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El invento que quiere acabar con una de las situaciones más frustrantes al aparcar ya está en marcha 

Madrid |

La patente de Volvo busca reducir uno de los desperfectos urbanos más habituales y caros para los conductores.

Llantas

Foto: Getty Images

Hay desperfectos que no impiden seguir circulando, pero sí consiguen desesperar a cualquier conductor. Basta un pequeño despiste al aparcar o un giro demasiado cerrado para dejar una marca visible en la llanta. Y aunque pueda parecer algo menor, la reparación suele ser bastante cara. 

Mientras la industria del automóvil se concentra en electrificación, conducción asistida y software, algunos problemas cotidianos continúan. Ahora, según revelan varios medios internacionales, Volvo ha registrado una patente destinada a combatir una de esas escenas tan frecuentes. 

El roce más habitual  

Las llantas dañadas por golpes contra bordillos forman parte de los incidentes más comunes en circulación urbana. El aumento del tamaño de las ruedas y el uso de neumáticos de perfil bajo han elevado además el coste de reparación, especialmente en SUV y vehículos eléctricos. 

Un contacto leve puede provocar arañazos profundos, deformaciones o pérdidas de material visibles incluso a distancia. En determinados modelos, restaurar una sola llanta puede superar varios cientos de euros, sobre todo cuando cuentan con acabados mecanizados o diseños específicos. 

Este tipo de golpes suele producirse durante maniobras de aparcamiento, accesos a garajes estrechos o giros en calles con poco margen. También resulta habitual en conductores que cambian a coches más grandes y todavía no calculan correctamente las dimensiones reales del vehículo. 

Hay que tener mucho cuidado al aparcar para no dañar las llantas.

Volvo quiere anticiparse

La solución planteada por Volvo se basa en una red de sensores instalados en los retrovisores laterales. Su función consiste en analizar constantemente la distancia entre las ruedas y cualquier obstáculo cercano, especialmente bordillos o elementos urbanos elevados. 

Según detalla la documentación de la patente, el sistema no solo mide la proximidad. También tiene en cuenta factores como la velocidad del coche, el ángulo de giro o la trayectoria prevista para calcular el riesgo real de contacto. 

Cuando detecta una posibilidad elevada de impacto, el vehículo activa diferentes advertencias para alertar al conductor antes de que se produzca el roce. 

Una reacción inmediata 

Uno de los elementos más llamativos del sistema descrito por Volvo es la forma elegida para lanzar el aviso acústico. En lugar de utilizar un pitido convencional, el coche reproduciría un sonido similar al que genera una llanta al raspar contra un bordillo. 

La marca considera que ese ruido resulta mucho más reconocible y efectivo desde el punto de vista psicológico. El objetivo es provocar una reacción inmediata del conductor al asociar automáticamente el sonido con el daño que intenta evitarse. 

Además de la alerta sonora, el sistema puede activar vibraciones en el asiento y señales luminosas dentro del habitáculo para reforzar la advertencia en situaciones de mayor riesgo. 

Los golpes contra bordillos son los incidentes más comunes en la circulación urbana.

Corregir la maniobra automáticamente 

La patente también contempla un escenario en el que el conductor no reaccione a tiempo. En ese caso, el vehículo podría intervenir de forma automática mediante una pequeña corrección de dirección o una frenada puntual para alejar la rueda del obstáculo. 

Volvo define esta actuación como un ‘último recurso’ pensado para evitar el contacto cuando el conductor no realiza ninguna maniobra correctiva o responde demasiado tarde. 

La propuesta refleja hasta qué punto los fabricantes están ampliando el papel de las ayudas electrónicas. Ya no se limitan únicamente a prevenir accidentes graves, sino que también intentan reducir daños cotidianos que generan elevados costes y molestias frecuentes entre los propietarios. 

Una batalla tecnológica

Volvo no es la única compañía que busca soluciones para este problema. En los últimos años han aparecido distintos desarrollos centrados en fabricar llantas más resistentes o capaces de soportar impactos sin deformarse. 

Sin embargo, la diferencia en este caso está en el enfoque. La tecnología patentada por la marca sueca no pretende minimizar el daño después del golpe, sino evitar directamente que llegue a producirse. 

Y para lograrlo, el coche recurre a una estrategia cada vez más habitual en la industria, actuar antes que el propio conductor. 

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Ruth García Perfil de Ruth García en Linkedin

Nació en Madrid y desde pequeña soñaba con conducir. Estudió Periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos y amplió su formación en Barcelona con un máster en Periodismo Deportivo en la Universitat Pompeu Fabra. Especializada en motor y también en competición, combina la redacción con la radio y la cobertura de grandes premios de motociclismo. 

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