Viajar con mascota ha dejado de ser una excepción para convertirse en una costumbre cada vez más habitual. Las necesidades de los animales ya influyen en la elección del destino, el alojamiento o las paradas durante el trayecto.
La industria del automóvil observa esa evolución con interés y algunas marcas ya buscan soluciones que van mucho más allá de añadir un accesorio al maletero. La experiencia del perro empieza a formar parte del diseño del vehículo.
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La última propuesta llega desde Stellantis y rompe con el enfoque habitual. En lugar de adaptar un coche ya existente para transportar mascotas, sus responsables han imaginado cómo sería un automóvil concebido desde el principio pensando en el pasajero que nunca conduce, pero que acompaña a millones de familias cada año.
Un coche desde la perspectiva de un perro
El proyecto toma como base un Peugeot E-3008, un SUV eléctrico de siete plazas comercializado en versión de cinco ocupantes y plantea una pregunta poco habitual dentro de un departamento de diseño: ¿cómo percibe un perro un viaje en coche?
La respuesta no se limita a instalar una red separadora o una funda protectora. Los diseñadores estudiaron la forma en que estos animales perciben los colores, reaccionan a los materiales, experimentan los sonidos y ocupan el espacio durante un desplazamiento.
Ese análisis ha dado lugar a un prototipo cuyo habitáculo utiliza una combinación cromática inspirada en la visión canina. Predominan los tonos azules, que transmiten calma, junto a detalles amarillos destinados a captar su atención de forma natural.
También se han empleado superficies blandas y antideslizantes para facilitar la estabilidad durante la marcha y aumentar el confort en frenadas o cambios de dirección, aspectos que suelen generar inseguridad en muchos animales.
Un colchón que cambia de función del viaje
Uno de los elementos más llamativos del proyecto es un colchón modular diseñado para acompañar al perro desde que sale de casa hasta que llega al destino.
Durante el trayecto puede colocarse sobre los asientos traseros o en el maletero para proteger la tapicería y recoger pelos o suciedad. Una vez finalizado el desplazamiento, se transforma en una cama portátil para que el animal descanse en el alojamiento o durante una parada.
La idea busca que el perro mantenga un espacio familiar durante todo el viaje, reduciendo el estrés que suelen provocar los cambios continuos de entorno.
Otro detalle responde a una imagen habitual en carretera: muchos perros disfrutan apoyando la cabeza junto a la ventanilla mientras observan el exterior.
Para ello se ha creado un reposacabezas específico que se fija sobre el cristal y permite apoyar el cuello con mayor comodidad sin necesidad de adoptar posturas incómodas.
Un coche capaz de llamar a un perro perdido
La función más sorprendente del prototipo recibe el nombre de Dog Retriever y propone una solución inédita en el automóvil.
Si el animal se aleja durante una parada, el vehículo puede emitir un sonido específico previamente asociado al perro para favorecer que regrese hasta el coche. Una vez localizado, el sistema es capaz de reconocer su vuelta y facilitar el acceso al interior.
No se trata de un sistema de rastreo mediante GPS ni sustituye a un dispositivo de localización, sino de una herramienta pensada para situaciones cotidianas en áreas de descanso o espacios abiertos.
Junto a esta tecnología aparece otro modo denominado Dog Guardian, concebido para esos momentos en los que el propietario debe realizar una parada breve y el perro permanece unos minutos dentro del vehículo.
En ese escenario, el sistema mantiene automáticamente una temperatura adecuada en el habitáculo, permite supervisar el interior a distancia y avisa al conductor si detecta cualquier incidencia que requiera su atención.
La navegación cambia cuando viaja una mascota
La conectividad adquiere un papel diferente en este prototipo. El navegador deja de buscar únicamente la ruta más rápida o los puntos de recarga más cercanos.
Su programación contempla la posibilidad de recomendar estaciones de carga situadas junto a parques o zonas de paseo, permitiendo aprovechar el tiempo necesario para recargar la batería mientras el perro descansa o camina.
Mucho más que un ejercicio de diseño
El vehículo incorpora además arneses conectados, recipientes integrados para comida y agua, bolsas específicas para propietario y mascota, protectores para el interior e incluso un secador alimentado mediante tecnología V2L, capaz de utilizar la energía de la batería para secar al animal después de un paseo bajo la lluvia o por la playa.
Pese al interés que ha despertado, este modelo no llegará a los concesionarios. Se trata de un laboratorio de diseño creado para explorar nuevas ideas sobre movilidad familiar.
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Nació en Madrid y desde pequeña soñaba con conducir. Estudió Periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos y amplió su formación en Barcelona con un máster en Periodismo Deportivo en la Universitat Pompeu Fabra. Especializada en motor y también en competición, combina la redacción con la radio y la cobertura de grandes premios de motociclismo.
