerza está ganando entre vecinos y expertos locales es otra mucho más propia del norte de Estados Unidos: que el coche acabara sobre el lago congelado en invierno y el hielo cediera bajo su peso.

Por qué este Camaro importa tanto a los aficionados
Para mucha gente puede parecer simplemente un coche viejo bajo el agua. Pero para los amantes del motor, especialmente del automóvil americano clásico, este hallazgo tiene muchísimo simbolismo.
El Chevrolet Camaro Z/28 de 1974 pertenece a una época muy concreta del automóvil estadounidense. Una etapa en la que los V8 atmosféricos, las carrocerías agresivas y los muscle cars dominaban la cultura popular.
Aquel Z/28 montaba un motor 5.7 V8 y rondaba los 245 CV, cifras muy serias para la época. Además, representaba uno de los últimos coletazos de la edad dorada del rendimiento americano antes de que las crisis energéticas y las normativas anticontaminación cambiaran completamente el mercado.
La parte más increíble: cómo ha sobrevivido
Hay otro detalle que está sorprendiendo muchísimo: el estado general del Camaro.
Aunque el agua, la presión y el paso de los años han dejado huella, muchos aficionados esperaban encontrar algo muchísimo más deteriorado. Sin embargo, varias partes del coche seguían claramente identificables incluso después de décadas sumergido.

Eso sí, la extracción fue complicada y parte de la estructura sufrió daños durante el rescate. Aun así, el coche conserva suficiente presencia como para convertirse casi en una pieza de museo accidental.
Y ahí aparece una pregunta inevitable: ¿merecería la pena restaurarlo? Probablemente no desde un punto de vista racional. Pero en el mundo de los coches clásicos americanos, la lógica no siempre manda.
Sigue toda la información de EL MOTOR desde Facebook, X o Instagram