Uno de cada tres conductores admite ponerse al volante tras tomar medicamentos que pueden afectar a la conducción

El 75% de los conductores habituales consume fármacos, pero solo el 3% percibe esta situación como un riesgo, según un estudio impulsado por Fundación Mapfre y la DGT.

medicamentos y conduccion

La relación entre el consumo de medicamentos y la seguridad vial sigue siendo una amenaza poco visible para los conductores. Aunque la toma de fármacos podría estar relacionada con entre el 5% y el 10% de los siniestros de tráfico, solo una minoría de los automovilistas identifica esta circunstancia como un riesgo relevante al volante.

Un estudio impulsado por la Fundación Mapfre, la Fundación Bidafarma, la Dirección General de Tráfico (DGT), el Consejo General de Colegios Farmacéuticos y Salvetti Llombart refleja la escasa percepción del peligro asociado a algunos medicamentos.

Por ejemplo, uno de cada tres automovilistas reconoce haberse puesto al volante tras consumir fármacos que pueden interferir en la conducción, pero solo el 26% afirma extremar las precauciones cuando está en tratamiento médico.

Mayor presencia entre los conductores de más edad

El perfil de quienes conducen bajo los efectos de medicamentos corresponde a una persona de alrededor de 50 años, sin diferencias significativas entre hombres y mujeres. El 41% de este grupo supera los 55 años.

“Aunque la edad por sí sola no supone un mayor riesgo, sí que la edad y la medicación coinciden con mayor frecuencia”, ha explicado Ida Castellsaguer, representante de Salvetti Llombart, durante la presentación del informe.

Además, estos conductores utilizan el vehículo principalmente para desplazamientos personales y gestiones cotidianas, una circunstancia que se da en el 73% de los casos. También suelen acumular una amplia experiencia al volante: el 64% lleva más de dos décadas con permiso de conducción.

Una percepción del riesgo que no se traduce en hábitos

Uno de los aspectos más llamativos del estudio es la contradicción entre el conocimiento declarado por los conductores y su comportamiento real. “Muchos conductores no identifican el riesgo o piensan que pueden compensar los efectos de la medicación al volante”, señaló Eva Arranz, médica de Fundación Mapfre.

Cuando se les pregunta de forma directa, los encuestados valoran el riesgo asociado a conducir bajo los efectos de medicamentos con una puntuación media de 6,9 sobre 9, y el 83% considera que estos tratamientos pueden representar un peligro elevado para la conducción.

Sin embargo, esa percepción apenas influye en sus hábitos. Solo el 26% asegura aumentar la precaución cuando está tomando medicamentos y únicamente el 3% menciona espontáneamente esta situación como una circunstancia de riesgo. En cambio, factores como la lluvia (72%), la conducción nocturna (60%) o el cansancio (53%) generan niveles de alerta mucho más elevados.

No solo los ansiolíticos suponen un riesgo

El informe también pone de manifiesto que los conductores identifican con relativa facilidad los peligros asociados a medicamentos como ansiolíticos, antidepresivos o analgésicos potentes. Sin embargo, tienden a infravalorar otros productos que también pueden afectar a las capacidades necesarias para conducir.

Entre ellos figuran algunos antigripales, antihistamínicos, relajantes musculares e incluso determinados productos considerados “naturales” empleados para facilitar el sueño o favorecer la relajación.

dgt advertencia medicación
Campaña de advertencia de la DGT.

Los expertos alertan además del aumento de la polimedicación y de la creciente normalización del consumo de medicamentos sin receta. Una tendencia que puede incrementar los riesgos cuando se combinan distintos tratamientos o cuando estos se mezclan con alcohol u otras sustancias.

Según los responsables del estudio, la interacción entre varios fármacos puede provocar efectos acumulativos capaces de alterar la atención, los reflejos o la capacidad de reacción.

Campañas en farmacias y posibles avisos en carretera

Aunque el 93% de los conductores medicados asegura haber recibido algún tipo de advertencia sobre los riesgos asociados a determinados tratamientos, esa información no siempre se traduce en cambios de comportamiento.

Por ello, el informe destaca el papel de médicos de atención primaria, especialistas y farmacéuticos a la hora de promover decisiones preventivas antes de conducir.

En este sentido, la Fundación Bidafarma pondrá en marcha una campaña informativa en las farmacias. Su directora, Manuela Villena, explicó que el objetivo es que antes de ponerse al volante “la reflexión no sea ‘me encuentro bien’, sino ‘si este medicamento puede influir en mi conducción”.

Por su parte, la subdirectora general de Formación y Educación Vial de la DGT, Montserrat Pérez, defendió la necesidad de reforzar el consejo sanitario y no descartó recurrir a los paneles de mensaje variable de las carreteras para lanzar advertencias específicas sobre los riesgos de conducir bajo los efectos de determinados medicamentos.

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