Un mensaje oculto convierte este superdeportivo en una pieza irrepetible

Una despedida, un mensaje oculto y menos de 4.000 kilómetros han disparado el interés por un Ferrari que vuelve a escena una década después.

Ferrari Felipe Massa
Se subasta el Ferrari LaFerrari en RM Sotheby’s. | RM Sotheby’s

Hay automóviles que envejecen y otros que directamente desaparecen del mapa hasta que alguien vuelve a ponerles precio. Cuando eso ocurre con ciertos modelos nacidos en Maranello, el mercado deja de comportarse de forma racional y entra en juego algo mucho más difícil de medir, la historia que esconden.

Una exclusiva unidad italiana ha reaparecido en una subasta internacional rodeada de expectación. No se trata solo de potencia, rareza o cifras imposibles. Lo que realmente ha disparado el interés es todo lo que ocurrió alrededor de su primer propietario.

Durante años permaneció prácticamente intacto, lejos de exhibiciones públicas y con un kilometraje impropio para una máquina de este nivel. Ahora vuelve convertido en una pieza capaz de desatar una batalla millonaria entre coleccionistas de medio mundo.

Un vínculo emocional que vale millones 

La historia de este automóvil no puede entenderse sin retroceder a uno de los momentos más delicados de la Fórmula 1 moderna. Su primer propietario fue Felipe Massa, que pasó casi una década defendiendo los colores de Maranello y que estuvo a un solo punto de conquistar un Mundial inolvidable. 

Aunque nunca levantó el trofeo, dentro de Ferrari dejó una huella mucho más profunda de lo que reflejan las estadísticas. La marca italiana decidió reconocer aquella etapa de una manera poco habitual: permitiéndole acceder a una de las máquinas más exclusivas jamás fabricadas por la compañía. 

La entrega se produjo en 2014, justo cuando el piloto iniciaba una nueva etapa lejos de la escudería italiana. Este Ferrari LaFerrari no era simplemente una adquisición de lujo. Representaba una especie de homenaje privado entre la marca y uno de sus hombres de confianza durante años especialmente complejos dentro del equipo. 

Felipe Massa Ferrari
Antes de venderlo en 2021 Felipe Massa dejo su firma en el salpicadero.

El detalle escondido  

A simple vista podría parecer otro ejemplar más dentro de una producción extremadamente limitada. Sin embargo, hay un elemento que lo convierte en una pieza prácticamente irrepetible. Entre los asientos aparece una placa personalizada con un mensaje grabado expresamente para su primer dueño. 

El texto, firmado por Luca Cordero di Montezemolo, entonces máximo responsable de Ferrari, incluye un sencillo ‘Grazie Felipe’ que transforma el vehículo en algo mucho más personal que un simple superdeportivo de colección. 

Ese tipo de detalles son precisamente los que disparan el interés dentro del mercado internacional. Los coleccionistas no solo buscan prestaciones o rareza mecánica. También persiguen historias capaces de convertir un coche en un objeto cultural vinculado a una época concreta de la Fórmula 1. 

La configuración elegida por el piloto también se aleja de lo habitual. En lugar del tradicional Rosso Corsa, la carrocería fue terminada en negro con pequeños contrastes rojos repartidos por el splitter delantero, los faldones laterales, las pinzas de freno y los soportes de los retrovisores. 

Ferrari Felipe Massa
En la placa con el número de edición limitada aparece el mensaje ‘Grazie Felipe’.

Un híbrido adelantado a su tiempo 

Cuando apareció en 2013, este modelo representaba la respuesta italiana a una nueva generación de hiperdeportivos electrificados. Ferrari apostó entonces por combinar un enorme motor V12 atmosférico de 6,3 litros con un sistema híbrido derivado directamente de la tecnología utilizada en Fórmula 1. 

El resultado era una potencia conjunta de 963 caballos, suficiente para acelerar de 0 a 100 km/h en menos de tres segundos y superar ampliamente los 350 km/h de velocidad máxima. Hoy esas cifras siguen impresionando, pero en aquel momento parecían directamente inalcanzables para un coche homologado para carretera

La producción quedó limitada a solo 499 unidades, una cifra que desde el primer día convirtió al modelo en un objetivo prioritario para inversores y coleccionistas. Con el paso de los años, esa exclusividad no ha dejado de crecer, especialmente en ejemplares con procedencias especialmente reconocibles. 

En este caso concreto, además, la conservación roza lo obsesivo. El coche apenas ha recorrido menos de 4.000 kilómetros desde su entrega original y buena parte de ese kilometraje fue realizado por el propio piloto brasileño durante los años en los que permaneció en Mónaco

Ferrari Felipe Massa
Este Ferrari cuenta con un motor V12 atmosférico de 6,3 litros con un sistema híbrido que desarrolla 933 CV.

Un mercado loco 

El actual propietario adquirió el vehículo en 2021 y lo trasladó posteriormente a Dinamarca, donde ha seguido un mantenimiento oficial extremadamente meticuloso. Todas las revisiones recientes se han realizado en el único concesionario autorizado de Ferrari en el país escandinavo. 

Incluso el estado de la batería híbrida ha sido monitorizado regularmente, algo especialmente importante en modelos electrificados de colección cuya complejidad técnica preocupa cada vez más dentro del mercado de clásicos modernos. 

La casa de subastas RM Sotheby’s espera ahora ofertas situadas entre los 4,5 y los 5 millones de euros, una cifra que prácticamente triplica el precio original del automóvil cuando salió de fábrica hace más de diez años. 

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