Acercarse a las sensaciones de un Fórmula 1 sin renunciar a una matrícula parece casi imposible. Sin embargo, algunos fabricantes han reducido esa distancia utilizando soluciones nacidas en la competición.
No todos recurren a las mismas armas. Unos miran directamente a la F1; otros llevan la ligereza, la aerodinámica o los motores hasta extremos difíciles de encontrar en carretera.
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Aston Martin Valhalla
El Aston Martin Valhalla es probablemente el ejemplo más evidente. La propia marca reconoce la influencia de la Fórmula 1 en su desarrollo, en el que ha participado Aston Martin Performance Technologies.
La conexión aparece incluso en elementos que normalmente permanecen escondidos. Utiliza un monocasco de fibra de carbono y una suspensión delantera push-rod, con muelles y amortiguadores situados hacia el interior, siguiendo una disposición propia de los monoplazas.
La aerodinámica tampoco se limita a colocar un gran alerón. El Valhalla puede generar más de 600 kilos de carga a 240 km/h y dispone de aerodinámica activa con una función DRS para reducir la resistencia al avance.
A todo ello suma un V8 biturbo de cuatro litros y tres motores eléctricos. El sistema híbrido entrega 1.079 CV, permite acelerar de 0 a 100 km/h en 2,5 segundos y alcanzar 350 km/h. Su producción está limitada a 999 unidades.
Ferrari 296 Speciale
En el Ferrari 296 Speciale la relación con las carreras resulta menos evidente a simple vista, pero aparece en uno de sus componentes esenciales. Maranello ha recurrido a su experiencia en competición para llevar todavía más lejos el sistema híbrido del Ferrari 296 GTB.
El V6 incorpora bielas de titanio, pistones reforzados y un cigüeñal aligerado. Pero el detalle que lo acerca directamente a la máxima categoría es un sistema de control de la detonación derivado de la Fórmula 1, según confirma Ferrari.
El resultado son 880 CV de potencia combinada, 50 más que en el 296 GTB. La marca también ha trabajado intensamente en el peso y en la aerodinámica, hasta conseguir 435 kilos de carga a 250 km/h, un 20% más que el modelo del que deriva.
Las prestaciones acompañan a esas modificaciones: alcanza más de 330 km/h, pasa de 0 a 100 km/h en 2,8 segundos y necesita siete segundos para llegar a 200 km/h.
Lamborghini Temerario
Lamborghini no puede trasladar tecnología de un equipo propio de Fórmula 1 porque actualmente no participa en el campeonato. El Temerario, sin embargo, tiene una característica que inevitablemente recuerda a las mecánicas de competición.
Su nuevo V8 biturbo de cuatro litros puede alcanzar las 10.000 rpm, un régimen extraordinario para un motor turboalimentado de producción. El propulsor trabaja junto a tres unidades eléctricas de flujo axial para ofrecer una potencia conjunta de 920 CV.
También estrena un nuevo chasis spaceframe desarrollado para soportar las exigencias del sistema híbrido. Lamborghini ha reducido un 50% el número de componentes estructurales y un 80% las soldaduras con aporte térmico.
El resultado es una rigidez torsional un 25% superior a la de la anterior generación de esta estructura. El Temerario completa el 0 a 100 km/h en 2,7 segundos y puede alcanzar 343 km/h.
Porsche 911 GT3
No hacen falta más de 1.000 CV para acercarse al mundo de las carreras. El Porsche 911 GT3 demuestra precisamente lo contrario y es, además, uno de los integrantes de esta selección cuya compra en España resulta más sencilla.
Su bóxer atmosférico de seis cilindros y cuatro litros alcanza las 9.000 rpm y desarrolla 510 CV. Porsche combina esta mecánica con construcción ligera, relaciones de transmisión más cortas y una puesta a punto pensada especialmente para el circuito.
Con la transmisión PDK, pasa de 0 a 100 km/h en 3,4 segundos y alcanza 311 km/h. Incluso la configuración del cambio busca una respuesta más inmediata: la desmultiplicación final es un 8% más corta que en su predecesor.
Aquí aparece además una diferencia importante respecto a los hiperdeportivos fabricados en series muy limitadas. Porsche España mantiene actualmente el GT3 en su configurador desde 244.146 euros, con posibilidad de elegir cambio PDK o manual.
McLaren 750S
McLaren tampoco esconde de dónde procede buena parte de la filosofía del 750S. La experiencia acumulada por la compañía en competición se traduce aquí, sobre todo, en una obsesión por reducir peso y conseguir una respuesta inmediata.
Uno de sus mejores ejemplos está en el monocasco de fibra de carbono Monocage II. A él se suman una suspensión de doble triángulo, amortiguadores adaptativos y la tercera generación del sistema Proactive Chassis Control.
Su V8 biturbo de cuatro litros entrega 750 CV y 800 Nm, suficientes para alcanzar los 100 km/h en 2,8 segundos y los 200 en 7,2. La velocidad máxima se sitúa en 332 km/h.
A diferencia de los hiperdeportivos agotados que han llevado todavía más lejos la relación entre carretera y Fórmula 1, el 750S continúa formando parte de la oferta de McLaren, manteniendo abierta la posibilidad de configurar y solicitar un ejemplar nuevo.
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Nació en Madrid y desde pequeña soñaba con conducir. Estudió Periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos y amplió su formación en Barcelona con un máster en Periodismo Deportivo en la Universitat Pompeu Fabra. Especializada en motor y también en competición, combina la redacción con la radio y la cobertura de grandes premios de motociclismo.
