Las vacaciones de verano suelen estar asociadas a escapadas, largos desplazamientos y miles de kilómetros por carretera. Sin embargo, antes de cargar el maletero y programar la ruta en el navegador, hay una tarea que muchos conductores dejan para última hora o directamente olvidan: revisar el estado del coche.
Cuando llega el verano, la exigencia cambia por completo. Las altas temperaturas y la carga adicional de equipaje someten a numerosos componentes a un esfuerzo mucho mayor. Por eso, realizar una revisión básica antes de salir puede ayudar a evitar averías, mejorar la seguridad y viajar con mucha más tranquilidad.
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El primer punto que conviene revisar
Si hay un elemento crítico para la seguridad, ese es el neumático. Al fin y al cabo, es la única parte del coche que está en contacto con el asfalto. Antes de iniciar un viaje largo conviene comprobar la presión de las cuatro ruedas y ajustarla a las recomendaciones del fabricante. Es especialmente importante hacerlo si el coche va a viajar más cargado de lo habitual.
Además, también hay que fijarse en el desgaste de la banda de rodadura, posibles cortes, deformaciones o desgastes irregulares. Un neumático en mal estado no solo aumenta el riesgo de accidente, también incrementa el consumo de combustible y empeora el comportamiento del vehículo.
Puesta a punto del motor
No hace falta ser mecánico para detectar algunos problemas básicos. Una de las comprobaciones más sencillas consiste en verificar los niveles de los principales líquidos:
- Aceite del motor.
- Refrigerante.
- Líquido de frenos.
- Líquido limpiaparabrisas.
También resulta recomendable observar si existen manchas bajo el vehículo tras permanecer estacionado varias horas. Una pequeña fuga detectada a tiempo puede evitar una avería mucho más costosa durante las vacaciones. Además, si la próxima revisión oficial está cerca, puede ser una buena idea adelantarla antes de iniciar el viaje.
Más importante de lo que parece
¿Qué sería de nosotros en pleno verano, en carretera y con el sol cayendo a plomo sobre el coche, sin nuestro sistema de aire acondicionado?
Para garantizar un viaje cómodo y sin agobios, hemos de revisar que el sistema de aire refrigere convenientemente, sin despedir malos olores o tardar demasiado en alcanzar temperatura. Para ello puede ser necesario recargar el gas del sistema, una operación sencilla y que nos aliviará en la ruta.
La visibilidad no admite descuidos
Muchos problemas en carretera comienzan por algo tan simple como no ver correctamente. Antes de salir de viaje es recomendable revisar todos los elementos relacionados con la visibilidad:
- Luces delanteras y traseras.
- Intermitentes.
- Antinieblas.
- Estado del parabrisas.
- Escobillas limpiaparabrisas.
Las escobillas, por ejemplo, suelen sufrir especialmente durante el invierno y muchas veces llegan al verano con síntomas de desgaste. También es importante comprobar que el depósito del limpiaparabrisas esté lleno, especialmente si se van a recorrer muchos kilómetros. Ver bien y ser visto sigue siendo una de las bases fundamentales de la seguridad vial.
Frenos y suspensión
Los neumáticos no trabajan solos. Detrás de una conducción segura también se encuentran la suspensión y el sistema de frenado. Los amortiguadores ayudan a mantener las ruedas en contacto con el asfalto incluso en carreteras irregulares, mientras que los frenos permiten detener el vehículo de forma eficaz cuando es necesario.
Si durante los últimos meses se han notado vibraciones, ruidos extraños o un comportamiento diferente al habitual, conviene acudir a un taller antes de viajar. Además, una revisión profesional puede detectar desgastes que pasan desapercibidos para la mayoría de los conductores.
No olvides el equipaje y la carga
Y otro recordatorio: preparar el coche también implica organizar correctamente lo que va dentro. Un exceso de equipaje o una mala distribución del peso puede afectar al comportamiento del vehículo y aumentar la distancia de frenado.
Los objetos pesados deben colocarse en la parte más baja y próxima al respaldo de los asientos traseros. Además, todo lo que viaje en el habitáculo debe ir correctamente sujeto. Una maleta suelta puede convertirse en un proyectil en caso de frenazo brusco.
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Historiador de formación, periodista deportivo de vocación y apasionado del motor por elección. Terminé contando carreras en vez de guerras. Entre libros, crónicas y gasolina he ido encontrando el camino. Ahora intento comunicarlo sin levantar el pie del acelerador.
