Pruebas

Skoda Superb Scout, un familiar muy completo que replica a los SUV

La versión todocaminos lleva tracción 4x4 y combina la polivalencia de los familiares camperos y el mayor dinamismo de los turismos

Skoda Superb Scout, un familiar muy completo que replica a los SUV

El Superb Scout mide 4,86 metros de largo, sobresale por su espacio y maletero, y es una ranchera grande y muy práctica a buen precio

En un mundo del automóvil dominado por los SUV, el Skoda Superb Combi defiende con éxito las ventajas de las rancheras clásicas frente a los nuevos familiares camperos. Y en esta versión Scout o todocaminos, aporta además un toque aventurero que no es solo estético, porque incluye tracción 4×4 y suspensiones elevadas y puede circular fuera del asfalto.

Sobresale por su habitabilidad y maletero, ofrece buen confort de marcha y suma, frente a los citados SUV, precios inferiores, consumos más eficientes y un dinamismo en carretera superior.

La última puesta al día del Superb, la berlina grande Skoda, trajo consigo esta versión Scout, que se ofrece con la carrocería Combi o ranchera y dota al modelo de una mayor adaptación a rodar por carreteras deslizantes o en mal estado, y permite también adentrarse por pistas de tierra y caminos forestales. Y sus características lo emparentan con otras propuestas similares como los Audi A6 Allroad, Volkswagen Passat Alltrack y Volvo V90 Cross Country.

El Skoda Superb Scout está disponible desde 36.700 euros (con descuentos y prima por financiar con la marca) y viene de serie con cambio automático DSG y tracción 4×4, y es la alternativa más sencilla y económica del grupo. Sin embargo, no es un modelo pobre ni deslucido en ningún aspecto, sino el que ofrece la mejor relación entre calidad y precio. Un Passat Alltrack, por ejemplo, transmite mayor sofisticación, pero cuesta unos 6.000 euros más.

El Superb Combi Scout es igual de largo que la ranchera Superb Combi normal (4,86 metros), pero su altura al suelo se eleva 15 milímetros para afrontar mejor los firmes irregulares. Y también se diferencia por sus complementos estéticos de estilo off-road, con parachoques específicos y protecciones plásticas en los pasos de ruedas, bajos de carrocería y borde inferior de las puertas.

El interior es realmente amplio y recoge acabados de buena factura. A nivel práctico se distingue sobre todo por un enorme maletero de 660 litros de capacidad (1.950 si se abaten los respaldos), el mejor de su categoría a la hora de transportar bultos y equipajes. Y además, como tiene siempre a gala Skoda en todos sus modelos, añade algunos detalles muy prácticos que lo distinguen: linterna extraíble, maletero con doble fondo, barra de separación para organizar la carga y hasta un soporte flexible bajo la bandeja superior para guardar abrigos.

El Skoda Superb Scout se ha probado con el motor turbodiésel 2.0 TDI de 190 CV (desde 36.700 euros), pero también está disponible con otro de gasolina más potente (2.0 TSI de 272 CV, desde 42.600 euros). Este, sin embargo, es con el que se consigue el mejor equilibrio entre prestaciones y consumos. Y es que el 2.0 TDI mueve bien el peso, acelera con brío (pasa de 0 a 100 km/h en 8,1 segundos) y tiene respuesta de sobra para adelantar en carretera o no perder comba en las subidas de las autopistas. Homologa un consumo combinado desde 5,6 litros (WLTP), que se traducen en unos 7,2 litros reales al viajar por autopista con el coche cargado.

La mecánica también sobresale por otros aspectos que añaden comodidad y seguridad a la conducción, como el citado cambio automático DSG, de doble embrague y siete velocidades, y la tracción 4×4, que incluye un programa off-road que afina la gestión de la motricidad para reforzar la capacidad de avance fuera del asfalto.

Además, Skoda ofrece como opción la suspensión electrónica DCC, que permite suavizar o reforzar la dureza de la amortiguación y adaptarse así mejor a las condiciones del piso por donde se circule. Conduciendo el Skoda Superb Scout se aprecia una buena comodidad de marcha, facilidad de manejo y un dinamismo propio de un coche más pequeño.

Y el resultado es, como suele ser habitual en los modelos grandes, que se pueden recorrer grandes distancias sin sentir apenas el paso de los kilómetros. Solamente se podría criticar una dirección algo ligera en autopista y que la rumorosidad del motor diésel se deja oír en las aceleraciones fuertes.

Por lo demás, la ranchera grande de Skoda lleva equipamientos avanzados. Dispone, entre otros, de conexión para móviles Apple CarPlay y Android Auto, así como carga del teléfono por inducción, sin cables.

Y los faros son Matrix Led de última generación, que evitan deslumbrar a los coches que vienen de frente o que circulen por delante en la misma dirección. También puede llevar, como extra, otros sistemas interesantes como el asistente de maniobras con remolque, la cámara de aparcamiento con vista cenital de 360 grados y hasta compatibilidad con las nuevas redes 5G.

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