Cada día, millones de vehículos circulan sobre superficies que parecen idénticas. Sin embargo, detrás de ese aspecto uniforme se esconde una transformación que puede cambiar la forma de construir las carreteras.
La necesidad de reducir residuos y rebajar el impacto ambiental de las obras públicas está llevando a investigadores y empresas a buscar nuevas fórmulas para fabricar uno de los elementos más habituales de cualquier viaje.
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Huesos de aceituna
Una de las propuestas más sorprendentes se está desarrollando en Barcelona, donde un proyecto piloto estudia el uso de biocarbón obtenido a partir de huesos de aceituna y biomasa de pino.
El proyecto Biochar sustituye parte del material mineral utilizado habitualmente en la mezcla por este carbón vegetal obtenido mediante pirólisis. Según sus responsables, las estimaciones iniciales apuntan a una reducción de hasta el 76% de las emisiones de CO₂ asociadas a esta parte del proceso.
La iniciativa forma parte del programa municipal ‘La sección de calle del siglo XXI’ y está previsto que las primeras pruebas sobre el terreno se desarrollen en Barcelona durante 2026, antes de analizar su comportamiento en condiciones reales.
Millones de colillas bajo el asfalto
En Eslovaquia han ido todavía más lejos. Un tramo de carretera de aproximadamente 1,2 kilómetros incorpora fibras obtenidas a partir de filtros de cigarrillos reciclados.
La empresa Reneso ha utilizado alrededor de 1,6 millones de colillas para fabricar este material. Primero se recogen y procesan los filtros, después se secan y trituran hasta convertirlos en fibras que pueden incorporarse a la mezcla bituminosa.
El objetivo no es únicamente eliminar un residuo difícil de gestionar. Estas fibras pueden contribuir a mejorar determinadas propiedades del firme y reducir las deformaciones provocadas por el tráfico, especialmente en vías sometidas a un uso intenso.
Los neumáticos tienen una segunda vida
El caucho de los neumáticos fuera de uso es uno de los materiales reciclados que más recorrido tiene en la construcción de carreteras. Una vez separado y tratado, puede incorporarse al betún o utilizarse en distintas formulaciones.
El proyecto Perseus, finalizado en 2025, ha trabajado precisamente en aumentar la cantidad de caucho procedente de neumáticos usados dentro de las mezclas asfálticas.
En las formulaciones desarrolladas, la proporción puede alcanzar aproximadamente el 4% o 5%, frente a porcentajes habituales inferiores. El resultado son pavimentos que, según los ensayos del proyecto, pueden reducir el ruido de rodadura entre 2 y 5 decibelios.
Reciclar una carretera antigua
No hace falta buscar un residuo extraño para encontrar nuevos materiales. Una de las opciones más eficaces consiste en volver a utilizar el propio asfalto retirado durante una rehabilitación.
Cuando se fresa una carretera, buena parte del material obtenido puede recuperarse y reincorporarse a nuevas mezclas. De esta manera se reduce la necesidad de extraer áridos vírgenes y también el volumen de residuos generado durante las obras.
Esta fórmula tiene además una ventaja evidente: el material ya ha pasado por un proceso industrial y puede volver a formar parte de un nuevo firme sin empezar completamente desde cero.
Residuos de la industria siderúrgica
Las acerías generan escorias que, después de ser tratadas y cumplir los requisitos técnicos correspondientes, pueden transformarse en áridos para obra civil.
Estos materiales pueden tener distintas aplicaciones, entre ellas la fabricación de mezclas utilizadas en carreteras. Su utilización permite aprovechar un subproducto industrial y reducir parte de la demanda de materias primas procedentes directamente de las canteras.
El reto consiste en garantizar que el material reciclado mantiene las propiedades necesarias para soportar tráfico, agua, cambios de temperatura y desgaste durante años.
Plásticos sustitutos de materiales habituales
Los residuos plásticos también se han incorporado a diferentes proyectos experimentales de pavimentación. Dependiendo del tipo y del tratamiento recibido, pueden utilizarse como modificadores o como sustitutos parciales de determinados componentes.
En España se han realizado pruebas piloto con plástico reciclado incorporado a mezclas bituminosas, dentro de proyectos destinados a comprobar su comportamiento y viabilidad.
La idea es aprovechar un residuo abundante y, al mismo tiempo, conseguir un material que mantenga las prestaciones exigidas a una carretera convencional.
Posos de café y otros residuos agrícolas
La investigación tampoco se ha quedado en los materiales que ya se están utilizando. Universidades y centros tecnológicos estudian desde hace años residuos agrícolas como la cascarilla de arroz, fibras vegetales o cenizas de biomasa.
En 2026, distintos trabajos científicos continúan analizando incluso el potencial de materiales obtenidos a partir de posos de café para modificar determinadas propiedades del asfalto.
Todavía se trata, en buena parte, de soluciones en fase experimental. Antes de llegar a una carretera abierta al tráfico deben demostrar su resistencia, durabilidad y comportamiento frente a las condiciones reales.
Un asfalto cada vez más sorprendente
La transformación no consiste en sustituir completamente el asfalto convencional por residuos. En la mayoría de estos proyectos, los nuevos materiales se incorporan en determinadas proporciones y con funciones concretas.
El objetivo es reducir el uso de recursos naturales, aprovechar residuos y rebajar el impacto ambiental de fabricar y mantener las carreteras sin comprometer su seguridad ni su duración.
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Nació en Madrid y desde pequeña soñaba con conducir. Estudió Periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos y amplió su formación en Barcelona con un máster en Periodismo Deportivo en la Universitat Pompeu Fabra. Especializada en motor y también en competición, combina la redacción con la radio y la cobertura de grandes premios de motociclismo.
