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La seguridad vial, resumida en 14 tuits de la DGT

Tráfico habla a diario en sus redes sociales del peligro de las distracciones, el alcohol y los excesos de velocidad, entre otros asuntos.

seguridad vial

Las distracciones al volante son un factor concurrente en el 28% de los accidentes mortales.

Las distracciones, los excesos de velocidad y la alcoholemia son los factores que se repiten con más frecuencia en los accidentes de tráfico, pero no son los únicos peligros para la seguridad vial. La DGT señala también circunstancias como el correcto mantenimiento del vehículo, el uso adecuado de las luces o el respeto a los motoristas. Así resume sus recomendaciones en Twitter.

La imprudencia del peatón

Según los datos de Tráfico, en 2019 (con estadísticas más fiables que en 2020) se registraron 14.402 víctimas de atropello, con 381 fallecidos y 1.688 hospitalizados.

Pero no siempre el responsable principal fue un conductor, y por eso la DGT recomienda a los peatones que eviten las distracciones. Para luchar contra ellas –y también contra los descuidos de los automovilistas–, en algunas ciudades se han ensayado soluciones como los semáforos para zombis del móvil o efectos visuales como los pasos de cebra flotantes.

El peligro del móvil al volante

El uso del teléfono al volante es una de las causas de accidente más comunes. El Observatorio Nacional de Seguridad Vial de la DGT calcula que tras una conversación de un minuto y medio (incluso con un sistema de manos libres), “el conductor no percibe el 40% de las señales, su velocidad media baja un 12%, el ritmo cardíaco se acelera bruscamente […] y se tarda más en reaccionar”. 

En la última campaña de la DGT de vigilancia de las distracciones (septiembre de 2020), la Guardia Civil controló 355.763 vehículos y denunció a 5.712 conductores, la mitad de ellos por “utilizar manualmente el teléfono móvil mientras conducían”. Con la nueva ley de tráfico, conducir sujetando el móvil con la mano acarreará una detracción de seis puntos en el carné de conducir (ahora son tres).

Ver y ser visto

“El 90% de la información necesaria para conducir se percibe a través de la vista”, dice la DGT, y recuerda la importancia tanto de ver como de ser visto por el resto de los conductores. Un estudio reciente impulsado por la Fundación Española para la Seguridad Vial sostiene que un 82% de los conductores reconoce haber vivido alguna situación de riesgo por culpa de una mala iluminación. Un uso indebido de las luces, por otra parte, puede suponer sanciones de hasta 200 euros.

Las distracciones

Los responsables de Tráfico insisten en concienciar sobre el peligro de las distracciones por una razón fundamental: de 2016 a 2019 fueron la primera causa de los accidentes mortales de tráfico. El 2019, aparecieron como factor concurrente en un 28% de los siniestros con fallecidos. Los despistes generalmente ocasionan salidas de vía y se deben, sobre todo, al uso del móvil, pero también a acciones como encender un cigarrillo, usar el navegador o comer en el coche. 

Respeto a los motoristas

El exceso de velocidad (29,3%), el consumo de alcohol (17,4%) y la ingesta de drogas (10,2%) aparecen como los motivos principales en los siniestros mortales de moto. Sin embargo, las actitudes de otros conductores también son peligrosas para los usuarios de las motos, que de por sí tienen más probabilidades que los automovilistas de fallecer en un accidente (17 veces más, según la DGT). Se debe respetar la distancia de seguridad y evitar acciones –en apariencia inocuas– como usar el líquido del limpiaparabrisas sin cerciorarse de que no viene una moto detrás.

Mantenimiento adecuado

No es fácil resolver un problema que aún no existe, ni siquiera resulta sencillo planteárselo y menos aún si cuesta dinero, y por eso miles de conductores se olvidan, erróneamente, del mantenimiento preventivo de su coche. Porque la próxima visita al taller para una revisión estará evitando una cita (seguramente mucho más cara) para arreglar un avería. Además, arrastrar un problema mecánico –o de otro tipo, como llevar un foco fundido– puede comprometer la seguridad propia y la del resto de usuarios de la vía. La DGT recomienda revisar elementos clave como los neumáticos, los frenos, las suspensiones o los niveles de líquidos.

