Pruebas

Seat Ateca FR, un SUV diésel español en lo más alto

La versión 2.0 TDI 150 CV DSG del modelo es una gran opción en su segmento por su calidad y por una mecánica que empuja bien sin gastar mucho.

Seat Ateca prueba

El Ateca apareció en 2016 y en 2020 la marca lo renovó con una ligera actualización.

Se repite desde hace años. El segmento de las carrocerías SUV sigue siendo el más vendido en España desde hace ya unos años, y supera de largo el 50% de las ventas. Por eso, este segmento es de los que más modelos acoge, de todas las marcas, por lo que elegir el adecuado es francamente difícil.

Pero en toda esta mezcolanza de marcas y modelos, hay uno que destaca con luz propia, el Seat Ateca. Y que se cuele entre los modelos más vendidos desde su aparición en 2016 no es casualidad. Además, la actualización de 2020 le ha servido para mantenerse en esos puestos de honor en las ventas.

Un SUV sobrio y correcto

La unidad de pruebas lleva el acabado más alto de gama, denominado FR y la mecánica de dos litros TDI de 150 CV con cambio automático DSG.

Pero antes de entrar en materia con los detalles de conducción, se puede ver que este coche es un SUV sobrio, sin grandes alardes ornamentales y con un diseño bastante atemporal, por lo que pasa muy desapercibido, algo que muchos agradecerán.

Con sus 4,38 metros de longitud, entra dentro de la categoría donde militan otros como el Peugeot 3008, el Ford Kuga o el Mazda CX-5. Su parrilla, paragolpes, faros o pilotos se han actualizado respecto al modelo que vio la luz hace ya seis años, pero el cambio no ha sido nada rompedor.

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El SUV español mide 4,38 metros de longitud.

Esa sobriedad de que hace gala en el exterior, se transfiere al interior, con acabados correctos, de buen ensamblaje y sin ruidos parásitos una vez iniciada la marcha, aun en carreteras bacheadas. El acceso resulta cómodo, ya que la altura de los asientos es muy adecuada para no agacharse mucho al sentarse o levantarse. Delante, los asientos recogen bien el cuerpo, aunque en esto no son los mejores. Pero su firme mullido permite que el paso de los kilómetros en un viaje no canse en exceso.

Además, detrás viajarán con holgura dos adultos. Como casi siempre, un tercero hará que todos en esta zona se sientan apretados. Sus maletas no lo irán, ya que la zona de carga cubica 510 litros. No es que sea la mejor cifra del segmento, pero está entre ellas. En estas plazas traseras también se dispone de salidas del aire acondicionado y dos puertos USB-C, aunque la banqueta no se puede desplazar longitudinalmente y la inclinación de los respaldos tampoco es regulable.

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Los asientos traseros brindan mucho espacio, sobre todo, en altura.

Al volante, esta unidad cuenta con el cuadro de instrumentos digital, que permite configurar la información al gusto del usuario en su pantalla de 10,25 pulgadas. El sistema de infoentretenimiento, que puede ser más sencillo en una pantalla de 8,25 pulgadas o más potente y resolutivo en una de 9,2, funciona con rapidez y eficacia.

En el apartado de seguridad, cuenta con multitud de sistemas de asistencia a la conducción, como el control de crucero adaptativo y predictivo que utiliza datos de la navegación, la alerta de tráfico trasero cruzado, aparcamiento automático o el asistente de remolque.

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La pantalla multimedia del Ateca es de 8,25 o 9,2 pulgadas (en la imagen).

En marcha

Es cierto que la demanda de mecánicas diésel ha disminuido. Pero también es cierto que siguen siendo motores muy eficientes, que combinan a la perfección prestaciones, con un consumo reducido y, ahora también, emisiones más reducidas de lo que la mayoría puede pensar.

Esta unidad cuenta con el motor 2.0 TDI evo de 150 CV y 340 Nm de par, asociado al cambio automático de doble embrague DSG. Al arrancar se nota que es diésel: el traqueteo no es excesivo, pero lo delata. Eso sí, cuando coge algo de temperatura, cuesta distinguirlo de un gasolina, sobre todo en el habitáculo, donde llegan muy poco ruido y vibraciones si se mantienen las ventanillas cerradas.

Este bloque de dos litros siempre ha tenido un empuje muy satisfactorio, y con el Ateca resulta especialmente adecuado. Con varios modos de conducción disponibles mediante un mando de ruleta o a través de la pantalla multimedia (Eco, Normal, Sport e Individual), se pueden sentir mucha diferencia entre el primero y el Sport, que se encarga de sacar la quintaesencia de esta mecánica.

Y la verdad es que sorprende la agilidad que este modo imprime al SUV español. Además, el cambio DSG de siete velocidades acompaña realmente bien al motor y cambia cuando debe, sin tirones y con mucha suavidad y rapidez en cualquiera de los modos, incluido este Sport más deportivo.

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Un mando giratorio permite elegir el modo de conducción del Ateca.

Las cifras corroboran estas sensaciones, ya que pasa de 0 a 100 km/h en solo 9,2 segundos. Y mover su tonelada y media en este tiempo no está mal, sobre todo con un consumo medio homologado de 5,1 l/100 km. En la prueba subió un poco, pero sin alcanzar los seis litros cada 100 kilómetros, lo que no está nada mal.

Chasis al nivel del motor

El Seat Ateca, en conjunto, resulta uno de los SUV más agradables, dinámicos y precisos de conducir. No falla en nada. Y ese es su punto más fuerte.

Para empezar, la dirección es muy comunicativa y directa, pero funciona todavía mejor su suspensión, que trata de maravilla a los ocupantes a la vez que no permite demasiadas oscilaciones de la carrocería en rápidos cambios de trayectoria. Un equilibrio muy bien conseguido y que se agradece tanto en viajes largos como si se quiere aumentar algo el ritmo.

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El maletero cubica 550 litros, en la media del segmento.

Si se incrementa la velocidad, también es un coche fácil de llevar deprisa y, cuando se acerca a los límites o los sobrepasa, de reacciones nobles y controlables. Eso sí, siempre hay que tener en cuenta que no es un turismo. Aunque al volante sus reacciones son muy similares, con su mayor peso y un centro de gravedad más alto muestra más inercias.

Precio asequible

Esta unidad de pruebas lleva el acabado FR, que con este motor y cambio se puede adquirir por 38.320 euros, 2.340 más que el mismo motor con cambio manual. Hay una opción de gasolina, con el motor 1.5 EcoTSI también con 150 CV y con cambio DSG, por 35.190 euros, es decir, 3.130 euros menos. Claro que, luego, la diferencia de consumo es de casi dos litros menos cada 100 kilómetros a favor del diésel probado. Si merece la pena o no… depende de los kilómetros que se hagan al año.

Entre el equipamiento más destacable del acabado FR se encuentra el climatizador bizona, cámaras frontal, laterales y trasera; frenado de emergencia automático en ciudad, apertura del portón trasero con pedal ‘virtual’ o llantas de 18 pulgadas, entre otros.

En resumen y a nivel dinámico sobre todo, el Seat Ateca se configura como uno de los mejores y más equilibrados SUV del segmento.

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Sobre la firma

Periodista especializado en motor desde hace más de 20 años, ha trabajado en diferentes gabinetes de prensa (Federación Española de Automovilismo o Circuito del Jarama) y medios especializados (Motor 16, Marca Motor o Auto Bild). Apasionado de coches, motos y, ahora también, de los cacharros con alas.


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