Pruebas

Tres compactos GTi tan divertidos como un deportivo

Hyundai i30 N, Volkswagen Golf GTI y BMW 128 Ti: modelos con mecánicas de altas prestaciones que combinan deportividad y sentido práctico.

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De izquierda a derecha, BMW 128 ti, Hyundai i30 N y Volkswagen Golf GTI. / Enrique Brooking

No pasan por su mejor momento, pero siguen siendo el sueño de muchos jóvenes y adolescentes, como lo fueron también de sus padres en las dos últimas décadas del siglo pasado. Son los últimos GTi: BMW 128 Ti, Hyundai i30 N y VW Golf GTI. Y protagonizan esta prueba.

Estos tres modelos son los herederos modernos del concepto GTi que inventó Volkswagen con el Golf en 1976, las siglas de gran turismo inyección.

Pero en realidad se trataba de un familiar compacto con una mecánica potente para la época –motor 1.6 de 110 CV– que aprovechaba su tamaño y ligereza (3,70 metros y apenas 810 kilos) para ofrecer buenas prestaciones y agilidad en curva, y poner en apuros a muchos deportivos de renombre.

Aunque al principio se iban a fabricar solo 5.000 unidades, su éxito superó todas las expectativas y Volkswagen lleva vendidos más de 2,3 millones de Golf GTI. Los modelos actuales han crecido en longitud hasta 4,30 metros y han disparado la potencia por encima de 250 CV, pero también el peso, que está ya en torno a 1.500 kilos.

En esta prueba se impone el i30 N, la primera propuesta de este tipo que lanza la marca coreana para confirmar su madurez comercial. Y domina apoyándose en dos valores clave, deportividad y precio.

En pocas palabras

Así, el Hyundai i30 N ofrece una imagen con carácter y busca la eficacia en el comportamiento con una mecánica de carreras adaptada a la calle. Se aprecia en la respuesta contundente del motor, el tacto preciso de conducción y el comportamiento ágil y eficaz en curva. Y añade un precio más competitivo y un completo equipo de serie, también en seguridad, y la mejor garantía, cinco años sin límite de kilómetros. Pero solo está disponible con cambio manual. El i30 N se vende con carrocerías Hatchback o cinco puertas y Fastback o sedán, con 250 y 275 CV (desde 35.300 y 39.400 euros).

El Volkswagen Golf GTI domina la prueba hasta que entra en juego el precio. Y destaca por su legendario equilibrio de conjunto, porque ofrece un comportamiento casi tan eficaz como su rival coreano, pero con un carácter más dulce y amable que no penaliza el confort. Añade una mayor funcionalidad, con más espacio interior, las mejores plazas traseras y un maletero mayor. Y viene muy bien equipado de serie, en seguridad y confort, aunque tiene un precio superior. Se vende con 245 CV y cambio manual o automático (desde 42.670 y 44.660 euros). Además, hay un Golf Clubsport de 300 CV (46.360) y una versión R con 310 CV y tracción 4×4 (51.310).

El BMW 128 Ti acaba de llegar y es segundo hasta que se valora la economía, porque tiene un precio superior, como el Volkswagen, pero con un equipo de serie más escaso, también en seguridad. Destaca por su imagen, con una línea en cuña muy afilada, un frontal contundente y detalles decorativos de buen gusto, como las tomas de aire verticales de los parachoques. Presenta también el interior más moderno y elaborado, y un maletero grande, aunque menos aprovechado. Y ofrece una conducción deportiva que se disfruta, pero con una dirección de tacto menos preciso que le hace más exigente con el conductor y, a pesar de su sofisticado diferencial autoblocante delantero Torsen, es menos eficaz que sus rivales. Se vende en versión única con cambio automático y 265 CV (desde 43.700 euros).

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Análisis completo

CONDUCCIÓN

Tres GTi a la última que actualizan la idea original del primer Golf GTi de 1976: un familiar compacto y ligero, mecánica potente y comportamiento deportivo. Casi 50 años después han disparado su potencia y peso, e incluyen programas electrónicos específicos (Eco, Sport, Individual…) que personalizan el rendimiento de los elementos clave, como motor, dirección, suspensiones, tracción y hasta el autoblocante en el Hyundai.

