Leo Messi ha firmado algunos de los contratos más lucrativos de la historia del deporte, pero también ha sido protagonista de una de las historias más curiosas relacionadas con el mundo del automóvil y las grandes fortunas.
Todo ocurrió en 2016, cuando una espectacular subasta celebrada en París batió récords y dio pie a un rumor que recorrió el planeta: el astro argentino había comprado uno de los Ferrari más exclusivos jamás fabricados.
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El Ferrari que hizo historia
Cada año, el Salón Rétromobile de París reúne algunas de las piezas más valiosas de la historia del automóvil. En la edición de 2016, una de ellas destacó por encima de todas: un Ferrari 335 Sport Scaglietti de 1957.
La joya de Maranello llegaba a subasta con una valoración que rondaba varias decenas de millones de euros, pero el interés despertado entre los coleccionistas superó todas las expectativas.
La puja comenzó con fuerza y fue escalando rápidamente hasta alcanzar los 32,1 millones de euros, una cifra que en aquel momento convirtió al vehículo en uno de los automóviles más caros jamás vendidos en una subasta pública. La operación generó una enorme repercusión mediática dentro y fuera del mundo del motor.
El rumor que apuntó a Messi
La identidad del comprador no trascendió de forma inmediata y eso alimentó toda clase de especulaciones. En cuestión de horas comenzaron a circular informaciones que aseguraban que el propietario que había desembolsado los más de 32 millones de euros era Leo Messi.
Incluso algunas publicaciones apuntaban que Cristiano Ronaldo también habría participado en la puja, alimentando una rivalidad que por entonces monopolizaba gran parte de la actualidad deportiva mundial.
La historia tenía todos los ingredientes para hacerse viral: los dos mejores futbolistas del mundo, una subasta millonaria y uno de los Ferrari más codiciados jamás construidos. El problema era que no había ninguna prueba que respaldara la compra.
La respuesta más inesperada
Ante la magnitud que estaba alcanzando el rumor, Messi decidió responder personalmente. El futbolista publicó una fotografía en sus redes sociales sosteniendo una pequeña reproducción de Rayo McQueen mientras acompañaba la imagen con un mensaje tan breve como contundente: “El nuevo auto que dicen que compré”.
La publicación se hizo viral en cuestión de horas y acabó desmontando definitivamente una historia que había dado la vuelta al mundo. Además, sirvió para demostrar que el argentino se tomaba con humor una información que llevaba días ocupando titulares.
Un coche reservado para muy pocos
Aunque Messi nunca llegó a comprar aquel Ferrari, el interés generado ayudó a descubrir la extraordinaria historia del modelo. El Ferrari 335 Sport Scaglietti ocupa un lugar privilegiado dentro de la competición automovilística de los años cincuenta.
La marca italiana construyó únicamente cuatro unidades con el objetivo de competir en pruebas de resistencia como las prestigiosas 24 Horas de Le Mans. Su exclusividad era absoluta incluso en el momento de su lanzamiento y su diseño estaba pensado para enfrentarse a otras marcas como Maserati.
Bajo la carrocería firmada por Scaglietti se escondía un motor V12 atmosférico de 4 litros. El propulsor desarrollaba alrededor de 400 CV, una cifra extraordinaria para la época. Gracias a ello podía alcanzar velocidades cercanas a los 300 km/h, registros que lo situaban entre los coches de competición más rápidos del momento.
El coche con el que Messi se mueve
Ha pasado ya una década desde esta surrealista historia y Messi ya no juega en Europa, situación que también le obligó a cambiar sus vehículos. Actualmente, en Miami, ha elegido para sus desplazamientos un Mercedes-Maybach Clase S, una de las berlinas más exclusivas del mercado. Su precio supera los 250.000 euros en España y está concebido para ofrecer el máximo confort sin renunciar a unas prestaciones de primer nivel.
El modelo destaca por unas dimensiones propias de un automóvil de representación. Mide 5,47 metros de longitud, 1,92 metros de anchura y cuenta con una distancia entre ejes de 3,39 metros, unas cifras que permiten ofrecer un enorme espacio interior, especialmente en las plazas traseras.
El Mercedes-Maybach Clase S es solo una de las piezas más exclusivas del garaje del futbolista argentino. A lo largo de los años ha reunido una colección formada por modelos de muy distintas filosofías.
Entre ellos destacan un Maserati GranTurismo MC Stradale, un Porsche Panamera Turbo S, un Ferrari F430 Spider, un Cadillac Escalade y varias generaciones del Range Rover, además de un Mini John Cooper Works Cabrio, uno de los vehículos más discretos de toda su colección.
Durante su etapa en el FC Barcelona también condujo diferentes modelos de Audi, como el SQ7, el RS 6 Avant, el A7 Sportback o el R8, dentro del acuerdo de patrocinio que la marca mantenía con el club azulgrana.
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Historiador de formación, periodista deportivo de vocación y apasionado del motor por elección. Terminé contando carreras en vez de guerras. Entre libros, crónicas y gasolina he ido encontrando el camino. Ahora intento comunicarlo sin levantar el pie del acelerador.
