Lewis Hamilton ha aprovechado el parón de la Fórmula 1 para disfrutar de unos días en Hawái, donde ha vuelto a demostrar que su relación con el mundo del motor no se limita a los fines de semana de competición.
Durante la escapada, el piloto británico ha protagonizado una de las escenas más llamativas junto a Kim Kardashian, que ha compartido imágenes de una experiencia al volante que parece haber resultado bastante más intensa de lo esperado.
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En el vídeo, Hamilton aparece al volante de un buggy mientras Kim Kardashian ocupa el asiento del acompañante. El vehículo avanza por una zona de arena y caminos sin asfaltar durante la escapada de la pareja en Hawái.
La reacción de la empresaria no tarda en hacerse protagonista. Kardashian grita y gesticula durante el recorrido, dejando entrever que el trayecto tiene bastante más emoción de la que esperaba.
No es difícil entender por qué. A diferencia de un turismo convencional, este tipo de vehículos está diseñado para desenvolverse sobre terrenos irregulares, con una configuración que permite afrontar cambios de superficie y desniveles.
Una experiencia muy distinta a la de un Fórmula 1
La conducción de un buggy poco tiene que ver con la precisión que exige un monoplaza. Aquí no se trata de encontrar la trazada perfecta, sino de adaptarse constantemente al terreno y aprovechar las características del vehículo.
La suspensión y los neumáticos están preparados para absorber irregularidades que serían incompatibles con un Fórmula 1. El escenario también cambia por completo: no hay pianos, escapatorias asfaltadas ni referencias de frenada.
Durante unas horas, Hamilton deja atrás la telemetría, las estrategias de neumáticos y las comunicaciones con el muro para disfrutar de una conducción mucho más improvisada.
Una pasión que Hamilton lleva fuera de los circuitos
La experiencia en Hawái encaja con una faceta que el piloto ha mostrado repetidamente a lo largo de los últimos años: su curiosidad por las diferentes culturas del automóvil.
Hamilton no se ha limitado a los superdeportivos que han formado parte de su garaje. También ha buscado experiencias relacionadas con el tunning, los lowrider estadounidenses y otras formas de entender la pasión por los coches.
De ahí que esta nueva escena tenga sentido dentro de su particular relación con el motor. Cambian el coche y el escenario, pero no las ganas de ponerse al volante.
Uno de los ejemplos más recientes tuvo lugar en Japón, donde Hamilton visitó la famosa Daikoku Parking Area de Yokohama, uno de los puntos de reunión más conocidos entre los aficionados locales.
Un Ferrari F40 para una noche especial
En aquella ocasión llegó al conocido punto de encuentro al volante de un Ferrari F40, uno de los modelos más icónicos fabricados por la marca de Maranello. El coche provocó rápidamente un corrillo entre los aficionados que se encontraban allí. Hamilton bajó del vehículo y posó junto a él, mientras los presentes aprovechaban para fotografiar tanto al piloto como al superdeportivo.
El F40 tiene además un significado especial para el británico. Presentado en 1987, fue el último Ferrari desarrollado bajo la supervisión de Enzo Ferrari y nació para celebrar el 40 aniversario de la compañía.
Su V8 biturbo de 2,9 litros y una construcción extremadamente ligera lo convirtieron en uno de los grandes referentes de la historia del fabricante italiano.

Del F40 a los ‘lowrider’
El piloto también ha querido conocer otras expresiones de la cultura del automóvil que poco tienen que ver con los superdeportivos europeos.
En Estados Unidos se puso al volante de un ‘lowrider’, una de las preparaciones más reconocibles de la cultura automovilística de Los Ángeles. Estos coches clásicos estadounidenses utilizan sistemas de suspensión hidráulica que permiten modificar la altura de la carrocería e incluso realizar movimientos que parecen hacer bailar al vehículo.
Hamilton mostró especial interés por conocer a las personas que mantienen viva esta cultura y por experimentar personalmente cómo se conduce uno de estos automóviles.

De las pistas de arena a las curvas de Zandvoort
La escapada llega justo antes del regreso de Hamilton a la competición. El Mundial de Fórmula 1 retoma su actividad con el Gran Premio de Países Bajos, en Zandvoort.
El piloto de Ferrari tendrá que volver a cambiar el volante del buggy por el de su monoplaza y enfrentarse de nuevo a uno de los circuitos más particulares del calendario. El trazado neerlandés exige una pilotaje muy diferente, con curvas peraltadas y una pista estrecha que deja poco margen para los errores.
Durante unos días, sin embargo, Hamilton ha podido olvidarse de los tiempos por vuelta y disfrutar de una conducción mucho más relajada.
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