Los patinetes eléctricos se han convertido en uno de los grandes protagonistas de la movilidad urbana durante los últimos años. Sin embargo, junto a su crecimiento también han aparecido nuevas conductas que preocupan cada vez más a las autoridades.
Una de ellas son las quedadas multitudinarias de usuarios, generalmente menores de edad, que recorren las ciudades en grupo y que, en algunos casos, terminan derivando en carreras ilegales y conducción temeraria con vehículos manipulados para aumentar su velocidad.
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La situación ha llevado a distintos cuerpos policiales a intensificar los controles. Uno de los principales focos se encuentra actualmente en Valencia, donde los agentes han llegado a requisar cerca de 900 patinetes eléctricos modificados en lo que va de año.
Lo que comenzó como encuentros organizados entre aficionados a los vehículos de movilidad personal se ha transformado en algunos casos en concentraciones que preocupan a los responsables de seguridad vial.
La Policía considera que muchas de estas reuniones tienen un denominador común: la presencia de patinetes manipulados para alcanzar prestaciones muy superiores a las permitidas por la normativa.
Algunos de estos vehículos son capaces de superar ampliamente los límites legales e incluso acercarse a velocidades más propias de un ciclomotor que de un vehículo de movilidad personal.
Cabe recordar que la velocidad máxima permitida es de 25 km/h, y en estas quedadas se han registrado velocidades de 80 km/h. El problema no es únicamente la modificación técnica, sino el uso que se realiza de ella en espacios urbanos compartidos con peatones y otros usuarios.
Valencia como epicentro
La capital valenciana se ha convertido en uno de los escenarios donde más controles se están realizando. Recientemente, la Policía Local abortó una nueva concentración en el Parque de Cabecera. Los agentes identificaron a decenas de participantes y llevaron a cabo inspecciones sobre los vehículos que iban a formar parte del recorrido.
El resultado fue significativo:
- 10 denuncias.
- 8 patinetes inmovilizados.
- Cerca de 40 vehículos identificados.
Los agentes detectaron diversas irregularidades, principalmente relacionadas con modificaciones destinadas a aumentar la velocidad o alterar el rendimiento mediante la instalación de baterías externas.
Los conductores más jóvenes
Uno de los aspectos que más inquieta a las autoridades es la edad de muchos participantes. Según las investigaciones policiales, una gran parte de quienes acuden a estas concentraciones son adolescentes.
La combinación de inexperiencia, vehículos modificados y conducción en grupo multiplica los riesgos. Además, en varias de estas quedadas se han detectado comportamientos como: carreras improvisadas, grabaciones de los hechos mientras se circula y tanto derrapes como aceleraciones radicales en espacios urbanos compartidos.
Los accidentes agravan la situación
La vigilancia también responde a una realidad cada vez más evidente: el incremento de la siniestralidad vinculada a los vehículos de movilidad personal.
Durante los últimos años, los accidentes relacionados con patinetes eléctricos en España han experimentado un crecimiento constante, tanto que solamente en el último, han aumentado un 40%. Esta evolución ha llevado a reforzar controles específicos y a desarrollar unidades policiales especializadas en la supervisión de carriles bici y espacios de micromovilidad.
Valencia, de hecho, fue una de las primeras ciudades en contar con agentes patrullando en patinete para supervisar este tipo de infraestructuras y detectar infracciones de forma más eficaz.
La proliferación de este tipo de prácticas también preocupa a las personas que utilizan el patinete de manera responsable, ya que estas conductas perjudican la imagen del conjunto de usuarios y pueden acabar derivando en limitaciones más estrictas.
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Historiador de formación, periodista deportivo de vocación y apasionado del motor por elección. Terminé contando carreras en vez de guerras. Entre libros, crónicas y gasolina he ido encontrando el camino. Ahora intento comunicarlo sin levantar el pie del acelerador.
