Conducir

Las razones por las que este verano debes ir al taller más que nunca

Tras muchas semanas inmovilizado, y antes de emprender un viaje largo, es necesario hacer una pequeña revisión para viajar con seguridad.

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Antes de los viajes largos de verano merece la pena pasar por el taller. / Getty Images

Estos meses de cuarentena pueden haber pasado factura a tu coche: no haber circulado o haberlo hecho en trayectos muy cortos ha aumentado la probabilidad de tener alguna avería. Aunque se hayan retomado las rutinas de conducción durante las últimas semanas, recorrer sin descanso centenares de kilómetros en los viajes de vacaciones es la verdadera prueba de fuego para saber si todo marcha bien bajó el capó.

Para evitar sorpresas desagradables, lo mejor es planificar una visita al taller para que chequeen los puntos fundamentales del coche y nos den el visto bueno para la gran escapada.

No se trata de hacer una revisión anual a fondo –ni de gastarse un dineral–, sino de asegurarse de que todo funciona correctamente y de arreglar el problema –en caso necesario– antes de quedarse en una cuneta esperando la asistencia en carretera.

Los puntos fundamentales

Si no dispones de mucho presupuesto, al menos ve al taller para que revisen estos cuatro puntos: no tardarán mucho en hacerlo y a cambio viajarás más tranquilo y más seguro.

  • Batería. Es el elemento que más puede haber sufrido la falta de movilidad del coche; de hecho, si no lo has utilizado durante semanas puede que se haya descargado y tengas que cambiarla. Aunque aparentemente funcione, es primordial que en el taller revisen su carga y su estado, sobre todo si tiene ya unos cuantos años. Además, ten en cuenta que las altas temperaturas veraniegas afectan mucho a la batería: el calor hace que el ácido que lleva en su interior se seque más rápidamente.
  • Niveles de fluidos. La revisión de los niveles y el estado de los distintos líquidos del coche es una de las operaciones de mantenimiento más demandas en los talleres en época estival. Aceite, refrigerante y líquido limpiaparabrisas han de ser comprobados y sustituidos si es necesario.
  • Neumáticos. Los neumáticos son otros de los grandes damnificados por la inactividad: si el coche ha permanecido estacionado muchos días, puede que se hayan deformado. En el taller lo verificarán, comprobarán su estado general y chequearán su nivel de desgaste, por si ha llegado el momento de sustituirlos. La profundidad del dibujo debe ser como mínimo de 1,6 milímetros, pero es conveniente que no baje de los 2 milímetros. También observarán su edad: un neumático no debe sobrepasar los diez años de antigüedad desde su fabricación.
  • Sistema de frenado. Aunque el coche suele llevar un testigo que nos avisa que ha llegado el momento de sustituir las pastillas de freno, conviene que en el taller constaten su desgaste. También el de los discos de freno, ya que esto puede evitar que suframos un accidente.

Chequeo extra: más seguridad y menos problemas

Ya que estás en el taller, conviene que echen un vistazo a otros elementos del vehículo: la mayoría de los centros mecánicos tienen un precio cerrado para estas operaciones de revisión de verano y seguro que incluyen muchos de estos puntos.

  • Aire acondicionado y climatizador. En verano, más que en ninguna otra época del año, el correcto funcionamiento del aire acondicionado y del climatizador es esencial para disfrutar de una conducción confortable. Una comprobación para asegurarse de que todo funciona correctamente nunca está de más.
  • Luces. Si durante este tiempo has utilizado poco el coche o solo lo has conducido durante el día, quizá no hayas podido comprobar si todas las luces funcionan correctamente. En el taller lo harán por ti y, además, sustituirán las lámparas fundidas, tarea que la mayoría de las veces no es nada sencilla.
  • Amortiguadores y suspensión. Hay varios síntomas que indican que ha llegado el momento de cambiar los amortiguadores, como el subviraje al trazar una curva, el desplazamiento del chasis horizontalmente hacia los lados en las frenadas fuertes o un excesivo rebote al pasar por un terreno irregular o con baches. Independientemente de tus apreciaciones al conducir, donde mejor pueden examinar el estado de los amortiguadores es en el taller.
  • Escobillas del limpiaparabrisas. Si no se usan, las gomas de las escobillas se deterioran; además, las elevadas temperaturas veraniegas tampoco ayuda a que se conserven en muy buen estado. Es conveniente cambiar las escobillas antes de iniciar un viaje si están muy estropeadas: si crees que no las vas a usar porque no esperas que llueva, al menos compra un repuesto y llévalo en el maletero.
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