Por qué Mercedes se llama así y qué significa su estrella

Una historia que se remonta al origen mismo del automóvil y a sus pioneros, que tuvieron que unir esfuerzos para sobrevivir.

El origen de Mercedes es singular, pues proviene de dos emprendedores contemporáneos en su tiempo, pero que sin embargo nunca llegaron a conocerse. Karl Benz y Gottlieb Daimler nacieron en Alemania durante la segunda mitad del siglo XIX, hijos de un maquinista de tren el primero y de un molinero el segundo. 

Ambos dotados de un empuje fuera de lo común, consiguieron cada uno por su lado diplomarse en ingeniería, nada fácil en la por entonces muy jerarquizada sociedad alemana.

Interesado sobre todo por los motores de explosión, Daimler completó su formación en la industria ferroviaria en Inglaterra y acto seguido consiguió ser director de Deutz. A esta marca alemana se debe el desarrollo del primer motor de cuatro tiempos. 

Sin embargo, Daimler tenía ideas más innovadoras que las establecidas. En 1882, abandonó la compañía junto con su amigo Wilhem Maybach con el objetivo de desarrollar una nueva mecánica más potente y liviana que las existentes. Su idea era que funcionara con petróleo y que pudiese aplicarse con facilidad a la locomoción de vehículos ligeros.

La primera moto de la historia 

El resultado fue muy satisfactorio y se materializó en uno de los primeros vehículos a motor, el Daimler Petroleum Reitwagen. El invento podía alcanzar los 12 km/h y se considera como la primera moto de la historia con motor de combustión interna. Hubo un par de prototipos anteriores parecidos, pero funcionaban con calderas de vapor. 

Daimler Petroleum Reitwagen (1885).

Durante la Exposición Universal de París en 1889, ya presentaron su primer automóvil. Aunque los primeros inversores interesados, Levassor y Panhard, compraron solo la licencia del motor para fabricarlo y suministrárselo al fabricante francés Peugeot. Esta situación retrasó a Daimler y Maybach su proyecto de construir sus propios coches. No lo conseguirían hasta unos años más tarde. 

Y es aquí cuando entra en la historia otro protagonista decisivo, Emil Jelinek, un empresario austrohúngaro que era también diplomático, piloto de carreras, aventurero y un pionero de los coches eléctricos. Fue el primero en rebasar con un automóvil los 100 km/h al volante del prototipo Jamais Contente, de baterías. 

Primer automóvil Daimler (1892)

El diplomático inversor y su amada hija Mercedes

Afincado en la Costa Azul, donde además era representante de la nueva marca Daimler, ganó con uno de sus coches el gran premio de Niza. Una afamada carrera durante la cual lució sobre la calandra del radiador el nombre de su querida hija Mercedes, a guisa de amuleto de la suerte. 

Convencido de la calidad de los Daimler y atisbando un buen negocio, Jelinek convenció a Maybach para que produjeran los coches en serie y así comprarles 36 ejemplares, que luego vendería en su concesionario a los potentados residentes de la zona.

Para financiar la operación, impuso a sus nuevos socios alemanes la condición de que se comercializasen bajo el nombre de Mercedes, que tan buena ventura le había reportado en la competición. 

El primer Mercedes de esta serie limitada hizo así su aparición en 1901, pero Daimler falleció ese año y, al siguiente, la marca ya fue registrada con el nombre de Mercedes, que entonces era una niña de 11 años. 

Bertha Benz y su histórico viaje

Mientras tanto, Karl Benz había tenido menos fortuna y su primera empresa ya había quebrado en 1877. Aunque seguía convencido del futuro de la automoción, y consagró todos sus esfuerzos en desarrollar y perfeccionar un triciclo a motor de su invención.  

Aunque Benz estaba tan absorbido por el trabajo de ingeniería que tuvo que ser su esposa Bertha, empresaria y también inventora, quien tomara las riendas de la promoción comercial de aquel por entonces asombroso triciclo autopropulsado.

Sin ningún reparo, Bertha Benz marcó un hito histórico recorriendo por primera vez en un vehículo motorizado la distancia de 100 kilómetros.  

Recreación del histórico viaje de Bertha Benz (1888).

Una gesta que hizo famoso al prototipo de Benz internacionalmente y también millonario a su inventor, pues le ayudó a vender un total de 603 ejemplares y convertirse ya en 1900 en el mayor fabricante del sector de automoción.

Entonces ya se estableció una pugna directa con Mercedes, que además empezó a tomar cierta ventaja por su tecnología más avanzada. 

