Cuando las temperaturas se disparan, no hay un elemento más importante en un coche que el aire acondicionado. Más allá de una cuestión de confort, mantener una temperatura adecuada dentro del habitáculo ayuda a reducir la fatiga, mejora la concentración y contribuye a una conducción más segura.
Por eso, uno de los problemas más habituales durante el verano aparece cuando el sistema deja de enfriar como debería. En la mayoría de ocasiones, el fallo tiene explicación y, en algunos casos, incluso solución sencilla.
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El sistema a prueba en verano
El aire acondicionado funciona mediante un circuito cerrado por el que circula un gas refrigerante. El sistema está compuesto por elementos como el compresor, los conductos, los sensores, los ventiladores y distintos filtros que trabajan conjuntamente para extraer el calor del habitáculo.
Durante los meses más calurosos, la exigencia aumenta considerablemente. Un coche estacionado al sol puede superar con facilidad los 50 grados en su interior, obligando al sistema a trabajar al máximo desde el primer momento.
Falta de gas refrigerante
Una de las causas más frecuentes. Aunque el circuito es estanco, el paso del tiempo provoca pequeñas fugas que reducen progresivamente la capacidad de enfriamiento. Cuando la cantidad de gas no es suficiente, el sistema sigue funcionando aparentemente con normalidad, pero deja de generar aire frío de manera eficaz.
El filtro del habitáculo
Su función consiste en impedir que entren partículas, polvo y suciedad al interior del vehículo. Sin embargo, cuando se encuentra muy obstruido, también dificulta el paso del aire. El resultado es una sensación de refrigeración deficiente incluso cuando el sistema trabaja correctamente.
El compresor
Es el corazón del sistema de climatización. Su misión es mover el gas refrigerante a través de todo el circuito. Si deja de funcionar correctamente, el aire acondicionado pierde gran parte de su capacidad para generar frío. Los síntomas suelen incluir vibraciones, ruidos extraños o un funcionamiento irregular del sistema. Cuando el compresor falla, la visita al taller suele ser inevitable.
Sensores y componentes electrónicos
Los vehículos actuales dependen cada vez más de la electrónica. Un simple error en el sensor de temperatura exterior puede provocar que la centralita reciba información incorrecta y gestione mal la climatización. En estos casos, el conductor puede observar que el sistema está activado, pero la temperatura interior nunca llega a alcanzar el nivel seleccionado.
Los fusibles y relés también son responsables habituales de algunas averías. Si uno de estos elementos falla, determinadas partes del sistema dejan de recibir alimentación eléctrica y el aire acondicionado pierde efectividad o deja de funcionar por completo.
No obstante, todos los problemas no tienen origen mecánico. La acumulación de suciedad en el ventilador interior o en el condensador exterior puede afectar significativamente al rendimiento del sistema. Lo aconsejable es realizar una limpieza preventiva antes del verano, especialmente en vehículos que pasan largos periodos estacionados en el exterior.
Además, una forma de prevenir averías es utilizar el aire acondicionado durante todo el año, al menos unos minutos cada mes. De este modo, el circuito mantiene lubricados sus componentes y evita la acumulación de suciedad y humedad.
Accesorios que ayudan a combatir el calor
Aunque no sustituyen a un aire acondicionado en buen estado, algunos accesorios pueden ayudar a mantener una temperatura más agradable dentro del vehículo. Entre los más utilizados destacan:
- Parasoles para el parabrisas.
- Protectores para las ventanillas laterales.
- Ventiladores USB orientables.
- Fundas reflectantes para el volante y los asientos.
Estos elementos reducen la cantidad de calor acumulado cuando el coche permanece estacionado al sol y permiten que el sistema de climatización trabaje menos durante los primeros minutos del trayecto.
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Historiador de formación, periodista deportivo de vocación y apasionado del motor por elección. Terminé contando carreras en vez de guerras. Entre libros, crónicas y gasolina he ido encontrando el camino. Ahora intento comunicarlo sin levantar el pie del acelerador.
