Kimi Antonelli está acostumbrado a conducir al límite, aunque su relación con los coches fuera de los circuitos resulta casi tan peculiar. Con solo 20 años, su garaje ya tiene una historia difícil de igualar.
En apenas año y medio ha pasado por situaciones poco habituales para cualquier conductor de su edad. Entre restricciones, deportivos exclusivos y un sueño todavía pendiente, su trayectoria sobre cuatro ruedas va mucho más allá de la Fórmula 1.
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De Madrid como ganador y líder del Mundial
Antonelli llega a este momento después de convertirse en uno de los grandes protagonistas de la temporada. El piloto de Mercedes acaba de imponerse en el Gran Premio de España, disputado por primera vez en el nuevo circuito Madring.
La victoria supone otro paso importante en un año en el que el italiano ha dejado definitivamente atrás su condición de promesa. Sus resultados le han permitido situarse al frente del Mundial, con una ventaja de 81 puntos sobre su compañero George Russell.
El triunfo en Madrid fue el octavo de la temporada para Antonelli y llegó solo una semana después de ganar en Monza tras remontar desde la 19ª posición. Una progresión especialmente llamativa para un piloto que apenas dos años antes ni siquiera podía circular solo por carretera.
Porque mientras su experiencia dentro de un monoplaza comenzó siendo todavía un niño, su historia como conductor convencional es mucho más reciente. Y Mercedes no eligió precisamente un vehículo discreto para estrenarla.

Su primer coche tenía 585 CV
Antonelli cumplió 18 años en agosto de 2024 y consiguió el permiso de conducir en enero de 2025. Poco después recogió en el AMG Performance Center Stefauto de Bolonia un Mercedes-AMG GT 63 4MATIC+ terminado en Azul Espectral Magno de Manufaktur, cuyo precio arrancaba en 223.260 euros.
Bajo el capó escondía un V8 biturbo de cuatro litros que desarrolla 585 CV y 800 Nm de par máximo. La mecánica está asociada a una transmisión AMG Speedshift de nueve velocidades y al sistema de tracción integral 4MATIC+.
Unas cifras difíciles de asociar al primer automóvil de un conductor recién estrenado. De hecho, el italiano se encontró con una peculiar paradoja: podía pilotar un Fórmula 1, pero la normativa de su país planteaba importantes restricciones para utilizar su nuevo deportivo en carretera.
Italia había modificado las condiciones aplicables a los conductores noveles. Para quienes obtuvieron el permiso después del 14 de diciembre de 2024, durante los tres primeros años no se pueden conducir determinados vehículos que superen los límites de potencia establecidos por la legislación.
El AMG de Antonelli quedaba muy por encima de esas cifras. Así, aunque podía competir a velocidades superiores a 300 km/h, el joven piloto tenía que respetar en las carreteras italianas las mismas restricciones establecidas para cualquier otro conductor con poca antigüedad de carnet.
Mercedes le entregó otro todavía más especial
Su relación con los deportivos de Affalterbach dio otro salto a comienzos de 2026. Esta vez recibió un Mercedes-AMG GT 63 PRO 4MATIC+ Motorsport Collectors Edition, una edición concebida para trasladar parte de la estética de la Fórmula 1 a un automóvil matriculable y cuyo valor se situaba cerca de los 200.000 euros.
Solo existen 200 unidades en todo el mundo. La carrocería combina el negro con estrellas plateadas y detalles turquesa inspirados en los colores del equipo Mercedes-AMG Petronas.
Llantas forjadas de 21 pulgadas, splitter delantero, taloneras, difusor y un alerón trasero fijo forman parte de una configuración en la que la fibra de carbono adquiere un protagonismo especial.
El habitáculo continúa la misma receta mediante tonos oscuros y costuras turquesa. Una placa con la inscripción ‘1 out of 200’ recuerda además la exclusividad de esta reducida serie.

Aumento de potencia
También existe una diferencia importante bajo el capó. El V8 biturbo de cuatro litros desarrolla en el PRO 612 CV y 850 Nm, mientras que la velocidad máxima alcanza los 317 km/h.
El deportivo necesita únicamente 3,2 segundos para pasar de cero a 100 km/h y 10,9 segundos para alcanzar los 200. Mercedes-AMG modificó además la refrigeración y la aerodinámica para adaptar el conjunto a un uso especialmente intenso.
Su estreno, sin embargo, estuvo marcado por un contratiempo. Apenas unos días después de recibirlo, Antonelli sufrió un accidente cerca de su residencia en San Marino y el automóvil terminó impactando contra una barrera de seguridad.
No hubo otros vehículos implicados y el piloto salió ileso del incidente. El golpe provocó importantes daños materiales en una unidad especialmente difícil de reemplazar debido a su limitada producción.
El Mercedes que realmente quiere Antonelli
Pese al nivel de los automóviles que han pasado por sus manos, ninguno ocupa el primer puesto en su particular lista de deseos. Cuando le preguntaron recientemente qué coche le gustaría tener, Antonelli apuntó todavía más alto.
Su elección es el Mercedes-AMG One, el hiperdeportivo con el que la compañía trasladó a la carretera tecnología directamente derivada de la Fórmula 1, y cuyo precio ronda los 2,75 millones de euros por unidad.
Utiliza un motor V6 turbo de 1,6 litros acompañado por cuatro motores eléctricos para desarrollar una potencia conjunta de 1.063 CV. Su propulsor térmico comparte principios tecnológicos con las unidades utilizadas por Mercedes en la máxima categoría.
Las prestaciones están en otra dimensión: alcanza los 352 km/h y puede pasar de cero a 200 km/h en apenas siete segundos. Su producción está limitada a 275 ejemplares.
Antonelli reconoció que conseguir uno no será sencillo y hasta bromeó con el precio que tendría que pagar deportivamente para merecerlo: ganar unos cuantos Mundiales antes de poder tener un AMG ONE en su garaje.
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