Todos llevan motores 2.0 de gasolina, con 245 CV en el Golf, 265 en el 128 Ti y 275 en el i30 N. Y el primero equipa el cambio automático DSG de siete velocidades, el BMW de ocho y el Hyundai de seis, pero manual. Las diferencias de potencia apenas se aprecian en las prestaciones, muy similares: todos corren mucho, tanto en aceleración como en recuperaciones. Y son coches muy rápidos que adelantan en distancias muy cortas. Dentro de la igualdad, el BMW y el VW calcan las prestaciones a pesar de los 20 CV más del 128 Ti. El Hyundai se queda un poco detrás, en parte por el cambio manual con menos marchas.

El i30 N tiene el planteamiento más deportivo y radical, y es casi un coche de carreras adaptado para ir por la calle. Ofrece el tacto más directo, reactivo e instantáneo a lo que se le ordena, con una dirección que transmite bien lo que hacen las ruedas. Tracciona muy bien incluso en curvas muy cerradas e incluye un autoblocante que evita pérdidas de motricidad al acelerar. El resultado es una agilidad, eficacia y ritmo de paso por curva en trazados virados muy superiores a lo habitual en un coche normal. Y añade detalles racing, como el golpe de acelerador del punta-tacón al reducir (en modo Custom).

El Golf se sitúa en el otro extremo y fiel al espíritu original de los GTi, con una facilidad de conducción y unas reacciones muy previsibles. Es algo menos efectivo si se buscan sus límites, pero ofrece un manejo más accesible a cualquier conductor medio.

El BMW es el más particular. De entrada, las suspensiones se perciben a medio camino entre ambos, ni muy enérgicas, ni muy suaves, pero no se pueden regular con programas. La dirección tiene un tacto más artificial que no transmite igual lo que hace la rueda y resulta menos precisa. Y al final no es ni tan firme como el i30N, ni tan progresivo como el Golf, y exige más al conductor sin lograr la eficacia de sus rivales.

Todos frenan con buen tacto y mucho aplomo en distancias muy cortas. Y aguantan mejor la fatiga que los coches normales. El Golf ofrece la calidad de conducción más refinada, con un tacto más suave y una suspensión con más margen para buscar el confort. El BMW es también muy agradable, pero menos versátil: no se regula la suspensión. Y el Hyundai busca tanto la deportividad que resulta algo más duro, pero, para quienes las aprecian, ofrece sensaciones superiores. Le sigue el BMW, y el Golf logra casi lo mismo con un tacto más suave y cercano al de un coche convencional.

VIDA A BORDO

Todos tienen unos puestos de conducción de planteamiento deportivo, con asientos anatómicos que recogen bien el cuerpo en las curvas, muchas regulaciones y posiciones al volante que facilitan el manejo, aunque la consola central del Hyundai molesta al usar el cambio manual. Y, como todos los modelos compactos, ofrecen tres plazas atrás, aunque para viajar con cierta comodidad hay que renunciar a la del centro.

Y si hace falta utilizarla, la menos incómoda es la del Golf, que tiene una base del asiento más plana, aunque molestan el túnel central y la consola. El Volkswagen tiene también algo más altura y espacio para las piernas, seguido del BMW, mientras el Hyundai es el más ancho pero más bajo por dentro. En cambio, los asientos delanteros del Golf llevan integrados los reposacabezas y limitan la visibilidad frontal de los pasajeros de atrás, que se pueden sentir agobiados en trayectos largos.

El Hyundai y el Volkswagen tienen maleteros muy similares según nuestras mediciones, pero el primero lleva una barra de refuerzo situada detrás de la base de los respaldos traseros, similar a la de los coches de carreras, que impide dejar el piso plano cuando se reclinan los respaldos y molesta al cargar bultos largos y grandes. La capacidad del BMW es como la del Hyundai, pero se reparte en dos espacios y no se aprovecha: el doble fondo situado debajo del piso solo sirve para bultos planos.

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Interior del BMW Serie 1.

