Mientras el coche eléctrico se consolida como la gran alternativa al motor de combustión, hay historias que recuerdan que esta revolución no empezó ayer. Un vídeo ha vuelto a poner el foco en un modelo eléctrico fabricado hace más de cuatro décadas que sigue utilizándose con normalidad en trayectos cotidianos.
La escena resulta casi desconcertante. Rodeado de SUV híbridos y compactos eléctricos de última generación, aparece una silueta angulosa, pequeña y claramente de otra época, moviéndose en silencio con la naturalidad de quien no tiene nada que demostrar. No hay pantallas, ni asistentes, ni promesas de software.
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Un experimento eléctrico que no se rindió
El coche que aparece en el vídeo es un Electrek UnCar, fabricado por la pequeña compañía estadounidense Unique Mobility en 1979. No se trataba de una conversión artesanal sobre un modelo de combustión, sino de un vehículo concebido directamente como eléctrico en plena crisis energética.
Su planteamiento era estrictamente funcional. Tamaño compacto, su carrocería de líneas rectas y soluciones técnicas pensadas para reducir peso y consumo. El propietario explica que lo utiliza con normalidad en desplazamientos cotidianos, algo que sorprende si se tiene en cuenta que el coche supera ya los 45 años de antigüedad.
Uno de los detalles más llamativos es que el Electrek mantiene una caja de cambios manual de cuatro velocidades, una solución poco habitual incluso entonces en vehículos eléctricos. Lejos de la simplicidad mecánica de los eléctricos actuales, que suelen prescindir de transmisión convencional, este modelo obligaba al conductor a jugar con el cambio.

Un secador como parte del coche
El Electrek UnCar integra un secador de pelo como sistema de desempañado del parabrisas, instalado de fábrica bajo el salpicadero. No es un accesorio improvisado ni una solución doméstica añadida después, forma parte del diseño original del vehículo.
En lugar de montar un sistema de calefacción convencional, demasiado exigente para unas baterías muy limitadas, los ingenieros optaron por un dispositivo simple que sopla aire caliente directamente sobre el cristal.

Conducir sin red de seguridad
El video muestra como el coche se incorpora a la circulación sin ayudas electrónicas y sin frenada regenerativa. La instrumentación es básica y la información sobre la energía disponible exige cierta interpretación por parte del conductor.
La conducción exige anticipación. Cada frenada implica perdida directa de energía y cada acelerón debe medirse con cuidado. En cierto modo, lo que hoy se presenta como conducción eficiente en este caso es una necesidad estructural.
También llama la atención la paciencia que requiere la recarga. Nada de potencias de 150 kW ni enchufes universales. La conexión tiene que ser lenta y cada trayecto planificado.
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