La transformación de la industria del automóvil española ya tiene dos nuevos protagonistas. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, aprovechó su visita a la planta de Seat y Cupra en Martorell para reivindicar el papel de España en la nueva movilidad eléctrica y destacar dos modelos llamados a marcar un antes y un después en el mercado europeo: el Cupra Raval y el Volkswagen ID. Polo.
Las declaraciones se produjeron durante un acto especialmente simbólico. La fábrica catalana iniciaba la producción de sus primeros vehículos desarrollados sobre la nueva generación de plataformas eléctricas del Grupo Volkswagen, un paso que supone la entrada definitiva de Martorell en la era del coche eléctrico.
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En un momento de fuerte competencia internacional y de profunda transformación tecnológica, Sánchez presentó este proyecto como una muestra de la capacidad de la industria española para liderar una parte importante del futuro de la automoción europea.
El Cupra Raval, un eléctrico con espíritu deportivo
Y si hubo un modelo que acaparó buena parte de la atención fue el Cupra Raval, un coche que representa como pocos la nueva filosofía de la marca española. Se trata del eléctrico urbano más accesible de Cupra, pero eso no significa que renuncie a su carácter.
Al contrario. La firma ha querido mantener una personalidad claramente deportiva, heredera del espíritu del prototipo UrbanRebel que dio origen al proyecto.
El Cupra Raval destaca por un diseño muy agresivo para tratarse de un coche urbano, con líneas marcadas y una imagen que busca diferenciarse claramente de otros eléctricos del segmento.
La gama contempla varias opciones, desde versiones de acceso de 85 kW (116 CV) hasta una variante Cupra Raval VZ que alcanza los 166 kW (226 CV), este último capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en apenas 6,8 segundos, cifras que lo sitúan entre los modelos más prestacionales de su categoría.

Pero el rendimiento no es su único argumento. También presume de una autonomía de hasta unos 450 kilómetros, una cifra que le permite responder tanto a desplazamientos urbanos como a trayectos de media distancia.
La marca asegura además que mantiene una conducción muy comunicativa y dinámica, algo cada vez menos habitual en el segmento de los eléctricos compactos. En otras palabras, Cupra quiere que el Raval sea mucho más que un coche eficiente: quiere que sea un coche divertido.

El acceso a la gama comienza con el Endurance Dynamic Launch Edition de 155 kW (210 CV) y batería de 51,5 kWh, con un precio de 33.275 euros. Pero puede adquirirse desde 24.200 euros, incluyendo esta vez sí, descuentos de la marca y ayudas como el Plan Auto+, además de contar con cinco años de garantía.
Volkswagen ID. Polo, la apuesta más racional
Junto a él aparece el otro gran protagonista del proyecto industrial de Martorell, el nuevo Volkswagen ID. Polo. Aunque comparte base tecnológica con el Raval, su planteamiento es completamente distinto. Volkswagen ha apostado por desarrollar un modelo más racional, pensado para convertirse en una de las referencias del mercado eléctrico europeo.
El ID. Polo toma el relevo de uno de los nombres más populares de la historia de la marca alemana y lo adapta a la nueva era de la electrificación. El resultado es un vehículo compacto, práctico y muy enfocado al uso diario. Su autonomía también ronda los 450 kilómetros, una cifra muy parecida a la del modelo español, mientras que el espacio interior se ha convertido en uno de sus grandes argumentos comerciales.
Espacio y tecnología en el Polo
Volkswagen presume de haber conseguido un habitáculo especialmente amplio para sus dimensiones exteriores. El maletero alcanza los 441 litros de capacidad, una cifra que incluso supera a la de muchos modelos de segmentos superiores. A ello se suman un cuadro digital de 10 pulgadas, una gran pantalla central de 13 pulgadas y una interfaz completamente revisada.

Como se anunció en su puesta de largo, el ID. Polo se ofrecerá, de forma progresiva, en tres motorizaciones (116, 135 y 211 CV) y dos baterías con capacidades de 37 o 52 kWh.
Las expectativas comerciales de Volkswagen con el ID. Polo son optimistas. La mitad de los compradores de coches en España los eligen con una longitud en torno a los cuatro metros, además de con precios lo más ajustados posible. Dos condiciones que se concitan en el nuevo modelo de la marca, que con todas las ayudas posibles (el adelanto del Plan Auto + aún por aprobar, el CAE y un descuento directo), se puede comprar en su versión básica desde 24.330 euros.

Dos coches llamados a democratizar el coche eléctrico
Aunque cada uno interpreta la movilidad eléctrica de manera diferente, tanto el Cupra Raval como el Volkswagen ID. Polo comparten un objetivo común: acercar el coche eléctrico a un público mucho más amplio.
No es casualidad que Pedro Sánchez los utilizara como símbolo de una industria que busca reinventarse sin perder peso estratégico. El mensaje lanzado desde Martorell fue claro: España quiere ser uno de los grandes centros de producción de vehículos eléctricos de Europa, y estos dos modelos representan la punta de lanza de esa ambición industrial. Entre inversiones millonarias, nuevos empleos y tecnología de última generación, el Cupra Raval y el Volkswagen ID. Polo aspiran a convertirse en dos de los coches más importantes de la nueva etapa que vive el automóvil europeo.
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