Sin embargo, la I Guerra Mundial desbarató todos los planes para rivalizar en el mercado y, al finalizar la contienda, dejó a ambas compañías en una situación precaria. Los vetos industriales de los aliados a las fábricas alemanas y la fuerte inflación forzaron las dos firmas rivales a establecer un pacto entre ellas para sobrevivir; acuerdo que en 1924 finalmente desembocó en una fusión en toda regla. 

Las imbatibles flechas plateadas

Con unas bases sólidas ya establecidas y la llegada en aquellos años de los innovadores motores sobrealimentados mediante compresor, Mercedes triunfa en la competición con sus famosos coches apodados flechas plateadas y en manos de los mejores pilotos de la época, como el argentino Juan Manuel Fangio.

También logró éxito en el mercado con modelos cada vez más lujosos y codiciados, tanto por los automovilistas más afortunados como por las personalidades más importantes de la época. 

Juan Manuel Fangio en el circuito de Monza (1954).

El prometedor e idílico panorama de la empresa quedaría poco después reducido a escombros por la II Guerra Mundial. Un desastre del que la compañía Mercedes se recuperaría, pero no sin un titánico esfuerzo que comenzó a dar sus frutos en los años cincuenta.

Fue con la llegada de los avanzados motores de seis cilindros en línea, un nuevo chasis de concepción moderna y carrocerías en formato berlina del tipo ponto. Se trataba de los modelos W180 y W190, que tanto prestigio y fama mundial reportarían durante las décadas posteriores a la marca de la estrella. 

Mercedes inventa el ABS

No obstante, el merecido éxito se complementó abarcando otras facetas del automóvil no menos importantes que la deportiva o la comercial y que a lo largo de los años han hecho de Mercedes lo que actualmente representa.

Pocos fabricantes han invertido tantos medios y esfuerzos en el desarrollo de nuevas tecnologías, entre las que destaca la seguridad. Entre otros importantísimos avances en este campo, a Mercedes (en colaboración con Bosch) se le debe en 1978 el desarrollo del ABS, el sistema antibloqueo de frenos que tantas vidas ha salvado desde entonces. 

Pruebas previas al lanzamiento del ABS (1978).

Una estrella dibujada sobre una postal

Y si el nombre de Mercedes viene del afecto que sentía el señor Jelinek por su hija, la historia de su logotipo no es menos entrañable. En 1880, Gottlieb Daimler envió una postal a su esposa con la fotografía de su propio hogar. Sobre ella, dibujó una estrella que –según refería a su cónyuge– siempre velaría para mantener la felicidad y prosperidad de la familia.

Una imagen que retomaría en 1909 el consejo de dirección de la empresa con sede en Stuttgart (Alemania) para patentarlo y adoptarlo como símbolo que identificara desde entonces a sus modelos.

 

Emblema de Mercedes-Benz presidiendo la sede de la marca en Stuttgart.

La tercera marca por ingresos

En 2021, la compañía Mercedes-Benz se situó como la tercera más importante del mundo por ingresos, solo por detrás de Volkswagen y Toyota. Y su tecnología también va por delante de la mayoría, ofreciendo ya en la actualidad una completa gama electrificada presente en todas las categorías y una división de modelos 100% eléctricos denominada EQ.

Siempre buscando destacar en el mundo de la calidad y el lujo, en 2015 Mercedes recuperó el nombre de su fundador Maybach como una nueva marca de berlinas exclusivas de representación.

Unos coches que van más lejos que los propios Mercedes de gama alta en la búsqueda de sofisticación en los materiales y también en sus avanzados equipamientos. 

Interior del Maybach Clase S (2020).

Y aunque ha pasado más de un siglo desde que la marca naciera del espíritu competitivo de las carreras, mantiene la pasión en diversos frentes deportivos, entre los que destaca la Fórmula 1.

Una especialidad en la que ha ganado ya ocho campeonatos del mundo como fabricante y en la que continúa cosechando victorias en grandes premios con su equipo Mercedes-AMG Petronas Formula One Team.

Prototipo eléctrico Vision EQ Silver Arrow (2018).

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Sobre la firma

Juan Luis Soto

Cuatro décadas informando sobre el mundo del motor y probando coches de todas las categorías. Después de trabajar en diversos medios especializados (Velocidad, Auto1, Solo Auto, Motor 16, Car and Driver, EcoMotor...), ahora en Prisa Media para seguir cubriendo la actualidad en plena revolución tecnológica del automóvil.

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