El Lamborghini Revuelto no entra en escena: aterriza. Bajo, ancho, afilado y lleno de aristas, parece más un vehículo escapado de un hangar militar que un coche. Lamborghini habla de inspiración aeronáutica, y en este coche el tópico encaja.
Se presentó en marzo de 2023, con motivo del 60 aniversario de Lamborghini. El frontal tiene algo de morro de caza, los pasos de rueda parecen tensados por el viento y la firma luminosa en forma de Y deja claro que esto no va de discreción.
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También hay algo de teatro, claro. Las puertas de tijera siguen ahí, porque un Lamborghini V12 sin ese gesto sería como un concierto sin primer acorde. Pero debajo del espectáculo hay mucha ingeniería.
El Revuelto estrena una estructura de fibra de carbono que Lamborghini llama monofuselage, con una parte delantera en materiales compuestos, sí, como los de los aviones. El resultado es un coche más rígido, más ligero y todavía más extremo visualmente que el Aventador.
Hasta el cockpit parece de un caza
Dentro, el Revuelto sigue con esa idea de cabina aeronáutica. Te sientas bajo, muy bajo, con el parabrisas inclinado y una consola central que parece pedir autorización para despegar antes de tocar cualquier botón.
Todo está orientado al conductor, aunque el pasajero también recibe su dosis de espectáculo.
Hay tres pantallas digitales: cuadro de 12,3 pulgadas, pantalla central vertical de 8,4 pulgadas y una tercera pantalla para el acompañante de 9,1 pulgadas. No son solo adornos. Permiten mover información de una a otra, como si el copiloto también tuviera algo que decir mientras el V12 se prepara para gritar.
El ambiente mezcla fibra de carbono, piel, microfibra y esa sensación tan italiana de que todo tiene que parecer especial incluso antes de tocarlo. Es más habitable que un Aventador, con más espacio para cabeza y piernas, aunque nadie debería confundirlo con un gran turismo tranquilo.
Esto sigue siendo un Lamborghini. Solo que ahora se ha digitalizado.
V12 enchufable
El gran titular de este coche está detrás. El Lamborghini Revuelto combina un V12 atmosférico de 6,5 litros con tres motores eléctricos. El motor térmico entrega 825 CV a 9.250 rpm, mientras que el sistema completo alcanza los 1.015 CV.
La batería es de 3,8 kWh y va situada en el túnel central, justo donde manda la lógica de reparto de pesos. Y sí, técnicamente es un híbrido enchufable.
Aunque aquí aparece una de las contradicciones más divertidas del coche: su autonomía puramente eléctrica es de apenas 10 kilómetros. Básicamente sirve para maniobrar en silencio, salir temprano del garaje sin despertar a media urbanización o circular unos minutos (pocos) en modo totalmente eléctrico.
Y todavía hay otro detalle curioso: para enchufarlo hay que abrir el capó delantero, porque la toma de carga está situada dentro del pequeño frunk.
Es probablemente el único coche del mundo donde abres un compartimento delantero pensando en guardar una mochila… y acabas conectando un superdeportivo de más de mil caballos.
La transmisión también es nueva: un cambio de doble embrague de ocho velocidades montado en posición transversal. Y las prestaciones entran directamente en el terreno de los videojuegos: de 0 a 100 km/h en 2,5 segundos (sí, dos segundos y medio) y más de 350 km/h (y sí, a casi el doble de lo que despega un avión comercial) de velocidad máxima o lo que es lo mismo y casi cómo habría que ofrecer este dato en este coche: 0,3 match.
Hay tracción total, dirección a las cuatro ruedas, vectorización eléctrica de par y hasta 13 modos de conducción. También frenos carbocerámicos gigantescos capaces de parar semejante misil con bastante más contundencia de lo que la lógica te diría.
Al volante: divertido y brutal, pero ojo
Lo primero que sorprende es que el Revuelto no resulta torpe. Podría serlo, porque es ancho, intimidante y muy, muy potente. Pero a baja velocidad se mueve con una docilidad inesperada.
La parte eléctrica ayuda a suavizar maniobras, salidas y esos primeros metros en los que uno todavía está intentando interiorizar que se debe calmar cuando llegue la tormenta. Porque llegar… va a llegar.
Lo hace en el momento de acelerar de verdad. Ahí todo cambia. Tu vida cambia. Tu percepción de la velocidad, la aceleración, la física… todo va a cambiar.
El eléctrico empuja primero con una inmediatez casi absurda y, justo después, el V12 entra como si alguien hubiera abierto la puerta del averno o, perdón, mejor dicho, del paraíso. Este coche no corre, no acelera, explosiona directamente. La carretera se comprime, las referencias llegan antes de tiempo y el cerebro necesita medio segundo para actualizar su propio ‘software’.
Lo mejor es que no es solo potencia. El coche se agarra muchísimo. La dirección es rapidísima, el eje delantero obedece con una precisión casi quirúrgica y la tracción total permite salir de las curvas con una confianza que roza lo delictivo.
Pero cuidado: no es un coche fácil de llevar al límite. Es noble, sí. Comunicativo, también. Pero con 1.015 CV cualquier exceso se paga caro y muy deprisa. En conducción rápida exige suavidad. No le gustan las manos bruscas ni los pies valientes y sin conexión cerebral.
Puede parecer que el Revuelto lo hace todo por ti, pero debajo sigue habiendo una bestia con motor central y una capacidad de aceleración que no perdona distracciones.
Es divertido, muchísimo, pero también pide respeto. Porque a alguien, perdón, a un vehículo con tanto poder hay que tenérselo.
Al alcance de muy pocos
El precio del Lamborghini Revuelto en España parte de 511.000 euros (IVA incluido) sin opciones. Porque también el tema de los opcionales de este coche es otra historia.
Lamborghini ofrece programas de personalización prácticamente infinitos: paquetes de carbono exterior e interior, llantas forjadas, pinzas de freno en distintos colores, tapicerías especiales, iluminación ambiental y combinaciones casi ilimitadas.
Pero la unidad que la marca nos dejó para esta prueba llevaba algunos elementos llamativos, como su precio. Por ejemplo, el más sorprendente: la pintura ‘iridiscente’ que cambia de tono según reciba la luz. Su precio, también iridiscente: 65.000 euros que, con IVA, sube hasta los 78.000 euros. Con este dinero, por hacernos una idea, se podría adquirir un Audi Q6 Sportback e-tron.
Si hablamos de los aditamentos de carbono, pues eso, entre pitos y flautas, el precio de esta unidad alcanzaba casi los 800.000 euros, IVA incluido, eso sí…
Parece claro por todo lo dicho que el Lamborghini Revuelto no es un coche racional. Es un superdeportivo híbrido enchufable con etiqueta Eco, un V12 que sube hasta casi 10.000 vueltas y una carrocería que parece diseñada para cortar el aire con rabia y mucha eficacia.
Y lo más importante es que demuestra que el futuro electrificado no tiene por qué ser silencioso, frío o aburrido: puede tener doce cilindros, puertas de tijera y la mala costumbre de hacerte creer que eres Maverick (Tom Cruise en la película Top Gun) cada vez que hundes el acelerador.
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Periodista especializado en motor desde hace más de 20 años, ha trabajado en diferentes gabinetes de prensa (Federación Española de Automovilismo o Circuito del Jarama) y medios especializados (Motor 16, Marca Motor o Auto Bild). Apasionado de coches, motos y, ahora también, de los cacharros con alas.
