La batalla por conseguir la arrancada más brutal ya no se libra únicamente en los circuitos. Hay coches de calle capaces de dejar al conductor pegado al asiento con cifras que hasta hace poco parecían reservadas a los monoplazas.
La electricidad ha cambiado las reglas del juego, aunque los motores de combustión todavía conservan un lugar entre los más rápidos. Hiperdeportivos, berlinas y supercoches comparten ahora una misma obsesión: alcanzar los 100 km/h en el menor tiempo posible.
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Una décima puede cambiarlo todo
En esta particular carrera contra el cronómetro, la potencia por sí sola no explica los resultados. La tracción integral, la gestión electrónica del par, el peso y la capacidad de los neumáticos para transmitir la fuerza al asfalto son determinantes.
Por eso algunos de los protagonistas recurren a varios motores eléctricos. Al entregar el par de forma prácticamente inmediata y poder controlar cada rueda con enorme precisión, consiguen arrancadas especialmente difíciles de igualar para un vehículo convencional.
La siguiente selección reúne diez coches de producción con algunas de las cifras de aceleración más espectaculares del mercado, tomando como referencia los datos oficiales comunicados por sus respectivos fabricantes.
1. Rimac Nevera R
El Rimac Nevera R es el gran protagonista de esta lista cuando la referencia son los 100 km/h. La evolución del hiperdeportivo croata alcanza 2.107 CV y 2.340 Nm de par gracias a su sistema de propulsión eléctrica.
Su cifra de 0 a 100 km/h se queda en apenas 1,72 segundos, mientras que necesita 3,95 segundos para alcanzar los 200 km/h y 7,89 segundos para llegar a 300 km/h. También completa el 100-200 km/h en 2,22 segundos.
El registro no termina ahí. El modelo es capaz de alcanzar 430 km/h con la supervisión del fabricante y ha establecido numerosos récords durante sus pruebas de prestaciones.

2. Aspark Owl
El Aspark Owl es otro de los grandes nombres cuando se habla de aceleración extrema. El hiperdeportivo japonés desarrolla 1.953 CV y 1.920 Nm, cifras que explican su capacidad para convertir una recta en una auténtica pista de lanzamiento.
Su ficha oficial establece un 0-100 km/h en 1,78 segundos. La cifra continúa con un 0-200 km/h en 4,76 segundos y un 0-300 km/h en 9,74 segundos.
Además, Aspark anuncia una velocidad máxima de 413 km/h. Son prestaciones que sitúan al Owl entre los vehículos eléctricos de producción más rápidos jamás construidos.

3. Pininfarina Battista
El Pininfarina Battista utiliza cuatro motores eléctricos independientes para desarrollar 1.900 CV y 2.340 Nm. Su sistema de control del par permite aprovechar esa potencia con una precisión difícil de conseguir mediante una mecánica convencional.
El resultado es un 0-100 km/h en 1,86 segundos y un 0-200 km/h en solo 4,75 segundos. Para alcanzar los 300 km/h necesita menos de 10,49 segundos y su velocidad máxima llega a 350 km/h.
Pininfarina ha sometido estas cifras a pruebas oficiales en diferentes instalaciones y la propia marca destaca la capacidad de aceleración del Battista como una de sus principales características.

4. Lucid Air Sapphire
Una de las mayores sorpresas de esta lista tiene cuatro puertas. El Lucid Air Sapphire demuestra que una berlina puede entrar en territorio reservado a los hiperdeportivos.
Sus tres motores eléctricos generan 1.234 CV, mientras que la marca declara una aceleración de 0 a 60 mph en 1,89 segundos y de 0 a 100 mph en 3,84 segundos. También firma un cuarto de milla en 8,95 segundos.
La diferencia entre millas por hora y kilómetros por hora es importante: no sería correcto convertir directamente ese primer registro en un supuesto 0-100 km/h ya que equivale a 96,56 kilómetros por hora. Aun así, la cifra ofrece una idea bastante clara de su capacidad para salir disparado.
Su velocidad máxima alcanza aproximadamente 330 km/h, una cifra que convierte a esta berlina en una de las propuestas eléctricas más radicales que se pueden encontrar fuera del territorio de los hiperdeportivos.

5. Tesla Model S Plaid
El Tesla Model S Plaid lleva la filosofía de las prestaciones extremas a un formato mucho más cotidiano.
Su configuración de tres motores desarrolla 1.020 CV y permite completar el 0-100 km/h en 2,1 segundos. La velocidad máxima llega a 322 km/h, mientras que el cuarto de milla puede cubrirse en 9,23 segundos.
La cifra resulta todavía más llamativa teniendo en cuenta que se trata de una berlina concebida para transportar pasajeros y equipaje, no de un vehículo desarrollado exclusivamente para marcar tiempos en un circuito.

