El auge del coche eléctrico ha traído consigo nuevas rutinas… y también nuevos conflictos entre los conductores. Los puntos de recarga, todavía limitados en muchas zonas, se han convertido en espacios especialmente sensibles donde cada minuto cuenta para los conductores que dependen de ellos.
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Porque no es solo encontrar un cargador libre, sino que esté bien utilizado. Ver un coche ocupando una plaza sin estar conectado es una de las situaciones que más enfadan a los usuarios, y no es algo precisamente raro. La falta de civismo en este tipo de infraestructuras empieza a generar cada vez más tensión.
Eso es justo lo que ocurrió en China, donde un conductor llegó dispuesto a cargar su coche eléctrico y se encontró con otro vehículo ocupando el punto sin enchufar. Lo que podría haber quedado en una simple frustración acabó derivando en una reacción completamente fuera de control.
El conductor cogió el extintor de su propio coche y comenzó a golpear el vehículo de forma repetida. Pero no se quedó ahí: la ira fue a más y acabó descargando su frustración también contra un segundo coche. Primero atacó el parabrisas y la parte frontal, y terminó golpeando la luneta trasera hasta dejar al menos uno de los vehículos seriamente dañado.
Al cabo de unos minutos, un agente de policía se presentó en el lugar. Sin embargo, su presencia no logró calmar la situación: lejos de detenerse, el dueño del coche eléctrico continuó golpeando el vehículo que ocupaba la plaza y fue un paso más allá, utilizando su propio coche para embestirlo.
Un fenómeno cada vez más común
Las plazas exclusivas para coches eléctricos no pueden ocuparse de forma indebida: ni los vehículos de combustión deben aparcar en ellas ni los eléctricos pueden hacerlo si no van a recargar. Este tipo de comportamiento está sancionado y cada vez más vigilado.
La tensión entre conductores de coches de combustión (motores ICE, por sus siglas en inglés) y eléctricos ha dado lugar a nuevas formas de confrontación como el ‘ICEing’, es decir, ocupar deliberadamente plazas de recarga. Un fenómeno muy extendido en Estados Unidos que también se ha visto en China… y en España.
¿En qué consiste el ‘icing’?
El término procede de cómo se conoce a los coches de combustión, ICE (siglas de internal combustion engine, motor de combustión interna). De ahí surge ‘ICEing’, una práctica que consiste en ocupar con un vehículo de combustión una plaza reservada para coches eléctricos.
De este modo, se impide que estos puedan recargar su batería mientras realizan tareas cotidianas, como hacer la compra. Además, quienes lo hacen suelen utilizarlo como una manera de protestar o mostrar su rechazo hacia el coche eléctrico.
El mal uso de plazas eléctricas tiene sanción
En España, estacionar un coche de combustión en una plaza reservada para vehículos eléctricos enchufables conlleva una multa de 200 euros. Pero no solo ellos pueden ser sancionados: los propios eléctricos también se enfrentan a esta penalización si ocupan el espacio sin estar cargando, ya que estas plazas están destinadas exclusivamente a la recarga.
A pesar de ello, muchos conductores de combustión siguen sin respetar estos espacios. Para avanzar en la electrificación, el Real Decreto-ley 29/2021 establece que los edificios de uso público con más de 20 plazas de aparcamiento, como centros comerciales o lugares de trabajo, deben contar con puntos de recarga.
Además, se fija un mínimo de un cargador por cada 40 plazas, hasta un máximo de 1.000, con el objetivo de mejorar la infraestructura existente. Sin embargo, prácticas como el ICEing siguen siendo un obstáculo para el correcto uso de estos puntos.
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La comunicación y la escritura han estado presentes en su vida desde que era muy pequeña. Por ello, se lanzó a estudiar periodismo y comunicación audiovisual en la URJC, dando sus primeros pasos en la revista Cuore. Ahora, en Prisa Motor, combina dos de sus pasiones: la edición de vídeos y los coches.