Excesos de velocidad

El modelo Nilsson, aceptado académicamente y habitualmente citado por la DGT, asegura que un aumento del 1% en la velocidad eleva un 2% la frecuencia de accidentes con víctimas, un 3% los accidentes graves y un 4% los accidentes mortales. Y otro dato confirma el riesgo, en particular en las carreteras secundarias: en el 23% de los siniestros con fallecidos de 2019 se registraron excesos de velocidad. 

Los retrovisores

Para garantizar al máximo la visibilidad, los conductores deben ajustar los retrovisores con el vehículo parado y en llano. El espejo interior ha de centrarse con la luneta trasera, mientras que los laterales tienen que recoger el mayor campo de visión posible de la calzada, sin dejar de reflejar la parte trasera de la carrocería del propio coche. 

Cansancio y somnolencia

La pesadez de párpados, el picor de ojos, la visión borrosa, los bostezos y los reajustes de postura constantes son síntomas de cansancio o somnolencia, o de ambos, y esta circunstancia resulta peligrosa cuando se conduce. Según un estudio del RACE, la mitad de los conductores europeos admite haber tenido sueño al volante en un trayecto largo. Otros muchos, quizá de manera más inconsciente, se ponen en peligro a causa de los medicamentos, que también pueden ocasionar aletargamiento en el coche.

A 30 km/h en ciudad

Es uno de los asuntos estrellas de 2021, tras la aprobación de la normativa que establece una velocidad máxima de 30 kilómetros por hora en las calles de un solo carril por sentido. Si se tienen en cuenta los tiempos de reacción y frenado, un coche que circula a 30 kilómetros por hora recorre antes de detenerse, como media, unos 15 metros; la distancia alcanza hasta 28 metros si avanza a 50 kilómetros por hora.

Esto se traduce en otras cifras que cita a menudo la DGT: la probabilidad de fallecer tras un atropello a 30 km/h es del 10%; el dato aumenta hasta el 90% a 50 km/h. A la larga, con la nueva medida, puede suponerse que habrá menos percances (tanto choques entre vehículos como personas arrolladas) y estos serán menos graves.

La seguridad de los niños a bordo

Los sistemas de retención infantil reducen en un 75% las muertes de los pequeños y previenen en un 90% las lesiones, según estudios que cita Tráfico.

Como recomendaciones generales, los cinturones deben estar siempre bien tensos, hay que colocar al niño sin abrigo –para que el cinturón se ajuste al cuerpo– y es imprescindible ir adaptando tanto el cinturón (o el arnés) como el respaldo a la altura del niño.

Las mascotas

Uno de cada tres conductores españoles (en concreto el 36%) asegura viajar con su mascota en el coche, pero el dato más preocupante de este estudio es que el 11,5% de los automovilistas confiesa no utilizar ningún sistema de retención para sus animales, transportándolo en el maletero separado de los ocupantes pero sin protección o sujeción alguna. Incluso, el 1,1% reconoce llevarlos directamente sueltos en el habitáculo o en brazos de un pasajero.

Los pies en el salpicadero

Cuando el copiloto viaja con los pies sobre el salpicadero, el peligro es doble. En caso de frenazo, el cuerpo puede sufrir el llamado efecto submarino y salir despedido por debajo del cinturón; y si hay un choque frontal, el airbag empujará las rodillas contra el cuerpo del copiloto. Las lesiones en ese caso pueden ser graves: roturas de pómulos o de mandíbula, fracturas de rodillas, ceguera, lesiones cerebrales…

Y si esto parece poco, es una de las posturas que sí suelen ser vigiladas por la DGT y multadas por los agentes de Tráfico. La sanción, que no implica pérdida de puntos, es de hasta 100 euros.

Alcohol y drogas

Un estudio del Consejo Europeo de Seguridad en el Transporte (ETSC, por sus siglas en inglés) publicado en diciembre de 2019 sostiene que en 2018 se habrían evitado “al menos 5.000 muertes […] si todos los conductores hubieran ido sobrios”. Tanto el alcohol como las drogas distorsionan la percepción del riesgo y generan un exceso de confianza. También se pierden reflejos, la visión empeora y es más fácil distraerse. Los datos hablan claro: el 45,5% de los conductores fallecidos en accidente de tráfico sometidos a autopsia en 2019 (254 de 588) dieron positivo a alcohol, drogas de abuso y/o psicofármacos, según recoge la revista Tráfico y Seguridad Vial.

 

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