El BMW tiene el interior más vistoso y mejor presentado, y transmite más sensación de calidad, con mejores materiales, buenos ajustes y un ambiente más refinado. Y solo la instrumentación digital, poco legible y atractiva, resulta mejorable para este tipo de coches.

La del Golf es también digital, y la del Hyundai, analógica, pero el cuentavueltas incluye una banda de luces como las de competición, que pasan del blanco al amarillo y al rojo, y avisan de que hay que cambiar de marcha.

El Volkswagen es el segundo mejor acabado y mantiene la funcionalidad de la marca en todos los detalles, pero incluye el nuevo sistema multimedia, que elimina los botones pero no facilita su uso. El Hyundai, en cambio, mantiene las teclas clásicas y, aunque estéticamente parece superado, es el más funcional. Pero tiene un diseño y una puesta en escena más sencillos y plásticos más austeros que no transmiten la misma calidad.

Ninguno destaca por su confort de marcha, porque tienen suspensiones de recorridos más cortos y reglajes más enérgicos que, aunque absorben bien, reducen un poco la comodidad. Con la insonorización pasa igual: equipan motores de sonidos y escapes más deportivos y acordes a los gustos de sus clientes.

AL DETALLE

Hyundai i30 N. Deportividad y economía. Culto a la eficacia y la deportividad en la conducción manteniendo el sentido práctico. El i30 N es un GTI con mecánica de carreras adaptado a la calle y hace muchos guiños a los aficionados: testigos en color blanco, amarillo y rojo para cambiar de marcha, modo de uso Custom con reglaje del autoblocante y una garantía que cubre rodar en circuito. Solo la barra de refuerzo de detrás del respaldo molesta al cargar equipaje.

VW Golf GTI. Equilibrio imbatible. La imagen, calidad y funcionalidad interior que sustentan el equilibrio mítico del Golf, también en el formato GTi que inventó el modelo pionero. Esta última entrega ofrece lo mismo que sus rivales en cuanto a conducción, prestaciones y eficacia en curva, pero añade un tacto más dulce y confortable. Y lo hace manteniendo un interior más amplio y cómodo, sobre todo atrás, y un equilibrio de conjunto muy logrado.

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Selector de cambio del Golf GTi.

BMW 128 Ti. Imagen y carácter. Una visión moderna de los GTi que resalta la deportividad con una imagen imponente, desde la silueta en cuña y el frontal agresivo hasta el lateral, la zaga y los discretos adornos en rojo. Añade una mecánica brillante y un buen autoblocante, pero con una dirección de precisión mejorable, y no ofrece una conducción tan eficaz. A cambio, es el más elaborado por dentro, aunque el doble fondo del maletero resulta poco aprovechable.

PRECIOS Y EQUIPAMIENTO

Son coches caros para su tamaño, pero lo justifican en parte por su sofisticación mecánica. El Hyundai tiene ventaja: cuesta 36.450 euros con descuentos y 3.000 menos financiando la compra con la marca. Los otros dos salen igual: 43.560 el Volkswagen con la promoción de 1.100 euros y 43.700 el BMW, que pueden ser algo menos porque la marca no comunica sus descuentos.

La gran diferencia en el equipo de serie es el cambio automático con levas en el volante del Volkswagen y el BMW, que supone un sobreprecio de unos 2.000 euros sobre el manual del Hyundai, única alternativa en el i30 N.

Por lo demás, y junto con los elementos de seguridad, todos vienen con climatizador bizona (trizona en el Golf), equipo de música con radio, conexiones USB y bluetooth, pantalla táctil (8 pulgadas en el Hyundai, 8,8 en el BMW y 10 en el VW), ordenador de viaje, control de velocidad de crucero, sensores de lluvia, faros y aparcamiento delante y detrás, programas de conducción, botón de arranque, sistema start & stop, faros y pilotos led, suspensión deportiva y llantas de aleación (17 pulgadas en el Golf, 18 en el 128 Ti y 19 en el i30 N).