6. Porsche Taycan Turbo GT Weissach
Porsche ha llevado el Taycan Turbo GT hasta un nivel de prestaciones que hace que su carrocería de berlina pueda competir en aceleración con algunos superdeportivos.
Con el paquete Weissach, el modelo alcanza hasta 1.034 CV y completa el 0-100 km/h en 2,2 segundos. El 0-160 km/h requiere 4,4 segundos y el 0-200 km/h se sitúa en 6,4 segundos. Su velocidad máxima es de 305 km/h.
La preparación no se limita a incrementar la potencia. La configuración Weissach reduce peso y añade soluciones destinadas a mejorar el comportamiento cuando el coche abandona la carretera convencional y entra en un circuito.

7. Ferrari SF90 XX Stradale
El Ferrari SF90 XX Stradale demuestra que el motor de combustión todavía tiene espacio entre las máquinas más rápidas del planeta.
Su V8 biturbo entrega 797 CV, mientras que la parte eléctrica aporta otros 233 CV. La potencia conjunta supera los 1.000 CV y permite completar el 0-100 km/h en 2,3 segundos y el 0-200 km/h en 6,5 segundos.
El deportivo italiano alcanza los 320 km/h y presenta un peso en seco de 1.560 kilos. En este caso, la combinación de electrificación, aerodinámica y una importante reducción de masa es la que permite conseguir semejantes registros.

8. Lamborghini Revuelto SV
El Lamborghini Revuelto SV apuesta por una receta completamente diferente. Bajo el capó conserva un V12 atmosférico, acompañado por un sistema eléctrico que eleva la potencia total hasta 1.065 CV.
El resultado permite pasar de 0 a 100 km/h en 2,4 segundos, mientras que los 200 km/h llegan en 6,7 segundos. La velocidad máxima alcanza los 348 km/h.
La versión Super Veloce lleva además una puesta a punto específica para mejorar su comportamiento dinámico, demostrando que la búsqueda de décimas no depende exclusivamente de abandonar el motor térmico.

9. Bugatti Chiron Super Sport
El Bugatti Chiron Super Sport 300+ representa el extremo opuesto a los eléctricos de esta lista. Su protagonista es un W16 de 1.600 CV que transforma la aceleración en una progresión prácticamente interminable.
El 0-100 km/h requiere 2,4 segundos, pero el dato más impresionante aparece después: alcanza los 200 km/h en 5,8 segundos y los 300 km/h en 12,1 segundos.
Su capacidad continúa hasta los 400 km/h, una barrera que alcanza en 28,6 segundos. La velocidad máxima está limitada electrónicamente a 440 km/h, lo que convierte al Bugatti en un coche concebido para mantener la capacidad de aceleración mucho más allá de los primeros metros.

10. Hispano Suiza Carmen Boulogne
El Hispano Suiza Carmen Boulogne pone el sello español en esta selección. El deportivo eléctrico desarrolla 1.114 CV y 1.150 Nm de par, con una carrocería fabricada para una producción extremadamente limitada.
Su aceleración de 0 a 100 km/h se completa en 2,6 segundos, mientras que la velocidad máxima alcanza 290 km/h.
Solo se planteó la fabricación de cinco unidades, una exclusividad que sitúa al Carmen Boulogne en una categoría muy diferente de las berlinas de altas prestaciones. Aun así, sus cifras permiten colocarlo entre los coches de calle capaces de acercarse al territorio de los monoplazas.

Y la Fórmula 1, ¿dónde queda?
Comparar estas cifras con un monoplaza exige cierta cautela. Los actuales F1 de 2026 han estrenado una normativa que modifica profundamente sus características, con coches más ligeros, una mayor aportación eléctrica y aerodinámica activa.
Además, la aceleración desde parado está muy condicionada por la capacidad de los neumáticos para transmitir la potencia al asfalto. En datos de las primeras carreras de esta generación se han registrado lanzamientos en torno a los 2,5 segundos hasta 100 km/h, mientras que el salto hasta 200 km/h se produce aproximadamente en menos de cinco segundos.
Ahí aparece la diferencia fundamental. Un coche de calle puede ganar una carrera de aceleración en línea recta, pero un Fórmula 1 no se construye para ser el más rápido únicamente durante los primeros 100 metros.
La verdadera ventaja del monoplaza aparece cuando entran en juego la carga aerodinámica, la frenada y el paso por curva. Es precisamente a partir de ahí cuando estas cifras dejan de contar toda la historia.
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