El regreso de Ebro no es solo un guiño al pasado, sino una apuesta concreta por reindustrializar el sector automovilístico español.
La marca, inactiva desde 1987, ha vuelto gracias a una colaboración entre EV Motors y Chery, reabriendo la antigua fábrica de Nissan en la Zona Franca de Barcelona para producir modelos como el Ebro S700 y el S800, ambos con versiones híbridas enchufables.
La estrategia recuerda mucho al camino elegido por empresas que unen historia y tecnología para responder al nuevo mercado automovilístico europeo.
Más información
Ahora, también Santana
Con ese mismo espíritu de recuperación surge, o mejor dicho, resurge, Santana Motors, otra marca legendaria española.
La histórica planta de Linares (Jaén), cerrada en 2011, volverá a fabricar todoterrenos gracias a un acuerdo con las firmas chinas Zhengzhou Nissan Automobile (ZZ Nissan) y Anhui Coronet Tech. El objetivo no es replicar exactamente lo que fue Santana, sino adaptarla a las exigencias de hoy: todoterrenos y todocaminos modernos en versiones diésel e híbridas enchufables.
El vídeo del día

El primero, un pick-up
El primer modelo que Santana presentará será un pick-up de gran envergadura basado en el Nissan Frontier Pro EV, pero adaptado al estándar europeo.

Será construido sobre un chasis tradicional de largueros, lo que sugiere que no se quedará solo en la estética: se busca robustez, capacidad todoterreno y fiabilidad.
Como en el caso de Ebro, parte clave de la ecuación para Santana es crear empleo y reactivar zonas industriales que han sufrido los efectos de la desindustrialización.
Por eso, Santana Motors anuncia una inversión cercana a los cinco millones de euros en Linares, que generará en torno a 200 puestos de trabajo entre producción y administración. Se espera que también se instalen fábricas auxiliares que contribuyan al efecto multiplicador económico en la zona.

El gran desafío para ambas marcas es convencer a consumidores y al mercado de que no se trata solo de nostalgia. Ebro ya está logrando unas ventas significativas en poco tiempo (más de 5.000 unidades en los primeros meses del año) y una cuota emergente en el segmento SUV, mientras Santana debe superar barreras como la cadena de suministros, certificaciones europeas y expectativas en cuanto a prestaciones tecnológicas y ecológicas. La comparación con Ebro sirve también de espejo: su éxito temprano marca un punto de referencia alto.

Si Santana logra reproducir aunque sea parte del éxito de Ebro, España contará con dos leyendas sobre ruedas que no solo evocan el pasado, sino que apuestan por un futuro real y competitivo.
Sigue toda la información de EL MOTOR desde Facebook, X o Instagram
Episodio 169. Los coches de etiqueta ECO con la mejor relación entre la eficiencia y el precio
¿Chinos o españoles?: quién fabrica los coches de Ebro y de dónde son