Pero el Volkswagen y el Hyundai son mucho más completos y suman muchos detalles opcionales en el BMW, como asientos delanteros con reglajes eléctricos (solo conductor en el Golf, pero con función masaje), acceso sin llave, cámara trasera para aparcar, retrovisores con plegado eléctrico, navegador, conexión Apple Car Play y Android, y cargador inalámbrico para el móvil.

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Plazas traseras el Hyundai i30 N.

El Hyundai añade la tapicería de Alcantara y una garantía de cinco años sin límite de kilómetros que permite rodar en circuito y, en conjunto, casi compensan la no disponibilidad del cambio automático.

Todos incluyen de serie seis airbags, ABS, ESP y sensores de presión de ruedas. Y añaden frenada automática de emergencia en ciudad con detección de peatones, sensor de fatiga, lector de señales y mantenimiento automático del carril. Salvo el Hyundai, suman la llamada de emergencia en caso de accidente. Pero el Golf y el i30 vienen con radar antichoque ACC, aviso de vehículo en ángulo muerto, sistema precrash (tensa los cinturones y cierra las ventanillas si hay riesgo de accidente) y gestor de faros de carretera. Y el Hyundai tiene un airbag de rodilla (conductor), y el Volkswagen, el Head Up Display (proyecta información en el parabrisas).

CONSUMO Y EMISIONES

Los consumos son muy variables según la conducción. Pero el Golf ha gastado casi dos litros menos en la prueba: 7,5 en conducción tranquila, 8,5 en ciudad y menos de 10 a ritmos alegres. El Hyundai consumió 8,5 en conducción suave, como el BMW, 9 en tráfico urbano y algo más de 11 estirando las marchas. Y el 128 Ti ha consumido medio litro más en ambos casos. Las emisiones oficiales de CO2 (WLTP) no concuerdan con los consumos de la prueba. El mejor es el BMW con 157 g/km, seguido del VW con 168 y el Hyundai con 188, quizás por el cambio de solo seis marchas.

IMAGEN Y DISEÑO

Los tres tienen una estética deportiva con detalles decorativos, cada uno con su estilo propio. El BMW presenta la imagen más agresiva, con un morro y parrilla muy contundentes y una silueta en cuña marcada por el trazo ascendente de la base de las ventanillas. Atrás destacan las salidas de aire verticales y deja muy a la vista la caja del equipo antipolución del escape. Y los adornos en rojo realzan con buen gusto su carácter.

El Hyundai busca la deportividad con una carrocería baja y pegada al suelo con llantas grandes de 19 pulgadas. Tiene una línea convencional, con un frontal robusto y agresivo, un lateral discreto y una zaga más trabajada, y añade unos filetes en rojo en la base de los parachoques. Y el Golf es el más discreto y apenas se distingue de sus hermanos. Tiene la carrocería más cuadrada, con un frontal bajo de mirada afilada, un lateral algo anodino y una zaga sólida que solo se diferencia por la sigla GTI destacada en el centro del portón.

El BMW y el Volkswagen dominan en el diseño interior. El 128 Ti es el más vistoso y refinado, con el salpicadero y la zona del cambio muy modernos y elaborados. El Golf es el más ordenado, lleva todo bien integrado y su simplicidad transmite elegancia. El Hyundai es más austero y está un paso por detrás en diseño y calidad.

LA CONCLUSIÓN

Victoria mínima del Hyundai i30 N, que impone su deportividad pura al mejor precio, aunque sin cambio automático. Busca la eficacia sin concesiones y entusiasmará a los más aficionados: se sujeta, frena y se conduce casi como un coche de carreras. Y añade un buen equipo de seguridad y la mejor garantía. Le sigue de cerca el Golf GTI, que domina por su equilibrio de conjunto hasta que se valora la economía. Porque hace casi lo mismo que el coreano con reacciones más suaves y cómodas. Y es el más amplio y práctico, y gasta menos, aunque sale más caro. El BMW 128 Ti seduce de entrada con su silueta afilada y su estética deportiva, y es el más moderno y refinado por dentro. Pero cuesta como el Golf y viene mucho menos equipado, también en seguridad. Y aunque va muy bien, no ofrece un comportamiento tan equilibrado.
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