Pruebas

El Mercedes-Benz GLE evoluciona para ser más práctico y polivalente

Mayor tamaño y espacio para la última entrega del SUV grande de Mercedes, que mejora también su manejabilidad en carretera

Mercedes-Benz GLE

Muchos son los cambios apreciables de la nueva entrega del GLE. / Mercedes

Parecido por fuera, pero muy cambiado por dentro y con mayor tamaño para ampliar el espacio y un mejor chasis para ganar dinamismo. El nuevo GLE, la última entrega del SUV grande de Mercedes-Benz, pega un buen estirón, pasa de 4,81 a 4,92 metros de largo, y ofrece un habitáculo más desahogado que, por primera vez, puede incluir además siete plazas.

El GLE 2019 supone la cuarta entrega de este familiar campero, que nació en 1997 como ML, luego se llamó Clase M y desde 2012 pasó a denominarse GLE. Ya está disponible en España desde 67.500 euros (diésel de 245 CV), pero es diferente al actual GLE Coupé, que mantiene todavía la mecánica del modelo anterior, de conducción menos ágil.

Al contrario de lo que suele ser habitual en Mercedes, su nuevo SUV grande tiene un precio de acceso inferior al de los Audi Q7 y Volvo XC90, y casi igual que los Land Rover Velar y VW Touareg. Sin embargo, viene menos equipado y completarlo cuesta caro: las siete plazas, por ejemplo, son 3.140 euros, y sustituir la tapicería de símil cuero de serie por la de piel supone al menos 2.000 euros. LosBMW X5 y Porsche Cayenne son más costosos.

La carrocería del nuevo GLE mantiene un estilo similar, pero realza su empaque con el aumento de tamaño y presenta una imagen más actual, por los ángulos suavizados y detalles más modernos (faros, llantas…). Y sus nuevas formas mejoran la aerodinámica (el Cx baja de 0,34 a 0,29), lo que ayuda a su vez a reducir el consumo y la sonoridad en los viajes. Asimismo, el chasis otorga una mejor manejabilidad frente al modelo saliente y, sin perder aplomo ni confort de marcha, que siguen siendo sus valores principales, ahora circula con mayor soltura por tramos virados.

Toda la gama equipa caja automática de nueve marchas y tracción 4×4, pudiéndose elegir entre tres suspensiones distintas: mecánica, neumática y la nueva E-Active, que es también neumática, pero más avanzada. Además, sigue siendo de los pocos SUV que pueden llevar la reductora.

La gama incluye de momento una versión de gasolina, el GLE 450, con 367 CV y etiqueta Eco, y tres diésel, los 300d, 350d y 400d, con 245, 272 y 330 CV, respectivamente, y consumos desde 7,2 litros (WLTP). Además, en otoño saldrá una variante híbrida enchufable que podría llegar a 100 kilómetros de rango eléctrico.

Diseño moderno y más habitabilidad

La carrocería mantiene un estilo similar al GLE ya conocido, pero el interior cambia por completo y presenta el diseño futurista de los últimos Mercedes, con dos pantallas digitales grandes y una atmósfera muy refinada.

El mayor tamaño amplía la habitabilidad, y permite acomodarse con holgura delante y detrás a los más altos. Además, se ha reducido el maletero (630 litros, 60 menos) para destinar ese espacio extra a los pasajeros, maximizar el confort a bordo y poder ofrecer siete plazas.

La suspensión mágica

La suspensión E-Active Body Control, la más avanzada de las tres que ofrece el GLE, incluye funciones muy llamativas. Se trata de un sistema neumático de altura regulable y control electrónico que, entre otras cosas, mejora el comportamiento en asfalto y fuera de él. En carretera, por ejemplo, inclina la carrocería hacia el interior de las curvas para compensar el balanceo posterior, y analiza el estado del piso (con una cámara) para ganar finura al absorber los baches.

Y en el campo, puede llegar a sacar el coche por sí solo si se queda atascado en arena: sube y baja la carrocería aplicando movimientos rápidos que parecen pequeños saltos al mismo tiempo que regula el motor y la tracción. Y tras unos bamboleos, suele salir del atolladero. El sistema no es infalible, pero sí que otorga recursos extra. Lo malo es el precio: 9.350 euros.

Carrocería Sedán para el Clase A

Mercedes-Benz GLE Junto al GLE, Mercedes ha presentado también otra carrocería de cuatro puertas del Clase A, su familiar compacto. Se llama Sedán, complementa al actual CLA Coupé y se vende desde 30.100 euros (motor de gasolina y 136 CV). Y aunque ambos modelos se parecen, cada uno tiene su estilo: línea más baja y afilada en el primero y formato más tradicional en el nuevo, aunque sigue siendo un turismo de estilo más deportivo que otros rivales como el Audi A3 Sedán.

El Clase A Sedán mide 4,55 metros de largo, y es más corto que el CLA (4,66) y también más alto, por lo que ofrece mayor altura y confort en las plazas traseras, aunque a cambio pero pierde algo de maletero: 420 litros (410 en los diésel), 40 menos.

La gama contempla por ahora una sola versión de gasóleo, 180d, que rinde 116 CV y es de origen Renault. Cuesta 34.050 euros, viene con caja automática de siete marchas y anuncia un gasto medio de 4,6 litros (WLTP).

En gasolina la oferta incluye cuatro opciones: 180 (136 CV y 6,1 litros; 30.100 euros), 200 (163 CV y 6,1; 32.725), 220 (automático y 4×4; 190 CV, 7,1 y 39.450) y 35 AMG (automático y 4×4; 306, 7,7 y 58.700).

El Clase A Sedán ofrece un buen comportamiento que combina aplomo y un toque ágil y dinámico, y se beneficia además de una aerodinámica récord (Cx: 0.22) que, como en el GLE, reduce la sonoridad y el consumo en los viajes.

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