Esta es la avería que más asistencias provoca en invierno 

El encadenamiento de frío, lluvias y nieve dispara las incidencias en carretera y deja al descubierto el punto más vulnerable del vehículo.

Lluvia persistente, heladas sucesivas, nieve en cotas medias y carreteras secundarias castigadas por el hielo. Cuando el mal tiempo se prolonga durante semanas, el coche empieza a acusar el desgaste y hay un componente que da señales de agotamiento antes que el resto. 

Los datos de asistencia recopilados por Autoclub Mutua confirman una tendencia clara, más de cuatro de cada diez incidencias registradas durante los meses de invierno tienen su origen en la batería o en el sistema de arranque, una proporción superior a la de pinchazos o averías mecánicas convencionales. 

El frío obliga a este elemento a trabajar al límite. Cada arranque requiere un esfuerzo adicional y la capacidad de carga se reduce de forma progresiva, un proceso que se acelera en baterías con varios años de uso o en vehículos que realizan trayectos cortos de manera habitual. 

Una avería que no suele avisar 

A diferencia de otros fallos mecánicos, la batería rara vez ofrece señales claras antes de fallar. El coche puede funcionar con normalidad durante días y, de repente, no responder al girar la llave. Una situación que se repite en aparcamientos exteriores, garajes comunitarios o tras varios días sin uso. 

averías de coche
La batería hace que el coche no se ponga en movimiento.

A este desgaste se suma el efecto acumulado de la humedad y las lluvias persistentes, que afectan a conexiones eléctricas, alternadores y sistemas auxiliares. El resultado es un aumento notable de vehículos inmovilizados en situaciones cotidianas, como al salir del trabajo o al intentar retomar la marcha tras un periodo de inactividad. 

Este tipo de incidencias se concentra especialmente en zonas del interior y áreas de montaña, donde las heladas son más frecuentes, pero también se detecta en entornos urbanos. En ciudad, los desplazamientos cortos impiden que la batería se recargue correctamente, lo que acelera su deterioro sin que el conductor sea consciente de ello. 

El problema no desaparece cuando mejora el tiempo 

La llegada de días más estables no pone fin a estas averías. Muchos vehículos que han permanecido parados durante semanas vuelven a circular y es entonces cuando afloran baterías debilitadas, presiones incorrectas en los neumáticos o líquidos afectados por el frío. 

Coche sin batería

Más asistencias y un parque más envejecido 

El volumen de intervenciones en carretera durante periodos de frío intenso se ha más que duplicado en la última década, superando las 380.000 actuaciones. El envejecimiento del parque automovilístico juega un papel determinante, cuanto mayor es la edad de los vehículos, mayor es la exposición a fallos eléctricos y problemas de arranque

El invierno no solo castiga a la mecánica. La sucesión de borrascas deja firmes deteriorados, restos de barro, sal y humedad constante, factores que afectan directamente a los neumáticos, reducen la adherencia y aceleran el desgaste. Una situación que penaliza especialmente a las motocicletas, mucho más expuestas a la pérdida de agarre y a las consecuencias del mal estado del asfalto. 

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