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El error que casi todos cometen al encontrarse un animal en la carretera y que puede acabar en accidente

Madrid |

En las carreteras secundarias es más frecuente encontrarse con animales de lo que parece, y saber cómo reaccionar puede evitar un accidente.

animales carretera

Foto: Getty Images

En pleno verano, miles de conductores se desplazan a pueblos y zonas rurales para disfrutar de las vacaciones o de las fiestas patronales. En estas carreteras, encontrarse con animales en la calzada es más habitual de lo que muchos creen. 

Para quienes no están acostumbrados a circular por estas vías, la primera reacción suele ser equivocada. Pitar, acelerar o intentar esquivarlos puede convertir un simple susto en un accidente. 

La reacción más habitual no suele ser la correcta 

Encontrarse con una vaca, un caballo, un rebaño de ovejas o un jabalí obliga a cambiar por completo la forma de conducir. La prioridad deja de ser mantener el ritmo del viaje para centrarse en conservar el control del vehículo y anticipar cualquier movimiento del animal. 

Un caballo puede asustarse por un sonido brusco y saltar hacia la carretera. Una vaca puede quedarse completamente inmóvil ocupando un carril. Un corzo puede cruzar y, apenas unos segundos después, hacerlo otro más detrás. 

Por ese motivo, una de las primeras recomendaciones consiste en reducir la velocidad de forma progresiva, evitando frenazos que puedan sorprender a los vehículos que circulan detrás. Disminuir la marcha proporciona más tiempo para reaccionar y reduce considerablemente la gravedad de un posible impacto

El claxon puede empeorar la situación 

Muchos conductores recurren al claxon pensando que el animal abandonará inmediatamente la calzada. Sin embargo, esa maniobra puede tener el efecto contrario. El ruido puede provocar una reacción de miedo y hacer que el animal cambie de dirección de forma totalmente inesperada. 

La recomendación general pasa por mantener una distancia prudencial, circular despacio y esperar a que el animal abandone la vía por iniciativa propia siempre que la situación lo permita. La paciencia, en estos casos, suele ser la mejor herramienta para evitar un accidente

Nunca conviene confiarse si aparece un solo animal 

Es habitual que los animales viajen en grupo, aunque únicamente se vea uno en un primer momento. Ciervos, corzos o jabalíes pueden cruzar la carretera con apenas unos segundos de diferencia. 

Por ese motivo, los expertos aconsejan no recuperar inmediatamente la velocidad después de que el primer ejemplar haya cruzado. Permanecer atento durante unos metros adicionales puede evitar una colisión con otro animal que llegue justo detrás. 

Esta circunstancia explica también por qué la señal de peligro por animales en libertad debe tomarse siempre en serio. Su presencia indica que ese tramo registra una frecuencia elevada de pasos de fauna y que el riesgo no es puntual. 

Un corzo a punto de cruzar la carretera.

Esquivar el animal puede resultar más peligroso

La reacción instintiva de girar bruscamente el volante para evitar un atropello es otra de las maniobras desaconsejadas, especialmente cuando se circula a velocidades elevadas. Un cambio repentino de trayectoria puede terminar en una salida de vía, un vuelco o una colisión frontal con otro vehículo. 

Los cursos de conducción segura recuerdan que, si el impacto resulta inevitable, mantener el control del coche suele ofrecer un desenlace mucho menos grave que perder completamente la estabilidad intentando evitarlo. 

En cualquier caso, si existe margen suficiente para detener el vehículo con seguridad antes de llegar al animal, esa será siempre la mejor opción. Lo importante es que la frenada sea progresiva y que quienes circulan detrás puedan anticipar la maniobra. 

Al amanecer y al anochecer aumenta el riesgo 

Las primeras horas de la mañana y los últimos minutos del día concentran buena parte de los encuentros con animales. Durante esas franjas coinciden una menor visibilidad y una mayor actividad de muchas especies, especialmente las silvestres. 

En carreteras rodeadas de bosque, campos o explotaciones ganaderas conviene extremar la vigilancia sobre los márgenes de la vía. Muchos animales permanecen ocultos entre la vegetación hasta el último instante, lo que reduce el tiempo disponible para reaccionar. 

Siempre que las condiciones del tráfico lo permitan, utilizar las luces largas mejora la capacidad para detectar cualquier movimiento con mayor antelación. 

En los vehículos eléctricos, además, algunos conductores instalan pequeños dispositivos acústicos destinados a alertar a la fauna de la presencia del automóvil, aunque su eficacia puede variar según la especie y el entorno. 

Si se produce un atropello, la ley obliga a actuar 

Cuando el accidente no puede evitarse, la prioridad pasa a ser la seguridad. El vehículo debe detenerse en un lugar donde no genere un nuevo peligro para el resto del tráfico, activar las luces de emergencia y utilizar el chaleco reflectante antes de abandonar el habitáculo. 

Después conviene comprobar el estado del animal sin manipularlo si continúa con vida, ya que moverlo podría agravar sus lesiones o provocar una reacción defensiva. En función del tipo de animal será necesario avisar a los servicios de emergencia, a las autoridades competentes o intentar localizar a su propietario si se trata de ganado o animales domésticos. 

También resulta recomendable informar cuanto antes a la aseguradora, ya que la cobertura dependerá de las condiciones de la póliza y de las circunstancias en las que se haya producido el siniestro. En determinados casos, el atestado elaborado por los agentes será determinante para establecer la responsabilidad y tramitar la reclamación de los daños. 

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