El sábado pasado, Estados Unidos e Israel lanzaron un ataque conjunto sobre Irán. Una acción que podría tener consecuencias directas para los conductores. ¿Cómo se manifestarán? Con una subida en el precio del petróleo y, en consecuencia, de la gasolina y el diésel.
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Para entender la magnitud del problema, antes hay que tener presentes algunos datos sobre Irán:
- Posee el 10% de las reservas mundiales de crudo.
- Es el tercer mayor productor en volumen de crudo dentro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).
- Es el sexto mayor productor de petróleo del mundo.
Lo cierto es que, en Irán, el 90% de las exportaciones de petróleo ponen rumbo a China y que los países europeos no importan crudo iraní. A pesar de ello, se puede producir un impacto indirecto en los surtidores del Viejo Continente.
En estas predicciones, una de las claves es el Estrecho de Ormuz: por aquí pasa el 20% de la producción de crudo mundial e Irán puede bloquearlo como respuesta al ataque. Esto ya ocurrió en 2025 durante el conflicto entre el citado país e Israel. En aquel momento, Goldman Sachs avisó que el barril podría superar los 100 dólares si hubiera una interrupción prolongada.
El barril Brent sube un 8,5%
De momento, este lunes el precio del barril Brent (la referencia que se usa en Europa) ha subido un 8,5% hasta los 79,05 dólares (67,33 euros, según el cambio actual) a primera hora de la mañana: al cierre del viernes estaba en 72,48 dólares. El West Texas Intermediate (WTI), la referencia en EEUU, escalaba un 8% hasta los 72,38 dólares.
Los expertos avisan de que estos movimientos se pueden notar en el precio de la gasolina. Hay quien, incluso, alerta de la posibilidad de que se produzca una escalada de precios como la vivida cuando comenzó la invasión rusa de Ucrania. En aquel momento, el litro del citado combustible llegó a superar los dos euros.
Si el conflicto en Irán no se resuelve con rapidez, estas cifras podrían volver a verse en los surtidores. Este domingo, la OPEP y sus aliados comunicaron que aumentarán su producción diaria en 206.000 barriles al día.
Con este incremento buscarían mitigar, de alguna manera, el esperado incremento en los precios del petróleo. Sin embargo, tal y como se esperaba, el movimiento no ha sido suficiente para mantener los precios bajo control.
El efecto cohete-pluma
El precio del petróleo (y, en consecuencia, el de la gasolina y el diésel) es sensible a ciertos factores. No sólo depende de la cotización del barril Brent, el índice de referencia en Europa, sino también del crudo disponible, del coste de su extracción, de la oferta y la demanda, del cambio de divisa, de los impuestos o de los conflictos internacionales.
Esto explica por qué sube o baja el precio, pero no la razón por la que la velocidad de estos movimientos es opuesta. Eso lo hace la metáfora bautizada como efecto cohete-pluma.
Cuando sube el precio del barril Brent, el combustible se incrementa rápidamente, como un cohete, y los conductores lo notan en pocos días. Y cuando baja, el coste del diésel y la gasolina lo hace lentamente: igual que una pluma. Algo que tarda más en hacerse efectivo.
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Desde que aprendió a hablar y escribir, una de sus pasiones siempre fue contar todo lo que pasaba a su alrededor. Hizo las maletas y cambió Zaragoza por Madrid para estudiar Periodismo en la Universidad Complutense. Antes de graduarse, el mundo del motor se cruzó en su camino… y nunca lo ha abandonado.
