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Llega el calor y también la pregunta recurrente: ¿si voy conduciendo con chanclas me pueden multar?

Madrid |

Cada verano miles de conductores repiten esta costumbre al volante sin tener claro si puede acarrear sanción o suponer un problema en la carretera.

conducir con chanclas

Con las primeras escapadas a la playa y las temperaturas disparadas, muchos automovilistas cambian de hábitos dentro del coche sin imaginar que uno de los más comunes sigue generando dudas incluso entre conductores con años de experiencia. 

El debate reaparece cada verano en redes sociales y conversaciones cotidianas. Lo que para unos es simple comodidad, para otros puede convertirse en un detalle capaz de llamar la atención en un control de tráfico. 

Por qué las chanclas pueden ser preocupantes  

El principal problema de este tipo de calzado es la falta de sujeción. Al no quedar completamente fijo al pie, puede desplazarse, doblarse o incluso quedarse atrapado bajo uno de los pedales durante la conducción. 

Ese pequeño fallo resulta más peligroso de lo que parece. En una frenada brusca o una maniobra rápida, perder unas décimas de segundo puede cambiar completamente la reacción del conductor. 

Además, el pie no ejerce la misma presión cuando utiliza un calzado demasiado ligero. La sensibilidad sobre el acelerador y el freno disminuye, especialmente en trayectos largos o con mucho tráfico

Lo que dice la normativa española 

La legislación no incluye ninguna prohibición específica sobre conducir con chanclas. No existe un artículo que mencione expresamente este tipo de calzado dentro del Reglamento General de Circulación

Sin embargo, la norma sí obliga al conductor a mantener el control absoluto del vehículo y la libertad necesaria de movimientos. Ahí es donde entra la interpretación de los agentes de tráfico. 

Si durante un control consideran que el conductor no maneja el coche con seguridad suficiente, pueden tramitar una sanción basándose en conducción negligente o falta de control al volante. 

La multa que podría llegar 

En los casos más habituales, la sanción económica puede alcanzar los 200 euros. Todo depende de cómo valore la situación el agente y de si considera que existe riesgo para la circulación. 

La clave no está únicamente en el tipo de zapato, sino en cómo afecta a la conducción. Un automovilista puede ser advertido por utilizar un calzado que dificulte claramente sus movimientos aunque no sean chanclas. 

Por ese motivo, las autoridades insisten en que el criterio principal siempre será la seguridad. Si el conductor demuestra un dominio correcto del vehículo, la situación cambia por completo. 

@guardiacivil

🩴🏖️ ¿Se puede conducir con #chanclas ? #si #no

♬ sonido original – Guardia Civil

Otros zapatos problemáticos 

Las chanclas no son el único calzado que preocupa a los especialistas. Los tacones altos, las plataformas o determinadas botas rígidas también reducen la movilidad natural del pie. 

En algunos casos, el conductor necesita levantar más la pierna para cambiar de pedal o pierde precisión al frenar. Son detalles casi imperceptibles hasta que aparece una situación inesperada en carretera

Los expertos recomiendan evitar cualquier zapato que limite el movimiento del tobillo o impida apoyar correctamente toda la planta del pie sobre los pedales

El error que más se repite

Muchos conductores creen que no existe peligro porque utilizan este tipo de calzado únicamente en recorridos cortos. Precisamente esa confianza excesiva es uno de los factores que más preocupa a los especialistas en seguridad vial

La mayoría de pequeños golpes y accidentes urbanos se producen cerca del destino habitual. En esos desplazamientos cotidianos, la atención suele relajarse y el margen de reacción disminuye. 

También influye la sensación de familiaridad. Conducir por calles conocidas provoca que numerosos automovilistas resten importancia a detalles que sí cuidarían en un viaje largo. 

La alternativa que recomiendan los especialistas 

Cada vez más conductores optan por llevar un segundo par de zapatos dentro del vehículo. De esta forma pueden utilizar un calzado cómodo fuera del coche y cambiarse antes de iniciar el trayecto. 

Los expertos aconsejan elegir modelos cerrados, flexibles y con buena sujeción. El objetivo es mantener la máxima precisión posible sobre los pedales sin perder comodidad durante la conducción

También recomiendan revisar la zona inferior del asiento para evitar objetos sueltos. Una botella, una mochila o incluso una chancla mal colocada pueden convertirse en un obstáculo peligroso en plena maniobra

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