Si un usuario se dirige a hacer la compra a Mercadona en un vehículo eléctrico, ya puede cargar su coche más rápido, pero también más caro que antes: la cadena ha reemplazado los antiguos cargadores lentos por puntos de 22 kW de pago, lo que permite ganar decenas de kilómetros en una hora de compra, pero introduce una tarifa y reglas de aparcamiento que pueden encarecer la operación.
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Mercadona ha convertido parte de su red de aparcamientos en una pequeña infraestructura urbana de recarga eléctrica, un cambio que modifica la experiencia de compra y la economía diaria del conductor. La cadena ha sustituido paulatinamente los antiguos puntos de 3,7 kW por cargadores semirrápidos de 22 kW, una decisión que reduce tiempos de espera, pero introduce nuevas reglas comerciales y costes para el usuario. El efecto es doble: mayor conveniencia técnica y mayor peso del precio en la decisión de dónde recargar.

Precio por kWh
La tarifa que impera en la red ampliada se sitúa en torno a 0,25 euros por kWh (IVA incluido), una cifra que los operadores de la infraestructura facturan a través de sus aplicaciones de recarga asociadas, como las plataformas de grandes comercializadoras y estaciones de servicio colaboradoras.
Ese coste coloca a Mercadona en una franja competitiva frente a muchos puntos públicos lentos y semirrápidos, pero no compite con las tarifas domésticas nocturnas ni con algunas ofertas puntuales de operadores privados. Para ponerlo en perspectiva: 20 kWh, suficientes para añadir entre 100 y 150 kilómetros de autonomía en coches urbanos eficientes, suponen unos 5 euros; una batería de 55 kWh completa costaría aproximadamente 13,75 euros a ese precio.
Condiciones del servicio y coste real final
La potencia de 22 kW supone una mejora práctica sensible respecto a 3,7 kW, pero los conductores deben lidiar con otras variables: la mayoría de los postes no incorpora cable, por lo que es necesario llevar un cable Mennekes (Type 2) para conectar el vehículo; además, el pago se gestiona mediante apps que requieren registro y tarjeta.
Por otro lado, los aparcamientos mantienen normas comerciales habituales: la gratuidad de la estancia suele condicionarse a una compra mínima y a un tiempo límite (por ejemplo, 60–120 minutos), y si el usuario supera ese tiempo, pueden aplicarse recargos por minuto que elevan la factura total más allá del coste de la energía. Así, la suma de kWh consumidos y posibles tasas de parking determina el coste efectivo de la operación.

Limitaciones de los cargadores
Desde el punto de vista técnico, los puntos de 22 kW son adecuados para recuperar autonomía durante la compra habitual: en torno a una hora de recarga se puede ganar una autonomía significativa en turismos eficientes, lo que hace viable el uso rutinario de la red para desplazamientos urbanos y recargas de complemento.
No obstante, se trata de corriente alterna semirrápida; no sustituye a cargadores rápidos de corriente continua pensados para viajes largos, ni resuelve la necesidad de una red pública homogénea y accesible en trayectos interurbanos.
Más allá de la cesta de la compra
La apuesta obedece a una estrategia clara: añadir valor al estacionamiento y al acto de compra, atraer a clientes que necesitan recargar y posicionar la marca en la transición energética. Sin embargo, la transformación de un servicio gratuito (aunque limitado) en uno de pago demuestra la tendencia a monetizar la infraestructura útil para quienes no tienen carga en domicilio.
Para usuarios urbanos sin punto en casa, la red aporta conveniencia; para quienes confiaban en la gratuidad, implica replantear cuándo y dónde recargar para evitar costes inesperados.

Factores que pueden encarecer la operación
Mercadona ofrece ahora una recarga más rápida y profesionalizada en sus aparcamientos, con una tarifa por kWh competitiva que facilita ganar autonomía durante la compra, pero también con condiciones que pueden encarecer la operación si no se controlan los tiempos de estacionamiento y las apps de pago.
La recomendación práctica es clara: llevar cable, registrar la app de pago con antelación y planificar la estancia para maximizar la autonomía obtenida sin incurrir en recargos por aparcamiento.
Conclusión
No obstante, conviene matizar: algunos aparcamientos puntuales de la red de supermercados de Juan Roig pueden mantener cargadores gratuitos lentos (3,7 kW) o tener condiciones de promoción distintas, y los precios pueden variar si Mercadona decide negociar otras tarifas con gestores o lanzar promociones a través de apps (por ejemplo, descuentos con Waylet).
Por eso, para un dato exacto y actualizado al día en una tienda concreta, es recomendable comprobar la información del punto en apps y mapas de recarga (Electromaps, la app del operador, Google Maps, etc.) antes de desplazarse.
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